Buscando fe: ¿Dónde comenzar?

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A menudo escucho a jóvenes musulmanes decir: “¿Qué utilidad tiene mi adoración si solo la hago porque mis padres me lo dicen, sin entender realmente su sabiduría, o sin mi propia motivación o interés?”. Yo les digo: “¿Y cómo exactamente están tratando de alcanzar esta sinceridad y este entendimiento perfectos si no es con la práctica?”. Los caminos de Al-lah son numerosos y misteriosos. Comencemos con cualquier cosa buena que nos resulte fácil, y Al-lah lo complementará para nosotros con lo que nos hace falta. No esperemos a tener una fe perfecta, un conocimiento completo o una sinceridad inmaculada: comencemos en algún punto. De modo que, si tienes la bendición de que tus padres te inculquen lo bueno, comienza con ello, y el conocimiento y el amor de Al-lah seguirá en consecuencia, in sha Al-lah.

Esta es la justificación de mi respuesta:

La esencia del Islam, hasta donde la he comprendido, se basa en conocer, amar y obedecer a Al-lah. Estas son las tres dimensiones de nuestra fe, ninguna de las cuales puede abandonarse. En el Corán y la Sunnah, estos tres aspectos aparecen en órdenes distintas en lugares diferentes. Saber es un acto de la mente, amar del corazón, y obedecer del cuerpo físico. Esta explicación tripartita del Islam aparece en el hadiz más profundo y central del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, conocido como el hadiz de Yibril, que nos enseña que hay tres aspectos de la fe (que es llamada Islam en un sentido general): Islam, que en un sentido específico se refiere a obedecer (principalmente los cinco pilares del Islam); Iman, que se refiere a saber a través del intelecto y el corazón (creer en los seis artículos de fe); y finalmente, Ihsan, que se refiere a amar, un acto del corazón, que está explicado en el hadiz como adorar a Al-lah como si lo vieras, porque Él te ve siempre.

Hay océanos de sabiduría en estas palabras del Mensajero de Al-lah, de los cuales uno bebe según su capacidad. Aquí me ocupo solo de una dimensión, que es el orden en el que estos tres aspectos del Islam son alcanzados, y el significado y la implicación de este orden.

Las tres dimensiones: (1) saber y creer, (2) amar, y (3) obedecer son, de hecho, cíclicas y se refuerzan mutuamente. Esto significa que el orden de cada quien para alcanzar estas tres dimensiones es diferente. Una secuencia lógica parece ser que uno comienza buscando el conocimiento de Al-lah, lo que nos lleva a amarlo, y esto nos lleva a la obediencia. Este orden está reforzado por el versículo: {Sabe que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado salvo Al-lah, e implora el perdón de tus faltas} [Corán 47:19]. Este versículo enfatiza que el conocimiento del Tawhid (que no existe divinidad sino solo Al-lah) antecede al acto del arrepentimiento, que es una combinación de amor y de obediencia. El orden dado en el hadiz de Yibril, sin embargo, es: primero obediencia (Islam), luego fe (Iman), y después perfección en la adoración (Ihsan). A este orden también se refiere el Corán en el incidente de los árabes beduinos [Corán 49:14] que afirmaban haber alcanzado el estado de Iman, respecto a lo que Al-lah los corrigió diciéndoles que solo habían alcanzado el estado de obediencia externa y sometimiento (Islam), y que el Iman (la verdadera fe interna) aún no había alcanzado sus corazones.

Hay sabiduría tras la variación de estas instrucciones en el Corán y la Sunnah. No existe un orden correcto o exclusivo en el que uno alcance la perfección de la fe, pues en el mundo real, uno no puede determinar el orden de estas cosas. Uno puede comenzar anhelando a Al-lah (amor) y luego hallar el verdadero conocimiento de Al-lah. Este parece ser el caso del Profeta Ibrahim, la paz sea con él, quien anheló y buscó al Único Creador Verdadero antes de saber sobre Al-lah. Es similar la experiencia del muevo musulmán que se convierte al Islam habiéndolo hallado tras una larga búsqueda de la verdad. Por otro lado, la experiencia de muchos que han nacido musulmanes es la de comenzar por los actos de obediencia y adoración cuando son jóvenes, y gradualmente al madurar su conocimiento de Al-lah crece, y entonces desarrollan Su amor.

No debemos resistirnos a ningún bien ni forzar a otros a un camino al que no se ajustan. Al-lah nos ha brindado facultades diferentes. Algunos alcanzan la fe reflexionando sobre Al-lah y sus señales, otros adorándolo y enfocándose en asuntos espirituales, y otros aprendiendo sistemáticamente sobre Su Din. Un reformador exitoso (de sí mismo o de otros) es aquel que no menosprecia ninguno de estos caminos de Al-lah, sino que comprende las capacidades e inclinaciones individuales, así como el entorno de cada quien, y encuentra la forma más viable y el camino más atractivo hacia Al-lah. Esta es la sabiduría de la que nuestro Mensajero, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, más que ningún otro, estaba dotado, y necesitamos recurrir a su Sunnah bendita para aprender los mejores caminos hacia Al-lah en todas las situaciones.


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