Características de la fe (parte 3 de 4)

  • A A A | Visto: 246 veces

Por lo tanto, la fe impidió a este hombre que cometiera el pecado de la fornicación. Cuando un creyente está a punto de cometer un acto que causa la ira de Al-lah, el Todopoderoso, recuerda que Él lo ve y lo está observando, así que se abstiene de hacer aquello que desagrada a Al-lah, Glorificado sea.

  1. Los creyentes obtienen ayuda y fortaleza de Al-lah

La gente de Quraish acudió a Abu Talib, el tío paterno del Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, y le dijeron airadamente: “¡Oh, Abu Talib! Tu sobrino ha ridiculizado nuestras mentes, blasfemado nuestros dioses, atacado nuestra religión y creado separación entre nosotros y nuestros hijos. Si lo que quiere es dinero, reuniremos nuestras propiedades para él de modo que será el más rico de nosotros; si quiere soberanía, lo haremos rey; y si está enfermo, le conseguiremos el mejor médico de modo que sea curado”.

El Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, les respondió (con la certeza de un creyente firme en Al-lah, el Todopoderoso, que nunca sucumbe a la seducción y nunca vende su fe sin importar cuán grande sea el precio mundanal): “¡Oh, tío mío! Por Al-lah, si ellos pusieran el Sol en mi mano derecha y la Luna en mi mano izquierda a cambio de que renuncie a esta causa (es decir, al Islam), no lo haría hasta que Al-lah haga triunfar la verdad o yo muera a Su servicio” [Ibn Hisham].

Los incrédulos cavaron zanjas profundas y les prendieron fuego, luego lanzaron allí a los creyentes en Al-lah, el Altísimo; pero los creyentes no renunciaron a sus creencias incluso cuando el precio era su muerte. Al-lah, el Todopoderoso, dice: {Los hombres que arrojaron a los creyentes al foso fueron maldecidos. En él [el foso] encendieron fuego, y se sentaron a su alrededor para observar cómo padecían los creyentes; y solo se vengaron de ellos porque creyeron en Al-lah, Poderoso, Loable} [Corán 85:4-8].

Cuando el Faraón convocó a los magos para que derrotaran a Musa (Moisés), la paz sea con él, y ellos vieron el milagro de Al-lah, el Todopoderoso, y Su poder, se inclinaron ante Él en postración. Al-lah, el Altísimo, dice: {Dijeron: Creemos en el Señor del universo, el Señor de Moisés y de Aarón} [Corán 7:121-122]. El Faraón amenazó con cortarles sus extremidades debido a que creyeron en el Señor de Musa y dejaron de creer en él, pero la fe y la certeza llenaron sus corazones y los fortalecieron. Ellos dijeron: {… ¡No nos importa! Ciertamente volveremos a nuestro Señor} [Corán 26:50].

  1. La fe y las pruebas

Probar a la gente es una de las normas de Al-lah, Glorificado sea, en Su creación, ya que Él prueba a la gente con lo bueno y con lo malo como un examen a fin de distinguir entre aquellos que son verdaderos creyentes y aquellos que son hipócritas mentirosos. Al-lah, el Todopoderoso dice: {Alif. Lam. Mim. ¿Acaso piensan los hombres que se los dejará decir “¡creemos!”, sin ser puestos a prueba? Por cierto que probamos a quienes los precedieron, y Al-lah bien sabe quiénes son los sinceros y quiénes los mentirosos} [Corán 29:1-3].

Se narró en la autoridad de Mus‘ab ibn Sa‘d que su padre dijo: “¡Oh, Mensajero de Al-lah! ¿Quiénes son las personas más afligidas?”. El Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “Los Profetas, luego aquellos que son los mejores. Los hombres son afligidos de acuerdo al grado de su creencia. Si su fe es fuerte, entonces su aflicción será tan fuerte como su fe; pero si su fe es débil, serán probados acorde a su fe. Las pruebas continuarán afligiendo al siervo hasta que camine por la tierra libre de pecados” [At-Tirmidhi e Ibn Mayah].

Jubaib ibn ‘Adiy, que Al-lah esté complacido con él, fue capturado por los incrédulos y fue llevado para ser crucificado, pero les pidió que le permitieran rezar dos Rak‘ahs (unidades de oración) primero. Él rezó dos cortos Rak‘ahs y entonces fue hacia ellos y les dijo: “¡Por Al-lah! Si no fuera porque ustedes pensarían que le temo a la muerte, habría rezado más”. Ellos lo levantaron y lo ataron a un poste de madera. Después, los politeístas le preguntaron: “¡Oh, Jubaib! ¿Te gustaría estar a salvo en casa y que Muhammad ocupara tu lugar?”. Él respondió: “No. ¡Por Al-lah! No quisiera estar a salvo mientras él siquiera es pinchado por una espina”. Entonces recitó algunos versos poéticos para hacerles ver que no le importaba que lo mataran, ya que moriría como musulmán y por la causa de Al-lah, el Todopoderoso.

Sumaiah, que Al-lah esté complacido con ella, también fue perseguida por los politeístas junto con su esposo y su hijo. El Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, pasó por su lado y le dijo: “Sé paciente, oh, familia de Yasir; tu recompensa será el Paraíso” [Ibn Hisham]. El creyente es paciente en momentos de pruebas y confía en Al-lah, el Altísimo, Quien dice: {¡Oh, creyentes! Tengan paciencia, sean perseverantes, protejan vuestro territorio de los enemigos y teman a Al-lah para que tengan éxito} [Corán 3:200]. El Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “La paciencia es la mitad de la fe” [Abu Nu‘aim]. El Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, también dijo: “¡Qué maravilloso es el caso del creyente!, pues todos sus asuntos le ayudan para bien, y esto solo le ocurre al creyente. Si algo bueno le pasa, expresa gratitud, y eso es bueno para él; y si algo malo le pasa, lo lleva con paciencia, y esto es bueno para él” [Muslim].


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *