Amor sin relaciones ilícitas

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¿Puede la gente encontrar el amor y la intimidad sin romances ilegales? Para Occidente, esta es una pregunta importante. En Norteamérica, aproximadamente el 33 por ciento de los niños nace fuera del matrimonio, y tener relaciones sexuales antes del matrimonio es la norma. Incluso algunas personas casadas engañan a sus cónyuges.

De todos los niños nacidos fuera de la unión marital, un sorprendente 70% nacen de mujeres entre los 10 y los 17 años de edad. Sin un padre como apoyo, la mayoría de estos niños termina en un ciclo de pobreza y desesperanza.

Muchos americanos gastan años en relaciones ilícitas antes de organizarse con ese “alguien especial”, pero solo un poco después, sus matrimonios caen en la infidelidad y la falta de amor. ¿Alguna vez se han preguntado por qué?

El amor no es algo prohibido en el Islam, de hecho, es algo deseable. Sin embargo, el Islam define el amor como algo mucho más que el apetito sexual, por encima y más allá de las impresionantes apariencias. El amor que sigue la guía de Al-lah es fuente de felicidad, tanto física como espiritual.

Quienes se inclinan por la belleza física, pero pasan por alto la pobreza espiritual de sus cónyuges lo lamentarán después. La bella apariencia y la juventud eventualmente desaparecerán, pero el buen carácter solo se hará mejor a través del tiempo.

Jadiya, la esposa del Profeta Muhammad, era quince años mayor que él y viuda dos veces, mientras que el Profeta nunca se había casado antes, y era el más atractivo y noble de los hombres. Sin embargo, su matrimonio fue una real historia de amor, y el Profeta mencionaba a su primera esposa con brillo en sus ojos, incluso después de su muerte.

No hay que equivocarse, la atracción por una bella persona del sexo opuesto es real. La mayoría de las personas jóvenes se encuentran indefensas frente al deseo de tener relaciones íntimas que repentinamente se apodera de sus corazones. Consciente de los peligros de la juventud, el Profeta nos aconsejó casar a nuestros hijos tempranamente para ayudarlos a bajar sus miradas.

Desafortunadamente, en muchas culturas musulmanas, los hombres jóvenes no pueden casarse a una edad temprana debido a las presiones sociales y del hogar. Se espera de ellos que completen su educación y estén primero económicamente “estables”, antes de estar listos para contraer matrimonio. Estas presiones hieren y afectan a nuestros jóvenes empujándolos a caer en el pecado. También retrasan el matrimonio de las mujeres jóvenes que estos hombres están destinados a tomar en matrimonio.

El Islam nos dice que contraer matrimonio es igual a completar la mitad de nuestra religión. Al-lah ha establecido el amor y el afecto entre esposos como un signo de Su creación. {Entre Sus signos está haber creado cónyuges de entre ustedes para que encuentren sosiego, y dispuso entre ustedes amor y misericordia. En ello hay signos para quienes reflexionan} [Corán 30:21].

Es un fenómeno sorprendente que, en el matrimonio, quienes alguna vez fueron extraños el uno para el otro, se convierten de la noche a la mañana en amigos íntimos y contribuyentes a la buena fortuna del otro. Juntos crean y educan una familia y deciden hacer frente a las vicisitudes de la vida, sean estas ligeras o pesadas.

En definitivo contraste con la ira de Al-lah hacia las relaciones ilegales, el matrimonio se convierte en un acto de adoración y de vida virtuosa, además de aportar una de las más nobles formas de disfrute. El Profeta dijo: “El mundo y cuanto hay en él es disfrute, pero lo más preciado en este mundo es una mujer virtuosa” (Muslim).

Mientras que el amor por una novia nos pone en territorio peligroso, el amor por la esposa es una caridad, e incluso las relaciones íntimas conyugales se hacen meritorias de recompensa.

Empero, no todos los matrimonios funcionan bien. Algunos hombres y mujeres se hacen prisioneros de sus matrimonios, viviendo vidas miserables o divorciándose en última instancia.

La mayoría de los matrimonios pude sobrevivir con un manejo cuidadoso. Pero a su vez, muchas veces los esposos no se aprecian el uno al otro, y en lugar de ello se estancan en lo negativo. Una de las cosas que algunas mujeres ignoran es el adornarse para sus esposos. En casa viven descuidadas, quizá por influencias culturales, alienando en consecuencia a sus esposos. Se justifican argumentando que sus pocos vestidos y perfumes son para matrimonios y otros eventos sociales, no para el hogar. Claramente, esto es el opuesto de lo que el Islam enseña a hacer a las mujeres musulmanas.

De vuelta a la pregunta, ¿puede la gente encontrar el amor y la intimidad satisfactoria sin romances ilegales? La respuesta es: Sí. Plenamente. El amor dentro del Islam es profundo, mientras que fuera de él se mantiene superficial. En la relación lícita, mucho después de que la belleza física se desvanece, el amor marital, si se ha nutrido adecuadamente, se mantiene vivo y vibrante, y en la edad madura se convierte en compasión y misericordia.

Y como aderezo final, los esposos que han sido justos y virtuosos en su unión se encontrarán en compañía eterna en el Más Allá. No envejecerán ni se cansarán de la compañía del otro.


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