Buscando curación con ruqia y el Corán (parte 2 de 2)

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Súplicas prohibidas

El Imam Ibn Taimiah mencionó que la respuesta de Al‑lah a la duá de alguien, o el cumplir sus deseos, no significa necesariamente que el método que esa persona está utilizando sea aceptable en el Islam. Al‑lah puede responder la duá de alguien incluso si esa persona transgrede en sus súplicas o comete un acto de shirk (asociar algo o alguien con Al‑lah en su mente).

Sin embargo, que Al‑lah le responda a alguien una duá prohibida, es seguro que conduce a la condenación en esta vida y el Más Allá. Jabir reportó que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “No imploren contra ustedes mismos, sus hijos, sus siervos o su propiedad, para que no supliquen en un momento en que las súplicas son aceptadas” (Múslim).

En su Iqtiḍa’As-Ṣiraṭ Al Mustaqim, Ibn Taimiah especificó algunos de los errores que la gente puede cometer cuando Le suplica a Al‑lah, como los siguientes:

  • Asociar algo o alguien con Al‑lah, esto incluye rezarle a santos o ídolos, buscar su ayuda, así como invocar los nombres de otros para que sirvan de intermediarios o intercesores, como hacen los cristianos al clamar: “¡Oh, Madre de Dios!, intercede por nosotros”.
  • Pedir en oración cosas ilegales o que son indeseables desde la perspectiva islámica.
  • Suplicar de forma que no Le agrada a Al‑lah, como dice Él: {Invoquen a su Señor con humildad en privado. Él no ama a los transgresores”[Corán 7:55]. Esta aleya indica que a Al‑lah no Le gusta la transgresión en la forma de invocarlo a Él ni en las cosas por las cuales se reza.

Según Ibn Taimiah: “Hay [algunas] personas que hacen súplicas prohibidas y reciben lo que piden, pero esto les resulta en un grave daño. Otros también hacen súplicas indeseables (makruh) y aun así obtienen lo que piden. En este sentido, muchas personas no entienden las cosas correctamente. Puede que llame su atención que ciertas personas piadosas notables realizaron actos de adoración o hicieron súplicas, y obtuvieron lo que deseaban. [Debido a su ignorancia], utilizan esto como evidencia para considerar dichos actos de adoración como correctos e insistir en realizarlos, como si fueran las prácticas del Profeta. Esto es un malentendido grave. Puede ser que el acto en cuestión haya ayudado a la persona que lo realizó a que se concediera su deseo, porque era sincero en el momento de realizar ese acto. Cuando los demás hacen lo mismo a ciegas, no de forma sincera, obtienen lo que piden como resultado de ello, pero [el acto en cuestión] no es aprobado por el Islam y, por lo tanto, no serán recompensados por hacerlo.

“Los adoradores de ídolos realizan prácticas prohibidas y, sin embargo, creen que Al‑lah los ama porque a menudo obtienen lo que piden; pero si la forma de suplicar está prohibida, no está permitido realizar dichas súplicas.

“Estas súplicas y tipos similares de ellas están prohibidos, aún si aquellos que las hacen obtienen sus deseos cumplidos. Aquellos que creen en el efecto de las súplicas prohibidas son la gente más ignorante, que no se da cuenta de las condiciones para la súplica. Esto le ocurre generalmente a la gente que anda a tientas en la oscuridad absoluta, como los incrédulos, los hipócritas y aquellos que cometen pecados mayores, de modo que sus corazones se han oscurecido como resultado de los pecados y, por ello, no pueden distinguir entre la verdad y la falsedad. Es por esto que dichas súplicas prohibidas continúan siendo una fuente de confusión para aquellos a quienes Al‑lah no ha guiado, y cuyos corazones Él no ha iluminado con el conocimiento” (Iqtiḍa’As-Ṣiraṭ Al Mustaqim).

El uso del ruqia antes del Islam

Es bien sabido que la gente, en el período antes del advenimiento del Islam (yahilia), solía recitar muchos tipos de ruqias en diversas circunstancias.

Yabir reportó que el Mensajero de Al‑lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, prohibió las ruqias (de la época de la ignorancia). Entonces, la familia de Amr Ibn Hazm fue con el Mensajero de Al‑lah y le dijo: “Conocemos una ruqia que usamos para curar la picada de escorpión, pero lo has prohibido”. Ellos recitaron [las palabras de la ruqia] frente a él, con lo cual les dijo: “No veo nada malo con eso. Quien de ustedes esté en capacidad de ayudar a su hermano, debe hacerlo” (Múslim).

Auf Ibn Malik Al Ashyai también reportó: “Practicábamos la ruqia en los días preislámicos, y dijimos: ‘¡Oh, Mensajero de Al‑lah! ¿Cuál es tu opinión al respecto?’. Dijo: ‘Háganme saber (cómo es) su ruqia’. Luego les dijo: ‘No hay daño en la ruqia que no acuda al shirk (politeísmo)’” (Múslim).

El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, no rechazó los tipos de ruqia prevalentes antes del Islam, ni les ordenó a sus compañeros dejar de usarlos en favor de un tipo específico de ruqia que él considerara permisible. En lugar de ello, hay amplia evidencia textual que muestra que él les permitió a los musulmanes analizar por sí mismos los diferentes tipos de ruqias disponibles, y aceptar aquellos que no contuvieran referencias al shirk ni a actos prohibidos que pudieran conducir a algo considerado también prohibido.

Ruqia y súplica

La ruqia es similar a la súplica. Si bien es preferible utilizar las súplicas que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, nos enseñó, los eruditos musulmanes están de acuerdo en que también está permitido utilizar súplicas que él no nos enseñó. La condición para hacer esto es que dichas súplicas no contengan palabras prohibidas ni sean prohibidas en sí mismas, ni conduzcan a cosas prohibidas, como se evidencia por algunos hadices proféticos. Anas reportó: “Un hombre llegó jadeando y entró a la fila de fieles, y dijo: ‘Alabado sea Al‑lah, muy Alabado y Bendito’. Cuando el Mensajero de Al‑lah terminó la salá, preguntó: ‘¿Quién de ustedes pronunció esas palabras?’. La gente permaneció en silencio. El Profeta preguntó de nuevo: ‘¿Quién de ustedes pronunció esas palabras? Esa persona no dijo nada malo’. Entonces un hombre respondió: ‘Yo llegué y tenía dificultades para respirar, así que las pronuncié’. [El Profeta] dijo: ‘Vi a doce ángeles enfrentándose entre sí por ver cuál llevaría (tus palabras) arriba (ante Al‑lah)’” (Múslim).

El hecho de que el compañero que pronunció esas palabras se mantuvo en silencio, indica que pensó que había cometido un error en su súplica y temía que el Profeta no aprobara lo que había dicho. De hecho, sus palabras resultaron ser ejemplo de una súplica aceptable que agrada a Al‑lah.

Aunque se permite realizar súplicas de este tipo, que no están reportadas de parte del Profeta, estas no deben, como ya se explicó, contener palabras prohibidas ni conducir a nada que sea ilícito, como renunciar a las súplicas que han sido reportadas del Profeta en su conjunto.

Sin embargo, es mejor y más seguro apegarse a aquellas súplicas que el Profeta nos enseñó. Consideremos el siguiente hadiz que ilustra bien este punto. Abu Hurairah narró que un beduino entró a la mezquita mientras el Profeta estaba sentado. Luego ofreció dos rakás de salá y dijo: “¡Oh, Al‑lah! Ten misericordia de mí y de Muhammad, y no tengas misericordia de nadie junto con nosotros”. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le dijo: “Has reducido algo (es decir, la misericordia de Al‑lah) que es mucho más amplio” (Ahmad y Abu Dawud).

Tipos de ruqia

Existen dos tipos principales de ruqia:

  1. Ruqia lícita: Es el tipo de ruqiaque utilizaba el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Consiste en súplicas permitidas, soplar en las manos y pasarlas sobre la parte afectada del cuerpo, como está evidenciado en aleyas coránicas y en textos auténticos de la Sunna, pero sin ninguna adición y sin practicarla de manera enigmática.
  2. Ruqia prohibida: Este tipo de ruqiapuede contener palabras de shirk, encantamientos misteriosos, o cualquier otra cosa prohibida en el Islam.

Además, hay ruqia que cae en la categoría de “controversial”.

Ruqia permitida

El Imam Ibn Ḥayar dijo: “Los eruditos musulmanes están en acuerdo unánime de que la ruqia está permitida si cumple con las tres condiciones siguientes:

  1. Solo las palabras de Al‑lah (es decir, el Corán), y Sus nombres o atributos pueden ser utilizados.
  2. Debe hacerse en árabe (comprensible) o en palabras inteligibles en otro idioma.
  3. Quienes toman parte en esto deben creer que la ruqia no tiene un efecto independiente, sino que es Al‑lah Todopoderoso Quien hace que tenga efecto (FatḥAl Bari).

Como en el caso con las súplicas, que son permitidas siempre que no contradigan los principios del Islam ni lleven al shirk, las mismas normas aplican a los métodos de ruqia que no han sido reportados por el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él.

Dicha ruqia no debe, sin embargo, contener palabras misteriosas ni debe ser realizada de forma enigmática, lo que es una reminiscencia de la práctica de los brujos y los charlatanes. No hay forma de saber si una ruqia ininteligible contiene elementos de shirk o no; dicha ruqia puede conducir a establecer innovaciones y legitimar la labor de practicantes deshonestos. Por estas razones, entender el significado de una ruqia es condición indispensable para utilizarla, y la ruqia incomprensible está prohibida como precaución.

Ibn Qudamah dijo: “Al Imam Ahmed le dijeron de un hombre que afirmaba neutralizar la brujería poniendo agua en un recipiente y recitando palabras incomprensibles, entre otras cosas. El Imam Ahmad, de manera desaprobatoria, le estrechó la mano y le dijo: ‘No sé nada sobre esta [práctica absurda]” (Al Kafi).

Al Baji dijo: “El imam Málik consideró que utilizar una barra de hierro y sal mientras se practica ruqia es un acto indeseable (makruh), y consideró que utilizar nudos en hilos es aún más indeseable” (Al Muntaqa, Sharḥ Al Muwata).

Otros eruditos han rechazado el uso de amuletos y cuchillos, y otras prácticas como dibujar patrones en el cuerpo de la persona enferma, que son imitación de las técnicas utilizadas por los hechiceros.

Un musulmán debe ser en extremo cuidadoso respecto a estos asuntos, y preferir el Corán y la Sunna siempre que se encuentre con algo con lo que no esté familiarizado, para ver si es permisible antes de hacerlo. Las prácticas oscuras que no tienen soporte en el Corán o la Sunna auténtica, deben ser rechazadas, de otro modo, ellas llevarán con certeza a que algunas personas participen en magia y brujería, así como a la divulgación de confusión entre quienes carecen de buen conocimiento. Al‑lah dice (en relación a los magos): {Lo que aprendían los perjudicaba y no los beneficiaba. Pero los hijos de Israel sabían que quien practicara la hechicería no tendría éxito en la otra vida. ¡Qué mal vendieron sus almas! Si supieran} [Corán 2:102].

Con respecto a esta aleya, Ibn Taimiah comentó: “Ellos (que practican la brujería) saben con certeza que ella no les será de beneficio en el Más Allá, y quienes la practican estarán entre los perdedores en la vida por venir, pero aun así están atraídos por sus beneficios solo en esta vida” (Iqtidha As-Sirat Al Mustaqim).

Ar-Rabi dijo: “Le pregunté al Imam Ash-Shafi sobre la ruqia y me dijo: ‘No hay nada malo en practicar ruqia recitando el Libro de Al‑lah y [utilizando] cualquier forma de súplica que uno conozca…” (Irshad As-Sari).

Por lo tanto, uno debe evitar la confusión y simplemente ir a la esencia de lo que es la ruqia en realidad: una forma de suplicarle a Al‑lah a través de medios legítimos, junto con la práctica sincera del Islam y la creencia en Al‑lah.

La compensación financiera por la realización de la ruqia 

El Corán y la Sunna están llenos de evidencias en contra de la fascinación excesiva con el dinero, pero muy pocas personas toman en cuenta estas advertencias, pues el amor por el dinero es innato en los seres humanos.

“Dos lobos hambrientos enviados contra las ovejas, no hacen más daño del que un hombre con afán de riqueza le hace a su religión” (Ahmad y Tirmidhi).

IaḥIa Ibn Muadh dijo: “El dinero es como el escorpión. Si no lo mereces, no lo tomes, porque si te pica, su veneno de seguro te matará”. Cuando se le preguntó cómo puede uno merecerlo, respondió: “Tomándolo a través de medios lícitos y utilizándolo del modo correcto”. También dijo: “La gente será afligida con dos calamidades, relativas al dinero, en su lecho de muerte”. Cuando se le preguntó sobre ellas, respondió: “Todo el dinero le será quitado, y luego será interrogado acerca del mismo” (Mujtasar Minhay Al Qasidin).

Los eruditos musulmanes están de acuerdo en que está permitido tomar dinero por la realización de la ruqia. Sin embargo, algunos eruditos también han dicho que es mejor no recibir ningún pago en anticipación de la recompensa de Al‑lah.

Aquí debemos distinguir entre alguien que pide un pago y alguien que ofrece un pago sin que se le haya pedido. Omar Ibn Al Jattab narró: “El Mensajero de Al‑lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, solía darme algo, pero yo le decía: ‘¿Se lo darías a alguien que es más pobre y está más necesitado que yo?’. El Profeta me dijo: ‘Tómalo. Si se te da algo de esta propiedad sin que lo pidas y sin haberlo codiciado, tómalo; y si no se te da, no corras tras ello’” (Bujari).

