Cuando los niños mienten

  • A A A | Visto: 244 veces

Mentir es dar una falsa información de manera intencional. Por otro lado, cuando una persona dice algo falso pensando que es verdadero, ha cometido un error. En este caso, la persona puede estar equivocada o mal informada, pero no está mintiendo.

Gran parte de lo que un niño dice se origina en su imaginación. Él puede imaginar una acción y comentársela a otros como si en verdad hubiese ocurrido. Esto no se considera mentira en un sentido deliberado. Un niño visualizará, soñará, se esperanzará y fantaseará mientras carezca de las habilidades cognitivas y lingüísticas para diferenciar entre lo real y lo imaginario. Por esta razón, él no es considerado un mentiroso sino, más bien, un niño. Tenemos que entender que la fantasía es normal como parte del desarrollo del niño.

Sin embargo, también es cierto que algunos niños dicen mentiras intencionalmente y ocultan la verdad. Esto puede tener muchas causas: el miedo al poder, la búsqueda de atención o, simplemente, por entretenimiento.

El miedo al poder

Un niño que se siente temeroso o impotente, puede pensar que con la mentira logrará la aprobación de otros, o lo ayudará a escapar del castigo. Esto es muy común en los hogares donde los padres son excesivamente controladores y negativos. El niño no consigue la aprobación o afirmación de su familia, y el único escape de lo que él percibe como una prisión, es la mentira. Esto inmediatamente evocará los años de adolescencia, donde mentir acerca de “qué”, “dónde” y “con quién”, son preguntas cuyas respuestas están sujetas a la fabricación.

Pero, debemos saber que el patrón de la mentira se establece antes de la adolescencia, si es que es usada como un escape táctico; por eso, es necesario identificarla en las etapas tempranas del desarrollo

La búsqueda de atención

La mentira puede ayudar al niño a obtener algo que de otra manera no lograría. Un niño que está carente de atención mentirá para llamar la atención, especialmente si encuentra que sus mentiras son aceptadas y creídas. Este tipo de mentiras a menudo se manifiestan en las interacciones sociales. Ningún niño quiere admitir que viene de un hogar roto, o que su condición económica está por debajo de la estándar. Las presiones de nuestra sociedad los obligan a enfrentar la realidad de que no todos somos considerados iguales ante la vista de los demás. Existen otros factores que también influencian en un niño, pero la presión social es una fuerza apremiante en su conducta.

Búsqueda de entretenimiento

Los niños inteligentes mentirán para entretenerse o entretener a otros jugando bromas. “¿Está arruinado tu refrigerador? Mejor ve a detenerlo antes de que se te escape”. Gran parte del humor moderno está basado en la exageración o los estereotipos. ¿Puede algo que parece tan inofensivo, como el jugar bromas durante la niñez, desembocar en una seria conducta deshonesta?

Lo más importante que los padres deben tener en cuenta, es que mentir es parte del desarrollo normal de un niño. Para la mayoría de los niños, esta es una etapa pasajera, una forma de probar sus límites, para ver cuán lejos ellos pueden llegar antes de ser descubiertos. Cuando esto ocurre, debemos dar un paso hacia atrás y tratar de determinar cuál es el objetivo del niño. Si identificamos la causa, seremos capaces de encaminar esas inquietudes, si las hay, y enseñar a nuestros niños formas alternativas de expresarse a sí mismos, en un esfuerzo por evitar en ellos el desarrollo de un hábito de por vida, que sería difícil de controlar más adelante. Si usted nota que su niño está diciendo mentiras, tenga en mente los siguientes consejos:

  1. No sea demasiado indulgente o demasiado severo con él. El balance es importante, ya que irse a los extremos, en cualquiera de ambas direcciones, puede acarrear graves consecuencias psicológicas y morales, incluso puede causar que el niño se convierta en un mentiroso compulsivo.
  2. No regañe a su niño al extremo si lo sorprende mintiendo a menudo. Nunca lo llame mentiroso, incluso si el dice mentiras. Una de las más importantes metas como padres, es alcanzar el punto en el cual nuestros hijos puedan distinguir lo correcto de lo incorrecto y sean capaces de disciplinarse a sí mismos. Para que esto funcione con respecto a la mentira, su niño debe sentir que usted confía en él y espera lo mejor de él. Esta es la más grande motivación para dejar de mentir. Esto puede ser un síntoma de la carencia del respeto mutuo en la relación padre-hijo. Si los niños sienten que tienen que mentir, es porque sienten que no confían en ellos y no son comprendidos.

La mentira es una forma de evitar el conflicto entre su perspectiva, como padre, y la de ellos como hijos. Si usted sorprende a su hijo mintiendo, dele la oportunidad de explicarse, eso le demostrará que usted tiene un buen concepto de él: “Quizás lo olvidaste”, o “talvez no prestaste atención”. Cuando el niño es tratado de esta forma, se siente avergonzado por engañar a aquellos que confían en él, y esto lo motivará a decir la verdad.

  1. Si su niño viene y confiesa un comportamiento que merece un castigo, y se disculpa por haberlo realizado, es mejor perdonarlo. Elogie su honestidad como recompensa. Esto es muy difícil de hacer, pero si usted reacciona muy duramente, el sentirá temor de admitir sus errores en el futuro. Por otro lado, si usted reacciona con amabilidad y apreciación por su honestidad, mientras le recuerda la gravedad de su error, él se sentirá respetado y digno de confianza, lo cual tendrá un resultado mucho más productivo a largo plazo en su relación padre-hijo, in sha Al-lah.
  2. La estrategia más eficaz para tratar con un niño que miente, es dar el ejemplo de veracidad y honestidad. Su niño nunca debe escuchar una mentira de usted, bajo ninguna circunstancia. El siguiente hadiz (narración profética) enfatiza la importancia de esto: “El Profeta de Al-lah, sal-lal-lahu ‘alayhi wa sal-lam, vio a una mujer llamando a su hijo para darle algo. El Profeta, sal-lal-lahu ‘alayhi wa sal-lam, le preguntó qué era lo que iba a dar a su hijo, y ella le dijo. Él, sal-lal-lahu ‘alayhi wa sal-lam, le respondió: “Si no le das eso que dices a tu hijo, estarás cometiendo el pecado de la mentira” [Abu Dawud y Al Baihaqi].

Nunca es agradable descubrir que hemos sido engañados; sin embargo, esta es la realidad en la vida de muchos padres. A veces, esto no es más que una etapa pasajera; pero la forma en que lidiamos con esta situación, puede determinar los resultados. Al igual que todos los aspectos de la vida, la mejor forma de enseñarles a sus hijos es mediante su propio ejemplo. Cuando usted se da cuenta de que el cajero le ha dado demasiado cambio, haga que su hijo vea que usted regresa el dinero demás. Estas acciones pequeñas, aparentemente insignificantes, y las palabras que las acompañan, construyen el ideal de su niño. Su mejor herramienta es la prevención; siendo el mejor musulmán, usted puede pasar todos y cada uno de sus días invirtiendo en su relación con su hijo.


Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *