Derechos de los pobres en el Islam (parte 2 de 2)

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  1. Rechazando el liderazgo de las oligarquías políticas o económicas

En contra del liderazgo de los oprimidos está el liderazgo de una élite arrogante y opresora, con poder militar y económico: {Cuando quiero destruir una ciudad permito que sus dirigentes siembren la corrupción, entonces la sentencia contra ella se cumple y la destruyo totalmente} [Corán 17:16].

El término al mutrafún en la aleya no se refiere solo a los ricos, sino a todos los que tienen recursos y toleran a los ricos o son afines al liderazgo de la opresión.

Pruebas de la revelación que nos demuestran la obligación que tenemos de ayudar a los pobres

Textos revelados que motivan y exhortan a los humanos a asistir a los más necesitados:

Hay textos que censuran cualquier actitud contra los pobres, que es una actitud ignorante y errada que estaba muy extendida entre los árabes preislámicos. Al-lah dice, citando a los politeístas de La Meca: {Y dijeron también [desdeñando al Profeta]: “¿Por qué no le fue revelado este Corán [en lugar de a ti] a un hombre distinguido de alguna de las dos ciudades?”} [Corán 43:31].

Existe también una respuesta divina al pedido que la élite mecana le hizo al Profeta de que dedicara más atención en su prédica a los ricos en desmedro de los pobres. Al-lah instruyó al Profeta que les responda lo siguiente: {Reúnete con quienes invocan a su Señor por la mañana y por la tarde anhelando Su rostro. No te apartes de ellos buscando el encanto de la vida mundanal. No obedezcas a aquel cuyo corazón se ha olvidado de recordarme, sigue sus pasiones y actúa con negligencia} [Corán 18:28].

También están los textos revelados que consolidan una visión positiva e igualitaria de la pobreza y los pobres y presentan las acciones voluntarias, no las posesiones materiales, como el mejor criterio para ponderar el valor de la gente. De nuevo, Al-lah dice: {¡Oh, seres humanos! Los he creado a partir de un hombre y de una mujer, y los congregué en pueblos y tribus para que se reconozcan los unos a los otros. El mejor de ustedes ante Dios es el de más piedad. Dios todo lo sabe y está bien informado de lo que hacen.} [Corán 49:13].

Más aún, el Profeta dijo: “La gente desprecia a alguien desaliñado, cubierto de polvo y harapiento; cuando la realidad es que si esta persona jurase que Al-lah haría tal cosa, Al-lah cedería a su ruego por su honrosa posición ante Al-lah”.

Hay varios hadices donde el Profeta invoca a los que aman a Al-lah a que amen a los pobres y les muestren afecto.

  • El Profeta dijo: “Aisha, ama a los pobres y sé una de ellos, para que Al-lah te lleve cerca de Él en el Día del Juicio”.
  • Abu Dharr relató: “Mi amigo querido (el Profeta) me aconsejó que no procure a los que están encima de mí sino a los que están debajo de mí. También me recomendó que ame a los pobres y me relacione con ellos” (Tabarani e Ibn Hibbán).
  • El Profeta deseaba vivir y morir siendo pobre; decía: “Al-lah, hazme vivir pobre y morir pobre. Y hazme uno de los compañeros de los pobres en el Día de la Resurrección”. Cuando sus sahabah le preguntaron por qué hacía tal ruego, el respondió: “Los pobres entrarán en el Paraíso cuarenta años antes que los ricos”.

Es por demás sabido que el Profeta vivió en la pobreza.

Aisha dijo: “Desde que Muhammad llegó a Medina, él y la gente de su casa nunca se saciaron comiendo pan de trigo por más de tres días seguidos. A veces pasaban dos meses sin que se encendiera fuego (para cocinar) en la casa del Profeta de Al-lah”.

Preceptos que hacen una realidad la ayuda a los pobres

  1. Primera expresión aplicada: La responsabilidad de la autoridad de aliviar la pobreza y los medios prescritos por el Islam para ello.

El Islam impone el énfasis del precepto divino y la exhortación revelada, y las agrega al valor moral de ayudar a los pobres.

Esto lo hace prescribiendo mecanismos comunitarios e individuales específicos que los obligan a dar asistencia material a los pobres.

El Islam considera riqueza a cualquier cantidad de bienes que excede, por un tiempo sostenido, a las necesidades básicas del individuo y sus dependientes. También establece una lista de destinatarios prioritarios a los que la autoridad debe entregar la ayuda: {Da a los parientes, al pobre y al viajero insolvente, lo que es su derecho. Eso es lo mejor para quienes anhelan [contemplar] el Rostro de Dios. Esos serán quienes tengan éxito} [Corán 30:38].

Además, exhorta al creyente a dar en caridad de sus ganancias lícitas y sustento honesto: {¡Oh, creyentes! Den en caridad de las cosas buenas que hayan adquirido y [también] de lo que les he hecho brotar de la tierra, pero no elijan lo deteriorado para dar caridad, así como tampoco lo tomarían para ustedes mismos, salvo que fuera con los ojos cerrados. Sepan que Dios es Opulento, Loable} [Corán 2:267].

La caridad, como sustancia, tiene también una jerarquía con implicaciones vinculantes para el creyente; uno no debe donar cualquier cosa, sino lo que uno desea para sí como lo indica el anterior versículo de la sura La vaca.

{[Los creyentes] no alcanzarán la piedad auténtica hasta que den [en caridad] lo que más aman. Todo lo que den en caridad Dios lo sabe} [Corán 3:92].

El mejor ejemplo de caridad lo encontramos en los ansar de Medina y cómo recibieron y atendieron a los emigrantes de La Meca. Al-lah Todopoderoso elogia su espíritu caritativo como el mejor ejemplo de bondad para todos los creyentes de todos los tiempos. Más aún, a partir de su proceder, se enuncia un principio universal que la humanidad debe esforzarse siempre por mantener: {Quienes estaban establecidos y aceptaron la fe antes de su llegada, aman a los que emigraron, no sienten envidia alguna en sus corazones por lo que se les ha dado y los prefieren a sí mismos, aunque estén en extrema necesidad. Quienes hayan sido preservados de la avaricia serán los triunfadores} [Corán 59:9].

Cualquier autoridad que gobierne como dicta el Islam, tiene a la asistencia a los pobres como una labor básica en representación de la nación islámica. En este marco, Al-lah le prescribe obligaciones y mecanismos con los cuales cumplir su misión social:

  1. El Zakat

Al-lah dijo: {El zakat debe ser distribuido entre los pobres, los menesterosos, los que trabajan en su recaudación y distribución, aquellos de los que se desea ganar sus corazones, la liberación de los prisioneros, los endeudados, la causa de Dios y el viajero insolvente. Esto es un deber prescrito por Dios, y Dios lo sabe todo, es Sabio} [Corán 9:60].

  1. Asistencia pública

Abu Huraira relató que el Profeta dijo: “Según el libro de Al-lah, yo soy el más indicado para cuidar de los creyentes. Así que, si alguno de ustedes muere dejando atrás deudas o dependientes en la pobreza, háganme saber y yo seré su garante y custodio” (Muslim).

  1. Gastos públicos

Omar Bin Al Jattab dijo: “¡Por Al-lah! Nadie tiene más derecho a estos fondos públicos que los demás. Todos tienen su parte de estos fondos públicos, les dé o no les dé yo. Voy a dar pensiones a la gente de acuerdo a su esfuerzo por difundir la causa de Al-lah y sus necesidades. ¡Por Al-lah! Si sigo vivo me aseguraré de que cada persona, hasta el pastor del desierto, reciba su merecida parte del gasto público”.

  1. Préstamos del Estado

Ibn Abidín relató en su Hashia que Abu Yusuf, discípulo mayor de Abu Hanifa, dijo: “El que no cuenta con recursos para cultivar su tierra del jaray, debe recibir un préstamo del tesoro público para cultivar su tierra”.

Aparte de las responsabilidades de las autoridades que gobiernan respetando la Sharía, Al-lah exhorta a los individuos musulmanes a que asistan individualmente a los pobres que hay en la sociedad en todas sus expresiones. El zakat y la limosna obligatoria son deber del musulmán sin importar si es súbdito de un Estado que se rige por la Sharía o no.

