Criar niños musulmanes en un mundo inestable

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Miré su rostro y el gris azulado del reflejo de las nubes pasajeras en sus ojos, mientras observaba la distancia desde la ventana. Hizo un sentido suspiro: “¿Sabes? A veces pienso que es mejor que no tengamos hijos”. Mi garganta se puso tensa mientras mi mente revoloteaba buscando las palabras. Mi amiga y su esposa han estado casados por años. En el curso de nuestras conversaciones ella habla en ocasiones sobre el futuro diciendo: “Si algún día tenemos hijos, in sha Al-lah…”. No ha perdido la esperanza en la providencia del Mejor de los Proveedores. Pero ese día ella reveló un ángulo desde el cual la posibilidad de nunca tener un hijo propio podría no ser algo tan malo.

Un mundo inestable

Hemos estado analizando el estado actual del mundo. Sin embargo, a pesar del aparente “progreso” de la humanidad, estamos plagados de inestabilidad. En naciones como los Estados Unidos de Norteamérica, donde la gente se ha sentido segura y a salvo por décadas, ahora se vive en el temor y el miedo. Desde los frecuentes ataques de locos asesinos que irrumpen en los colegios, hasta los irracionales terroristas políticos, parece que cualquiera puede ser una víctima. Añadamos a esto el incremento de hostilidad antiislámica y será comprensible que los musulmanes estén temerosos por los niños que nazcan en tan inestables circunstancias.

Los niños y la islamofobia

Cada año, millones de dólares se destinan a campañas antiislámicas. Con o sin intención, el cubrimiento de los horribles eventos que ocurren alrededor del mundo están sesgados en contra del Islam. Cuando se mata a los musulmanes en los ataques terroristas, las víctimas musulmanas son por lo general identificadas por su nacionalidad. Sin embargo, cuando supuestos musulmanes son los agentes de dichos ataques, es el Islam el que se pone al centro y en frente del asunto.

Los niños musulmanes crecen oyendo las palabras “musulmán” o “Islam” conjuntamente asociadas a palabras como “terrorista”, “radical”, “asesinato”, “bomba” y otros términos repulsivos. El Islam, que asociamos como fuente de calor, paz y esperanza en el hogar, es desde afuera visto como algo siniestro. ¿Qué ocurrirá con estos niños cuya identidad es constantemente desgarrada?

El blanco de las burlas o bullying en el colegio

Según la revista Mother Jones, el incremento del acoso hacia los estudiantes musulmanes es un reflejo de la creciente islamofobia. “Los indicadores más recientes del FBI muestran que los crímenes perpetrados en nombre de la raza, la etnia, las creencias religiosas o las preferencias sexuales han experimentado una baja, con excepción de los crímenes en contra de musulmanes americanos”[1].

Ser el blanco de contantes agresiones puede generar depresión, ansiedad, crecientes sentimientos de tristeza y soledad, pérdida de interés en las actividades, una baja en el rendimiento académico y un aumento potencial del riesgo de suicidio. Los investigadores han encontrado que cualquier implicación en asuntos de bullying tiene consecuencias negativas en la edad adulta[2].

Un pequeño porcentaje de las víctimas de bullying puede optar por medidas violentas. Lo último que queremos para nuestros hijos es que crezcan para ser infelices, inestables o sedientos de venganza.

Ser proactivos

Usted y yo no nos podemos sentar a hacer nada, esperando que la próxima generación de musulmanes arroje individuos bien balanceados y fuertes que se mantendrán firmes en la guía de Al-lah. Los puntos mencionados anteriormente generan un sentimiento de urgencia. ¿Cómo cumpliremos nuestras responsabilidades como padres y progenitores? ¿Lo haremos con fuerza y determinación, o permitiremos que la pereza y el miedo nos derroten? Las generaciones anteriores tuvieron que luchar para mantener el Islam en sus vidas y en sus comunidades. Con la ayuda de Al-lah podemos hacer mucho para asegurar que nuestros hijos crezcan seguros, empoderados y orgullosos de ser musulmanes. Tenemos que tomar acción y esto empieza en cada uno de nuestros hogares.

La familia es el fundamento

No podemos garantizar en última instancia que nuestros hijos serán de entre los mu’minín. El Corán indica que: {… no se puede forzar a nadie a creer…} [Corán 2:256].