Eso no necesariamente significa, sin embargo, que uno deba tomar el pago de la ruqia si sabe que la gente que está siendo tratada se encuentra en circunstancias difíciles y solo está ofreciendo el pago para evitar avergonzarse. En tales casos, es mejor abstenerse de recibir el pago, en especial si la persona que realiza la ruqia no está en necesidad extrema de ese dinero.

Hay evidencia que sugiere que la compensación por la ruqia solo debe tener lugar si el paciente realmente es curado de su enfermedad. En palabras de Ibn Abd Al Barr: “… Pagar por algo que no produce ningún beneficio está mal y está prohibido” (At-Tamhid).

Esto es lo contrario de lo que hacen muchos “curanderos” en la actualidad, que toman el dinero por sus servicios sin curar realmente ninguna enfermedad. Algunos de ellos tienen clínicas y hospitales para recibir pacientes y cobrarles diversos honorarios por cosas como abrir archivos, ver al “doctor”, y que se les recite la ruqia.

También están haciendo dinero al organizar reuniones y cobrarles a los pacientes por asistir a ellas, vender productos comunes y corrientes como miel, aceite de semilla negra, aceite de oliva y agua mineral,} a precios exorbitantes, y utilizar artículos promocionales como libros, cintas de audio y comerciales para anunciar el trabajo de gente inescrupulosa que han establecido su negocio para engañar a los demás haciéndoles creer que tienen poderes especiales, y que han sido bendecidos con la habilidad de sanar y curar. Al presentarse como personas de gran conocimiento religioso, son capaces de atraer a una gran cantidad de pacientes incautos.

¿Un trabajo de tiempo completo?

Al mirar las biografías del Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, sus nobles compañeros y los eruditos musulmanes confiables que son conocidos por su conocimiento religioso y por su servicio a los musulmanes, encontramos que ninguno de ellos jamás se dedicó exclusivamente al tratamiento de pacientes a través del uso de la ruqia, ni ninguna de esas personas tomó la recitación de la ruqia como un trabajo ni se hizo conocido por ello al punto de que su nombre terminara asociado con dicho trabajo.

No hay duda de que las enfermedades abundan en todas las épocas, pero no hay evidencia alguna de que un califa musulmán haya nombrado jamás “recitadores” para que recitaran ruqia sobre los pacientes; en cambio, sí que nombraron jueces y muftis. En consecuencia, un paciente primero debe tratar de recitar aleyas del Corán por sí mismo, y si resulta que conoce a una persona confiable y reconocida por su piedad y rectitud, entonces no hay nada malo en que le pida a dicha persona que recite ruqia por él.

Es bien sabido que actos permitidos a veces se vuelven prohibidos si son realizados de manera que contradiga las enseñanzas de la Sharía. Si hubiera algo positivo o bueno en trabajar de tiempo completo en el área del tratamiento a través de la ruqia, tomándolo como trabajo y haciéndose conocido por el mismo, con certeza habríamos competido unos con otros por hacer esto.

Concluimos este análisis con la siguiente cita invaluable de Siddeeq Hasan Khan en su libro Devoción sincera: “Todos los actos y súplicas que están ligados a la curación de enfermedades son permisibles y pueden practicarse, siempre y cuando las palabras utilizadas en ellos provengan del Corán y de la Sunna, o si se trata de súplicas y prácticas reportadas de las primeras generaciones piadosas de musulmanes, que estaban libres de shirk; de lo contrario, [dichas prácticas] están prohibidas y constituyen actos de politeísmo. Hay numerosos libros buenos y malos sobre este tema, pero al verdadero monoteísta se le recomienda buscar las prácticas correctas en dichos libros, y rechazar las que contravengan las enseñanzas del Islam. Esto incluye los escritos de charlatanes ignorantes que escriben amuletos en forma de letras, líneas y otras cosas. Esas cosas no sirven”.

De hecho, Al‑lah Todopoderoso es suficiente para Sus siervos obedientes, si estos no están apegados a otro que no sea Él, y no recurren más que a súplicas proféticas y tipos permisibles de medicina. Quien evita los asuntos dudosos, se purifica con respecto a su religión y su honor; pero quien cae en asuntos dudosos, cae en lo que es ilícito. Dado que el shirk puede ser cometido fácilmente sin darse uno cuenta, se debe tener extremo cuidado para evitarlo.


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