Además, Al-lah provee numerosos y amplios medios para ganar Su perdón y bendiciones, e inspira al creyente a sacar provecho de ambos: {Diles a Mis siervos creyentes que cumplan con las oraciones prescritas y den en caridad parte de lo que les he proveído, tanto en privado como en público, antes de que llegue el día en el cual no habrá comercio ni amistad [que pueda alterar el juicio]} [Corán 14:31].

  1. Segunda expresión aplicada: Mecanismos de alivio a la pobreza que son aplicados por los individuos de la comunidad islámica.

 

  1. Donaciones caritativas voluntarias (sadaqat)

Al-lah dice: {Tengan temor de Dios tanto como puedan. Escuchen y obedezcan [la revelación], y hagan caridad, porque es lo mejor para ustedes mismos. Sepan que quienes luchen contra su propia avaricia serán los triunfadores} [Corán 64:16].

  1. Mantener a los huérfanos y viudas

El Profeta dijo: “Yo y los que crían a los huérfanos estaremos en el Paraíso así”, mostrando su dedo índice y su dedo medio separándolos un poco (Al Bujari).

Abu Huraira relató que el Profeta dijo: “El que vela por las necesidades de las viudas y la gente pobre recibe una recompensa similar a la del guerrero que va a una guerra justa por la causa de Al-lah, o la de un adorador devoto que ayuna todos los días y reza por las noches” (Al Bujari y Muslim).

  1. Expiaciones

Al-lah dijo: {Dios no va a pedirles cuentas por los juramentos [que hagan] sin intención, pero sí [va a preguntarles] por los que hayan pronunciado reflexionando sobre su implicancia. En estos casos deberán expiarlos alimentando a diez pobres como alimentan a su familia o dándoles vestimenta, o liberando a un esclavo. Quien no encuentre los medios [económicos para una de estas tres opciones] deberá ayunar tres días. Esta es la expiación de los juramentos [si no los cumplen]} [Corán 5:89].

  1. Fideicomisos dedicados a los pobres en perpetuidad

Estos fideicomisos surgen como una aplicación práctica del consejo del Profeta, que dijo:  “Cuando el ser humano muere, todas sus buenas obras cesan, menos tres: la caridad que perdura a través del tiempo, el conocimiento que sea beneficioso hasta después de su muerte y una descendencia piadosa que ruegue por él” (Tirmidhi).

La caridad sale de la provisión y sustento que al-lah nos da

De todo lo anterior, nos queda claro que el Islam no deja lagunas, sociales o espirituales, en la obligación moral de entregar a los pobres la parte que les corresponde de la provisión que Al-lah ha dado al creyente y su comunidad.

Desde este punto de vista, este valor moral fundamental del Islam −a diferencia de lo que sucede con los pobres marginados en las sociedades ilustradas de ideologías sintéticas en las que vivimos− es absolutamente fundamental tanto a pequeña como a gran escala en la sociedad creyente.

Sin lugar a dudas, el Islam integra irrevocablemente a los pobres en la sociedad de creyentes sinceros. Es más, hasta podríamos decir que la situación de los pobres en la sociedad musulmana es una prueba de qué tan sincera es la sociedad en su testimonio de fe de que no hay más dios que Al-lah y que Muhammad es Mensajero de Al-lah.

El regreso de la verdadera piedad

La revelación de Al-lah establece claramente que el comportamiento del creyente para con los pobres es una evidencia de su verdadero compromiso con la fe. Un grupo numeroso de textos de la revelación construye esta actitud en el creyente, y una variada cantidad de mecanismos e instituciones sociales fueron diseñadas por Al-lah para viabilizar esta actitud favorable hacia los pobres en la mente de los creyentes; y son, a su vez, una prueba de que un individuo o una comunidad se rigen de acuerdo a la voluntad de Al-lah.

Si buscas un lugar específico desde el cual reformar la sociedad humana y civil, y el restablecimiento de una presencia honesta inspirada por Al-lah y compasiva en las bases estructurales de la sociedad, en un mundo que necesita desesperadamente un nuevo liderazgo, entonces no busques más allá de tus relaciones con la gente necesitada. Los huérfanos, los refugiados, las viudas, los pobres oprimidos y explotados, hambrientos, desolados, sin hogar y harapientos. Ellos están en todas partes, multiplicándose en la sociedad civil en números alarmantes.

Aquí debemos empezar… ¿Qué dices tú, creyente?


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