Buscando ayuda a través de la consejería (parte 2 de 2)

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Hay varios malentendidos que provoca la confusión inicial respecto a la consejería, y llevan a la percepción de que buscar consejería es un estigma:

  1. La falta de conocimientos islámicos o un entendimiento distorsionado y pobre del Islam. Algunos musulmanes dicen que no hay necesidad de consejería porque el Corán y la Sunnah tienen todas las respuestas y soluciones. Sí, el Corán y la Sunnah son fuentes perfectas de todas las respuestas y soluciones. Somos nosotros los seres humanos quienes somos imperfectos en nuestro conocimiento, entendimiento y aplicación del conocimiento y la sabiduría disponibles para nosotros.
  2. Falta de conocimiento en relación a la diferencia entre psicoterapia y consejería. La psicoterapia se enfoca en el análisis de la psiquis para profundizar en problemas crónicos o graves, entender el pasado y su impacto en el presente, y generalmente es un tratamiento a largo plazo. Por otro lado, la consejería es típicamente más breve y se concentra principalmente en el comportamiento, está orientada a soluciones, y ayuda a la gente a asumir total responsabilidad por sus pensamientos, sentimientos y comportamientos.
  3. Falta de conocimiento respecto a la multitud de enseñanzas islámicas que orientan a los musulmanes a buscar ayuda siempre que hay una necesidad.

Las enseñanzas islámicas respecto a buscar consejo

Los profetas que Al-lah, el Todopoderoso, ha enviado a la humanidad a través de la historia, vinieron a guiar, aconsejar y ayudar a sus seguidores. El Corán declara que el Profeta Hud dijo: {…soy para ustedes un consejero leal} [Corán 7:68]. En otro versículo sobre el Profeta Noé, él dijo a la gente: {Les transmito el Mensaje de mi Señor y les aconsejo para su bien…} [Corán 7:62].

Hay muchos hadices del Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, enfatizando la importancia de dar y recibir consejo. El Profeta dijo: “El Din (religión) es un buen consejo…” [Muslim]. Esta es una afirmación fuerte. La religión en su conjunto se equipara con el dar y recibir buenos consejos. Yarir bin Abdul-lah, que Al-lah esté complacido con él, declaró que “le prometí lealtad al Mensajero de Al-lah para establecer la oración, pagar caridad, y aconsejar a cada musulmán” [Bujari y Muslim].

De hecho, de ahí viene la palabra “consejero”. Un consejero es un individuo que facilita la solución de problemas, la resolución de conflictos y asuntos, y la capacidad de cambiar. El Islam es una forma de vida que prescribe la autotransformación. Esto es cambiar los pensamientos, sentimientos, actitudes y comportamientos para mejorar y lograr estados seguros —corazón puro y fuerte, riqueza del ser, tranquilidad y libertad del alma—, todo como parte del esfuerzo por lograr la complacencia de Al-lah.

Por extensión, estos estados del ser/alma suscitan el bienestar del individuo y “protegen” sus relaciones. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Escuchen, ¿puedo decirles algo más importante en grados que la oración (Salah), el ayuno (Saum) y la caridad (Sadaqah)?”. Los compañeros le pidieron que lo hiciera. Dijo: “Mantener las relaciones mutuas de forma correcta, puesto que el defecto en las relaciones afecta negativamente la religión de la persona”. [At-Tirmidhi].

Es realmente extraordinario que proteger y velar por nuestras relaciones sea más importante en grados que la oración (Salah), el ayuno (Saum) y la caridad (Sadaqah). Sabemos cuán importante es rezar, ayunar y dar caridad, y este hadiz no está disminuyendo su trascendencia en modo alguno, sino que nos señala cuán esenciales son las relaciones. El hecho de que un defecto en la relación corte la religión (Din) de uno, indica el tremendo impacto que las relaciones tienen en nosotros y en aquellos con quienes estamos involucrados. Un matrimonio miserable, por ejemplo, puede resultar en depresión, desesperanza, resentimiento y otros estados negativos de la mente. Una vida familiar disfuncional e infeliz puede erosionar gradualmente la práctica del Islam de los miembros de la familia. La franqueza para cambiar y la voluntad para crecer intelectual, emocional, moral y espiritualmente son esenciales si deseamos que nuestras relaciones sean guardadas y protegidas.

La capacidad de conocernos honestamente a nosotros mismos requiere que observemos las dimensiones internas del ser para darnos cuenta de qué está trabajando bien en nosotros y qué podría ser más productivo y efectivo, y mejorar nuestra vida. Cambiar nuestros hábitos y características poco adaptables para bien, se trata de autoaceptarnos, funcionar óptimamente en la vida cotidiana, y participar en nuestras relaciones de una forma que nos beneficie a nosotros y a aquellos con quienes interactuamos.

Al-lah, el Todopoderoso, dice: {… Sepan que Dios no cambia la condición

de un pueblo hasta que ellos no cambien lo que hay en sí mismos…} [Corán 13:11].

Cuando un musulmán busca consejería, esto puede ser visto como una parte integral de su esfuerzo por el crecimiento personal y el desarrollo espiritual.


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