Sabemos que incluso los profetas de Dios, lo mejor de la humanidad, tuvieron miembros de sus familias que rechazaron a Dios, como el hijo de Noé. Sin embargo, no por esto deja de ser nuestra responsabilidad el facilitar la mejor oportunidad que nos sea posible: un hogar integral, pacífico, inclinado al aprendizaje y firmemente basado en la fe. La práctica holística del Islam en nuestra vida familiar mientras facilitamos a nuestros hijos el establecimiento de un fuerte sentido de autonomía, dignidad, identidad y capacidad de adaptación son parte de transmitir esta confianza.

Cómo se ven nuestros hijos a sí mismos comienza con cómo interactuamos con ellos[3]. Es clave saber escucharlos atentamente, y hablarles de manera afectuosa y positiva. Moldeemos formas de discutir temas como la rabia, la frustración o la tristeza. Discutamos con ellos lo que pasa en el mundo de manera apropiada para su edad. Presentémosles situaciones hipotéticas para ayudarlos a construir respuestas constructivas. Preguntémosles: “¿Qué harías si alguien nos dijera cosas crueles porque somos musulmanes?”. Discutamos los sentimientos que de allí pudieran derivarse. ¿Se sentirían temerosos? ¿Con rabia? ¿Incómodos? Hagámosles saber que es natural sentir tales emociones. Lo importante es cómo reaccionamos frente a esas emociones[4].

Desarrollo de la infancia y metodología del Profeta

El Islam promueve una existencia moral, compasiva y consciente. Aquellos padres que moldean la empatía en sus hijos tienen más probabilidades de ver un buen comportamiento moral en sus hijos que aquellos padres que suelen recurrir al duro castigo físico, las palmadas o las críticas.

La ternura, la empatía y un refuerzo constantemente positivo son las herramientas más poderosas para promover la conciencia moral en los niños[5]. Estas ideas están fuertemente demostradas en la metodología del Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, al educar a un niño musulmán, basándose en la misericordia, la indulgencia, la paciencia y el sentido de responsabilidad hacia Dios.

Cuando un hombre le dijo: “Tengo diez hijos. Nunca he besado a ninguno”. El Mensajero de Al-lah le respondió con desapruebo: “Quien no es compasivo no será tratado con compasión” (Bujari).

Establecer una clara imagen de sí mismo

Nuestros niños necesitan crecer sabiendo lo que significa ser musulmanes. Que nuestra existencia va más allá de lo que perciben nuestros ojos. La vida está llena de pruebas y tribulaciones, pérdidas y dificultades. Nuestros niños deben ser capaces de percibirse a sí mismos y al mundo de manera clara y realista.

Hablen con honestidad sobre el comportamiento de sus hijos, pero eviten criticar su carácter. Enséñenles que, como musulmanes, Al-lah nos ha dado la oportunidad de ser lo mejor de la creación, y ha dejado abierta la puerta para que implementemos mejoras sobre nosotros mismos mientras tengamos vida. Al-lah es Al Ghafúr, el Perdonador por excelencia. Él quiere que nos volvamos a Él constantemente y que hagamos mejoras sobre nosotros mismos. Entonces, evitemos reprimirlos y más bien ayudémoslos a autoconstruirse. Reconozcamos lo bueno de su carácter mientras corregimos sus acciones.

Los niños y jóvenes necesitan saber que ser aceptados por la sociedad no es lo más importante de la vida. Una persona con una autoestima sólida y que se siente segura de su identidad, apoyada por un fuerte lazo familiar, será más propensa a tener la fortaleza y resistencia necesarias para ser una fuerza saludable y positiva para el mundo, aun cuando el ambiente sea hostil. Más allá de todo, vivimos por Al-lah. Enseñemos a los niños Quién es Él. Con el amor y la aceptación del Todopoderoso, la opinión de la gente parece pequeña en comparación.

Integración, no desintegración

Integrarse no requiere que sacrifiquemos nuestra identidad como musulmanes. En mi familia, americana, mantenemos nuestra práctica del Islam sin que ello nos impida estar plenamente integrados y ser participativos en nuestra sociedad.

Los niños tienen que saber que no tienen que renunciar a sus valores para “encajar” socialmente. Al-lah dice sobre la gente que ridiculiza el Islam: {Cuando veas a los que se burlan de Mis signos, aléjate de ellos hasta que cambien de conversación. Pero si el demonio te hace olvidar, cuando lo recuerdes no permanezcas reunido con los injustos} [Corán 6:68].

