¡A-B-U-R-R-I-M-I-E-N-T-O! ¿Cuál es su antídoto?

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Ahora que hemos establecido que sé deletrear, vamos al grano con el tema que nos ocupa hoy: el aburrimiento. El aburrimiento es una sensación común para cualquiera de nosotros. Algunas personas no lo reconocen, pero cuando les pides que te cuenten sus vidas ves que el aburrimiento se expresa en su relato.

Antes de que se incomoden y me manden a que me meta en mis propios asuntos, no piensen que estoy metida en otra dimensión donde el aburrimiento es “otro problema juvenil” en el mundo de los lectores de Al Jumuah; no es así de ningún modo, pues cualquiera puede aburrirse.

Un lector de Al Jumuah dijo con claridad: “El aburrimiento es generalmente resultado de un estilo de vida monótono”.

Es posible que algunas personas aún no hayan experimentado la monotonía de la rutina diaria y no hayan sentido sus consecuencias, pero tarde o temprano la van a sentir en sus vidas.

Es cuando:

  1. Tenemos mucho tiempo libre.
  2. Tenemos una rutina diaria.
  3. Estamos descontentos o insatisfechos con nuestras tareas diarias.

Si este es el caso, pues debemos saber que el aburrimiento es una realidad en nuestras vidas.

Pero hay modos de combatir el aburrimiento aparte de simplemente ponerse a leer un libro… debemos tomar la ofensiva y alejarlo con plegarias.

Lo que quiero decir es que sacudamos un poco las cosas cambiando ciertos aspectos de nuestro estilo de vida −seré más específica en un minuto−, y claro que también necesitas usar tus du’as (plegarias) en su máxima expresión.

Cuando el aburrimiento se arrastra introduciéndose en nuestras vidas, debemos refrescar nuestras rutinas diarias o encontrar algo que sea significativo para nosotros y nuestras vidas que lo podamos agregar a nuestras labores diarias.

Por ejemplo, si eres un estudiante y asistir a tus clases te deja divagando y cavilando todo el día; entonces, antes o después de asistir a tus clases, inscríbete como voluntario para ayudar en las actividades de tu mezquita local o para ayudar a la gente necesitada en tu zona.

Primero debes decidir qué es lo que te gustaría hacer. Realiza el rezo de istijara[1] y luego deshazte de tu aburrimiento.

Al pedir la guía de Al-lah y tomar una actitud activa y positiva en relación a alguien más aparte de ti mismo, estarás remplazando tu aburrimiento y tu monótona rutina diaria con algo que es beneficioso para los demás en esta vida y algo muy superior para ti en la otra vida por venir.

Debes saber que el aburrimiento es consecuencia del egocentrismo. Y todos nosotros hemos sido algo egocéntricos alguna vez, y me incluyo en esto.

Médicamente, los síntomas y señales con frecuencia asociados al aburrimiento son:

  • La vanidad y el egoísmo.
  • Falta de compromiso con objetivos y proyectos.
  • Una vaga sensación de descontento.

Así que ahí los tienes: egocentrismo e insatisfacción. Entonces, tus esfuerzos para ayudar a otros te ayudarán a olvidarte del aburrimiento completamente pues no tendrás tiempo de sentirlo nunca más.

Y si temes que tu vida vuelva a ser monótona, no te preocupes, porque hay tanta gente que ayudar y tantas cosas que requieren de tu voluntariosa participación, que nunca te quedarás sin cosas que hacer. Cada emprendimiento que hagas será tan beneficioso y satisfactorio como el siguiente.

Y ese es el otro tema que debes tomar en cuenta: la recompensa. Hacer algo por el prójimo, y no por nosotros mismos, tiene un efecto especial en nuestras vidas. Nos cambia el corazón haciéndolo más sensible, pues nuestra empatía con los menos afortunados que nosotros aumenta.

También empezamos a ver a la gente como individuos y, en consecuencia, nos relacionamos mejor los unos con los otros. También disminuye nuestro aislamiento. En América y en el occidente en general, el aislamiento es una de las principales causas de aburrimiento o tedio.

Como jóvenes y como adultos, si deseamos que nuestra vida sea plena, debemos mirar más allá de nuestro patio.

Hay un mundo entero allá afuera que necesita de tu ayuda, incluso en tu propia comunidad local. Y nunca te va a faltar algo que hacer con tu vida para traer beneficio y mejoras a la vida de los demás y a la tuya propia.

La próxima vez que te sientas aburrido, o sientas un vacío por la falta de autorrealización en tu vida… piensa en todas las cosas que podrás cambiar con un poco de du’a y un acto de compasión por alguien más, por tu prójimo.

Un poco de abnegación y entrega por tu prójimo tiene un gran efecto en tu vida; y antes que te des cuenta, tu aburrimiento será solo otra palabra del diccionario en vez de ser tu modo de vivir.

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[1] Sala tul Istijara es un rezo y plegaria especial que el Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, nos enseñó a realizar cuando queremos tomar una decisión de importancia o relevancia en nuestras vidas. El califa Omar decía: “Realizamos la istijara hasta para comprar zapatos”.


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