Al Madinah Al Munawwarah (parte 3 de 4)

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La importancia de Medina

Medina es la tierra de la Hiyrah y el hogar de los Muhayirun y los Ansar. Es la primera ciudad, capital y país del Islam, y el lugar de donde la luz de la guía se difundió hacia todos los rincones del mundo. Es el lugar honrado por la presencia del Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, cuando vivía en él, y será honrado hasta el fin de los tiempos por ser el lugar donde fue enterrado. Medina es el único lugar sobre la faz de la tierra donde se sabe a ciencia cierta que está enterrado un Profeta, pues no se conoce con certeza el lugar donde esté enterrado algún otro Profeta. Es el lugar donde la fe alcanzó su más alto punto, y será el lugar donde more hasta el fin de los tiempos. Medina, como muestra este artículo, es única entre las ciudades y lugares.

Sin embargo, para los musulmanes, y por las razones presentadas aquí, Medina es realmente especial. El amor que sienten por ella siempre será fuerte, ya sea que hayan podido o no visitarla. A continuación, tenemos algunas narraciones proféticas famosas relacionadas con las características y cualidades especiales de Medina:

‘Abdul-lah Ibn Zaid, que Al-lah esté complacido con él, relató que el Mensajero de Al-lah, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “Ciertamente Ibrahim [Abraham, la paz sea con él] declaró sagrada a Meca y suplicó (para que las bendiciones caigan sobre) sus habitantes, y yo declaro a Medina sagrada. Le he pedido a Al-lah (que derrame Sus bendiciones) en su Sa’ y su Mud (medidas de capacidad) dos veces más de lo que Ibrahim rogó por los habitantes de Meca” [Muslim].

Sahl Ibn Hanif, que Al-lah esté complacido con él, relató que el Mensajero de Al-lah, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, apuntó hacia Medina y dijo: “Aquel es un territorio sagrado y un lugar seguro” [Muslim].

Sa’d Ibn Abi Waqqas, que Al-lah esté complacido con él, relató que el Mensajero de Al-lah, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “A aquella persona que tenga la intención de dañar a la gente de Medina, Al-lah la destruirá, así como el agua diluye la sal” [Muslim].

Debe quedar completamente claro que solo Al-lah es quien santifica lugares; un hecho claramente implícito en las anteriores narraciones y las que se les parecen. En adición, el Haram, el santuario, de Medina, al igual que el de Meca, no está limitado al área de la Mezquita del Profeta como algunos pueden pensar. El Santuario de Medina incluye todo lo que queda entre las dos montañas, ‘Air y Zawr, y lo que está entre las dos Harratain (dos cadenas de roca volcánica). Medina se ha expandido hoy en día más allá de estos límites. A pesar de que el Santuario está limitado por estas fronteras naturales, los lugares que se encuentran más allá de las mismas se consideran parte de Medina.

Las Harratain son dos aéreas deshabitadas situadas en planicies formadas por rocas volcánicas. El camino a Medina a través de ambas. Estas son un dramático recordatorio de su pasado volcánico. Los historiadores musulmanes registraron varias erupciones en el área, siendo la más violenta la ocurrida en el año 1257 E.C.

‘Abdul-lah Ibn ‘Umar, que Al-lah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Al-lah, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “Por cierto que el Islam empezó extraño y volverá a ser extraño como al comienzo, y se refugiará entre las dos mezquitas, así como la serpiente busca refugio en su madriguera” [Muslim].

Abu Hurairah, que Al-lah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Al-lah, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “Un tiempo vendrá para la gente (de Medina) cuando un hombre invitará a su primo o a algún otro familiar cercano diciéndole: ‘Ven, establécete en un lugar donde la vida es barata, ven a donde hay abundancia’, pero Medina es mejor para ellos, ¡si tan solo lo supieran! Por Al-lah, ninguno de ellos abandonará Medina por desdén sin que Al-lah haga que quien tome su lugar en ella sea alguien mejor que él. ¡Oigan!, Medina es como el horno (del herrero): elimina las impurezas. La última hora no vendrá hasta que Medina expulse a todos los malvados de entre su gente de la misma manera que el fuego purifica al hierro de los materiales con los que está mezclado” [Muslim].

Abu Baker, que Al-lah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Al-lah, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “Medina no será afectada por el terror causado por el Al Masih Ad-Dayyal (el Falso Mesías). En esos tiempos, Medina tendrá siete entradas, y habrá dos Ángeles en cada una, cuidándola” [Bujari].

Sa’d Ibn Abi Waqqas, que Al-lah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Al-lah, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “Quien coma siete dátiles de la tierra situada entre estas dos planicies volcánicas por la mañana, ningún veneno lo dañará hasta la noche” [Muslim].

‘Abdul-lah Ibn ‘Umar, que Al-lah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Al-lah, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “…Y por cierto que intercederé (el Día del Juicio) por aquel que muera en Medina” [Tirmidhi].

Abu Sa’id Al Judri, que Al-lah esté complacido con él, narró que le preguntó al Mensajero de Al-lah, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam: “Oh, Mensajero de Al-lah, ¿cuál de las dos mezquitas fue fundada en la Taquah [Piedad]?”. Entonces, él tomó un puñado de guijarros y los arrojó en el suelo diciendo: “Esta vuestra mezquita (la de Medina)” [Muslim].

‘Abdul-lah Ibn Zaid Al Mazini, que Al-lah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Al-lah, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “Entre mi casa y el Minbar [pulpito] hay un jardín de los jardines del Paraíso” [Bujari].


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