Curar la inseguridad con la sura de Al A’ráf

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La sura de Al A’ráf es una hermosa técnica para desvanecer nuestras inquietudes, pues a lo largo de ella nos recuerda varias formas en que Shaitán busca hacernos sentir inseguros, mostrándonos numerosos ejemplos de mensajeros del pasado y sus conflictos con su gente, y cómo experimentaron las mismas dudas y emociones que nosotros sentimos. La buena noticia es que podemos familiarizarnos con nuestras propias inseguridades, y cuanto más familiares nos sentimos con ellas, mayor consciencia tendremos de la determinación que Shaitán tiene de usarlas (contra nosotros).

Las inseguridades y, consecuentemente, el miedo, la ansiedad y las emociones negativas son naturales, así como parte integral de la vida en esta dunia. Parte del placer del Yanna es la anulación de estos sentimientos. Al-lah dice sobre el Yanna: {Purificaré sus corazones del rencor que hubiere entre ellos. Vivirán donde corren ríos y dirán [en agradecimiento]: “¡Alabado sea Dios, Quien nos guio!, y no hubiéramos podido encaminarnos de no haber sido por Él. La promesa con la que vinieron los Mensajeros de nuestro Señor era verdad”. Se les dirá: “Éste es el Paraíso que han heredado [en recompensa] por lo que solían obrar”} [Corán 7:43].

Aparte de los desórdenes psicológicos y las fobias, muchos de los conflictos que experimentamos con los demás, o los pecados que hacemos a nivel personal, son el resultado de nuestros propios miedos y de la ansiedad, que es el resultado de nuestra inseguridad. Shaitán siempre está listo para explorar nuestras inseguridades. Está observándonos constantemente, incluso maldiciendo por nuestras venas, y está muy familiarizado con nosotros. Al-lah nos recuerda: {Si sientes que el demonio te susurra, refúgiate en Dios. Él todo lo oye, todo lo sabe. Los piadosos, cuando el demonio les susurra, invocan a su Señor y entonces pueden ver con claridad. Pero los demonios persisten en mantener a sus secuaces en el extravío y no se cansan de hacerlo} [Corán 200-202].

Es natural que nos sintamos inseguros, pero es la waswasa (los susurros sugestivos) de Shaitán lo que nos convence de que nuestras inseguridades son verdaderas, y entonces nos lleva más lejos en su trama motivándonos a tomar acciones que no son del agrado de Al-lah para mitigar nuestras inseguridades. Al-lah dice: {¡Oh, hijos de Adán! Que no los seduzca el demonio como lo hizo con sus padres [Adán y Eva] haciendo que salieran del Paraíso y fueran despojados de lo que los cubría. El demonio y sus secuaces los acechan desde donde no los ven. Hice que los demonios fueran aliados de los que se niegan a creer} [Corán 7:27].

Uno de los aspectos de la vida donde la gente se siente muy insegura es en relación al dinero, la riqueza y al prestigio. Al igual que los prominentes líderes de las comunidades a las que fueron enviados los mensajeros, donde estas personas se sentían temerosas de perder sus riquezas y estatus entre su gente si seguían al Mensajero de Al-lah. Al-lah dice: {Los nobles de su pueblo que rechazaron la verdad dijeron: “Si siguen a Jetró serán de los perdedores”} [Corán 7:90].

Así, la gente se involucra en negocios que implican elementos harám, como la riba o hacer trampa a los demás. La gente que está insegura de su propia imagen se preocupan porque los demás los vean pobres, en un estado lamentable o sufriendo. Es así como la gente termina usando sus tarjetas de crédito contaminadas de riba para comprarse casas, carros y otros objetos, todo con el deseo de eliminar la inseguridad que sienten sobre ser percibidos como unos perdedores en sus comunidades.

Algunas mujeres se sienten inseguras sobre su capacidad para contraer matrimonio, y después del matrimonio se sienten inseguras de no ser vistas con la belleza que alguna vez tuvieron, entonces se visten de una manera que compromete y menosprecia su hiyab. Sin embargo, la modestia es más que un código en la vestimenta. Tanto hombres como mujeres pueden vestirse con la intención de llamar la atención unos de otros (vistiéndose de forma atractiva para el sexo opuesto), ya que ambos están inseguros de su capacidad de gustar y quieren sentirse válidos para los demás. En algunos casos, el abuso sexual se ha convertido, tristemente, en una manifestación común en sociedades donde los hombres se sienten inseguros en relación a su masculinidad y sienten que tienen derecho al cuerpo de las mujeres. Al-lah dice: {¡Oh, hijos de Adán! Los he provisto con vestimentas para que cubran sus vergüenzas y para que se vistan con elegancia. Pero vestirse con la piedad es la mejor [vestimenta]. Eso es un signo de Dios para que puedan recapacitar} [Corán 7: 26].

Algunos padres o miembros de la familia, pueden adoptar ciertas extrañas prácticas ligadas a supersticiones culturales, pues se sienten inseguros del “mal de ojo” y quieren proteger a sus hijos o nietos de este. Aunque estas prácticas son claramente yáhil en su naturaleza, el temor que sienten del gaib, combinado con la waswasa de Shaitán para extraviarlos, conduce a la gente a hacer cosas muy extrañas con cintas negras, fotos de ojos, huevos, etcétera, cosas que en su naturaleza se oponen a una auténtica confianza en Al-lah y únicamente en Él, como Al Wali, nuestro Amigo Protector, y Al Qadír, el Poderoso sobre todas las cosas. Al-lah dice: {Un grupo siguió la guía, pero otro grupo se confirmó en su extravío, porque tomaron a los demonios como aliados-protectores en vez de Dios, mientras creían estar en la guía [correcta]} [Corán 7:30].

Y Al-lah nos recuerda el camino recto: {Mi protector es Dios, Quien reveló el Libro41. Él es Quien protege a los justos} [Corán 7:196].

Satanás es sutil en su artimaña. Todos los seres humanos tienen algún tipo de temor o de ansiedad, y Shaitán intenta lentamente dirigirnos hacia el kufr indagando sutilmente en nuestras inseguridades. Extravió a Adam y a Eva cuando les juró que era un consejero digno de confianza que solo tenía en mente el mejor interés, cuando los persuadió de comer la fruta que Al-lah les había prohibido. Al-lah dice: {Pero el demonio les susurró con el fin de que [desobedecieran a Dios y así] se les hiciera evidente lo que antes estaba oculto [de su desnudez] para ellos, diciéndoles: “Su Señor les prohibió acercarse a este árbol para que no se conviertan en ángeles o en seres inmortales”. Y les juró: “Yo solo soy un consejero [sincero]”. Los sedujo con engaños. Cuando ambos comieron del árbol se les hizo manifiesta su desnudez y comenzaron a cubrirse con hojas del Jardín, entonces su Señor los llamó: “¿No les había prohibido comer de este árbol? ¿No les había advertido que el demonio era su enemigo declarado?”} [Corán 7:20-22].

La historia de Adam y Eva es un ejemplo de cómo Shaitán manipuló las inseguridades de nuestros padres del mismo modo como hace con las nuestras:

¿Es el temor a perder una buena oportunidad a menos que escojamos un camino pecaminoso?

¿O es acaso temor de que, por no tomar una determinada acción, quedemos sumidos en el remordimiento o vivamos infelices?

¿Está nuestra propia autoestima al borde del abismo, y creemos que un pecado dará remedio a nuestra percepción de cuán especiales, exitosos o valorados podemos llegar a ser?

¿Nos sentimos inseguros y en riesgo de ser abandonados por alguien que parece ser un buen amigo a condición de que mantengamos su compañía y hagamos lo que nos sugiere?

Irónicamente, el mismísimo Iblís es el mejor ejemplo de alguien inseguro. Se sentía inseguro de ser reemplazado como lo mejor de la creación por Adam. En vez de valorar su condición exclusiva frente a Al-lah (o la condición de los de su especie, los Yinnes) se comparó a sí mismo con Adam y dejó que su inseguridad lo consumiera, llevándolo finalmente al camino del Infierno. Al-lah hace recuento de Su conversación con Iblís: {[Dios] le preguntó: “¿Qué te impidió prosternarte cuando te lo ordené?”. Respondió: “Yo soy superior a él, pues a mí me creaste de fuego, mientras que a él lo creaste del barro”} [Corán 7:12].

Muchas personas sufren de baja autoestima, y Shaitán está listo para generar inseguridades sobre nuestro valor, con la esperanza de que, si optamos por tomar medidas harám, mitigaremos nuestro dolor, o igual será si nos involucramos en actos nocivos que nos dan la falsa sensación de ser valorados por alguien más. Otros, temiendo el abandono, se convierten en personas controladoras y abusivas y, por último, en opresores.

Al-lah dice: {Diles: “Lo que realmente ha prohibido mi Señor son las obscenidades, tanto en público como en privado, la maldad, la opresión sin causa, que Le asocien en la adoración y que afirmen acerca de Él lo que ignoran”} [Corán 7:33].

Si logramos resistirnos a sus incitaciones, al cabo de un momento, incluso el más fuerte de los musulmanes es susceptible de caer en depresión.  Es en este estado que Shaitán busca nuestra desesperación y que digamos: “¡Oh, Al-lah, hice todo bien; evité el pecado y me entregué a Ti! Entonces, ¿Por qué no cambia mi situación? ¿Por qué estoy aún sufriendo en la incertidumbre?”. Shaitán crea dudas en nuestras mentes y en nuestros corazones, quiere que creamos que estamos fuera de la ayuda y la misericordia de Al-lah.

Al-lah menciona la declaración, donde la gente que aún está esperando su destino eterno en las Aaráf (alturas) dirá a la gente del Infierno, sobre la gente del Yanna: {Observen a quienes ustedes juraban que la misericordia de Dios no los alcanzaría, y [contrario a lo que creían] se les dijo: ‘Ingresen al Paraíso, donde no tendrán nada que temer ni sentirán tristezas’”} [Corán 7:49].

Si bien las inseguridades son parte natural del ser humano, eso no significa que no puedan ser confrontadas y minimizadas. Muchos de nosotros tenemos inseguridades resultantes de vivencias de la infancia, aquellas con las cuales nos hemos sentido demasiado incómodos como para reconocerlas y mucho menos tratarlas. Las inseguridades crecen a medida que experimentamos la vida: las relaciones con los padres, los amigos, los hijos o cualquier persona significativa; las dificultades o los fracasos en el colegio o en trabajo, complejos con nuestro aspecto físico, nuestra sexualidad o nuestra identidad. Y no olvidemos la inseguridad que puede producir ser musulmán en tiempos islamofóbicos. No ayuda que haya muy poca discusión acerca del tema de la inseguridad aparte de las conversaciones que la validan. A muchos de nosotros se nos ha enseñado a evitar las cosas que pueden provocar estos intercambios, pero es prácticamente imposible. Necesitamos aprender a lidiar con nuestras inseguridades de manera saludable, si no queremos que Shaitán tome ventaja de nuestro estado vulnerable.

Algunos consejos:

Identifique sus emociones. Y reflexione, lea o investigue para descubrir qué inseguridad se esconde bajo estas emociones. Pregúntese: ¿Qué temo que ocurra? ¿Qué es lo peor que creo que me puede ocurrir?

Busque refugio en Al-lah, de Shaitán. Haga Du’a a Al-lah para que le ayude a superar su inseguridad. Una buena Du’a puede ser: “¡Oh Al-lah! No me dejes a cargo de mis propios asuntos, ni siquiera por el tiempo de un pestañeo”. Encuentre uno o dos nombres de Al-lah que sean pertinentes con sus inseguridades, y haga Du’a usando estos nombres.

Por ejemplo: “Al Wasí (Quien todo lo abarca), ayúdame a entender las partes de mí con las que estoy en conflicto y guíame para poder cambiar mi forma de pensar, mis sentimientos y mi comportamiento, de tal forma que esté libre de inseguridades.

Recuerde que Al-lah es Ar-Rahmán. Las inseguridades no se desvanecen de la noche a la mañana, y muchas veces solo podemos minimizarlas o saber manejarlas. A veces pensamos que hemos logrado el dominio sobre nosotros mismos solo para tener nuestras inseguridades expuestas nuevamente en determinadas circunstancias, estando en riesgo de manifestar un comportamiento dañino para los demás o que se involucra en algún tipo de pecado como resultado. Mantengámonos en constante y consciente retorno hacia Al-lah y pidámosle perdón. Al-lah sabe que algunos conflictos y luchas internas duran literalmente el tiempo de una vida. No hay que ser demasiado duros con nosotros mismos. Culpabilizarnos en exceso es una trampa de Shaitán para lograr que nos demos por vencidos.

Ser agradecido. Shaitán da un indicio de que su plan puede obstruirse por nuestro agradecimiento cuando le dice a Al-lah: {Dijo [el Demonio]: “Por haberme descarriado, los acecharé para apartarlos de Tu sendero recto. Los abordaré por delante, por detrás, por la derecha y por la izquierda; encontrarás que la mayoría de ellos no serán agradecidos”} [Corán 7:16-17].

De estas dos ayat podemos ver que incluso si dudamos de nuestro valor u otros dudan de nosotros, Al-lah es el Más Misericordiosos y quiere otorgar el Paraíso a Sus siervos. En la segunda aya aprendemos que una de las formas de mantenernos fuertes y de protegernos de los susurros de Shaitán es ser agradecidos con Al-lah. Al ser agradecidos, damos un vuelco a nuestro enfoque: en lugar de estar internamente enfocados en nuestros sentimientos, nos centramos externamente en las bendiciones de nuestras vidas. Al tomar consciencia e interactuar con nuestras bendiciones, estamos bloqueando esencialmente cualquier pensamiento nocivo que Shaitán quiera sembrar en nuestras mentes y corazones.


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