No hay mal en interactuar con la gente mientras no se involucren en aquello que Al-lah ha prohibido. Evitamos todo aquello que es malo o que puede conllevar al mal, pero esto no necesariamente significa recluirse o volverse antisocial.

El rol de los colegios

Las investigaciones sugieren que los niños que asisten a colegios religiosos son menos rechazados por su sociedad que los niños que asisten a la escuela pública, donde se sienten parte de una minoría aparte.

Charles Glenn, un profesor de pedagogía escolar, maestro en liderazgo educativo encontró que “aquellos que se sienten seguros en su identidad, mientras se preparan para cumplir su función efectiva dentro de la sociedad americana, no son tan rechazados como lo fue Ahmed Mohamed, quien fue tratado como un joven terrorista cuando llevó al colegio un reloj hecho en casa”[6].

Puedo dar testimonio de que la educación en colegios islámicos hace maravillas por la autoestima, el sentimiento de pertenencia y el orgullo de ser musulmanes de mis hijos. Al estar rodeados de un equipo de apoyo y de otros niños musulmanes, nunca han tenido el sentimiento de haber sido rechazados o ridiculizados a causa de su fe.

Sin embargo, no todo el mundo puede permitirse escoger colegios islámicos privados. Para muchos, la educación escolar en casa o homeschooling es la siguiente mejor opción, aunque tampoco es una opción apta para todo el mundo. Pero tranquilos, la educación pública no necesariamente significa una condena certera.

Muchos musulmanes simplemente rinden bien en los colegios públicos. Mi esposo creció en los colegios públicos de la ciudad de Nueva York, en un tiempo en el que los musulmanes eran escasos. Alhamdu lil-lah, tenía una base familiar y padres involucrados de cerca en el proceso educativo de sus hijos. Como consecuencia, él mismo ha estado comprometido con el estudio y la diseminación del Islam a lo largo de su vida adulta. Existen muchos musulmanes firmes y exitosos que crecieron en colegios públicos. No se desesperen. Estén presentes.

La pasividad no es una opción

Decidámonos a escuchar, a ser compañeros de nuestros hijos. Gente en la que ellos puedan confiar y saber que estaremos siempre allí para ellos. Si estamos demasiado distraídos, podemos arrepentirnos cuando ya sea demasiado tarde.

Vivimos en tiempos turbulentos e inciertos, pero no debemos reprocharnos o temer tener hijos. Nuestros hijos pueden crecer para convertirse en adultos sanos y seguros, comprometidos con Al-lah. Hemos recibido el compromiso de criar los niños de nuestra Ummah. Depende de nosotros cómo resolvamos esta encomienda de peso. ¿Lo tomaremos con determinación, seguiremos al Profeta Muhammad y seremos misericordiosos y aun así firmes guías? ¿O permitiremos que esta Amána se nos escape de las manos?

Al-lah nos ha dicho en el Corán que reafirmemos nuestra identidad: {Di: “¡Oh, Gente del Libro! Convengamos en una creencia común: No adoraremos sino a Dios, no Le asociaremos nada y no tomaremos a nadie como divinidad fuera de Dios”. Pero si no aceptan digan: “Sean testigos de que nosotros solo adoramos a Dios”} [Corán 3:64].

Tomemos esta identidad con firmeza plena y permitamos que los niños de nuestras vidas presencien cómo esta identidad nos revitaliza y nos mantiene fuertes en las buenas y en las malas. In sha Al-lah, hay un futuro brillante para nuestros hijos y para el Islam.

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[1] http://www.motherjones.com/politics/2015/12/muslim-kids-bullying-schools-teachers-islamophobia

http://www.stopbullying.gov/at-risk/effects/

[2] Fuente: http://www.huffingtonpost.com/2013/02/20/long-term-effects-of-bullying_n_2728190.html

[3] http://parenthood.library.wisc.edu/Popenoe/Popenoe-Modeling.htm

[4] Ver más en: http://www.livescience.com/14144-parenting-tips-compassion-esteem.html

[5] http://www.vision.org/visionmedia/child-development-core-competencies-moral-system/67422.aspx

[6] http://www.bu.ed


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