Desarrollando un propio estilo de crianza

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Cuántos de nosotros al final de un largo día hemos pensado: “¡Wow, me he convertido en mi madre (o padre)!”. La mayoría de nosotros imitamos a nuestros padres en sus estilos de crianza e incluso repetimos los mismos errores que ellos cometieron. Piense en su estilo de crianza y después piense en la forma en que usted fue criado. Probablemente son similares.

De acuerdo al Instituto de Amor y Lógica, casi todos los estilos de crianza son clasificables en una de estas tres categorías: “Padre sargento del ejército”, “padre helicóptero” y “padre consultor”.

El padre sargento del ejército se autojustifica

  • Dan órdenes y sus hijos tienen que saludar, obedecer, o si no ¡cuidado!
  • Suelen emplear el castigo, el dolor y la humillación como medios de enseñanza.
  • Hacen muchas peticiones y tienen muchas expectativas alrededor de la responsabilidad.
  • Dicen al niño cómo debe sentirse.
  • Solicitan respeto, pero demuestran poco del mismo.

Aquí la línea entre temor y respeto es borrosa. ¿Queremos que nuestros hijos nos respeten? ¡Seguro que sí! La cuestión es si queremos que nos respeten porque nos temen o nos respeten porque nos aman. Aquí es donde la cultura juega una parte trascendental. Muchas culturas asocian el temor al respeto. El temor disminuye cuando el temido se va. En cambio, el amor permanece incluso cuando el amado no está a nuestro alrededor.

Piense en el mensaje que el padre sargento está enviando al niño. Puede que no hagan ciertas cosas cuando el padre está alrededor; pero una vez el padre se ha ido, hacen como les place. Sus hijos necesitan que se les diga qué hacer todo el tiempo, de otro modo no saben qué hacer o no quieren hacerlo. Estos padres están indirectamente enviando mensajes hirientes al niño del tipo: “No puedes pensar por ti mismo, entonces tengo que pensar por ti”; y: “No puedes hacerlo en el mundo real”.

El padre helicóptero actuará igual que un helicóptero

  • Rondan alrededor de sus hijos listo para rescatar y proteger.
  • Son súper protectores y constantemente están recordando a sus hijos lo que deberían estar haciendo.
  • Toman todas las decisiones, sean grandes o pequeñas, para el niño, temiendo que el niño tome la decisión equivocada.
  • Cuando los niños no hacen lo que se les solicita, el padre excusa al niño, mientras que al mismo tiempo se queja de tener un niño irresponsable.
  • Nunca permiten que sus hijos intenten algo que puede parecer demasiado “pesado” para que ellos lo realicen, pues no quieren ver a sus hijos tristes si no lo logran.
  • Nunca quieren ver a sus hijos con rabia o frustrados, así que les resuelven todos sus problemas.

¿Qué mensaje está enviando el padre helicóptero al niño? El principal mensaje que están enviando es: “¡No lo lograrás en la vida sin mí!”. Todos amamos a nuestros hijos y no podemos soportar la idea de alguna incomodidad por la que podrían tener que atravesar. Pero tenemos que comprender que es importante que los niños cometan errores ahora, cuando el riesgo es bajo, en vez de en el futuro cuando los riesgos son altos.

Por ejemplo, digamos que Alí y uno de sus amigos entran en una discusión. A no ser que sea indispensable que el padre se involucre, deberíamos mantenernos fuera del tema y monitorear de lejos, solo ofreciendo un oído atento y un hombro donde apoyarse de ser necesario. En este caso, los riesgos son bajos. Sería demasiado desafortunado si uno de sus primeros intentos de resolución de conflictos en el futuro fuera con su esposa o su jefe. En este caso, los riesgos son muy altos. Podría perder su empleo o a su esposa. Resolver conflictos a una edad temprana en la vida es vital para que Alí pueda nutrir y fortalecer sus capacidades de socialización, la confianza que tiene en sí mismo y su dignidad, aspectos todos que lo prepararán para el éxito en este mundo y ojalá en el próximo también.

El padre consultor provee una guía y es un consejero para sus hijos

  • Demuestran y son modelo de responsabilidad y de comportamiento ideal en oposición a sermonear al respecto.
  • El niño es un miembro activo del hogar cuya opinión es escuchada.
  • El padre no tiene temor, y a veces espera que su hijo cometa errores permitiendo que las consecuencias naturales de la vida le permitan ser un maestro.
  • Inmediatamente utilizarán estas oportunidades para ser empáticos con el niño y escuchar las formas en las que el niño cree que puede corregir su error.
  • Hacen observaciones de refuerzo en vez de peticiones. Por ejemplo, en vez de decir: “Por favor siéntate, vamos a comer ahora”, dirán: “Comeremos tan pronto como estés sentado”.
  • Ganan control dando control. Siempre ofrecen al niño elecciones, aprobadas por ambos padres. Así, para los hijos más pequeños: “¿Te gustaría ponerte la camiseta roja o la azul?”; y para los mayores: “¿Prefieres limpiar tu cuarto el sábado o el domingo?”. Si los niños tienen opciones ahora en su hogar, es menos probable que tengan objeciones más tarde cuando no tengan opciones.
  • Comprenden que no toman las mejores decisiones cuando están de mal humor, así que retrasan las respuestas para cuando estén calmados y puedan pensar en una decisión y consecuencia que corresponda asertivamente con la acción.

Ahora, pensemos en algún momento de la historia islámica, por ejemplo, cuando el Profeta Ibrahím fue inspirado para sacrificar a su hijo. Se acercó del Profeta Ismael y le preguntó qué pensaba sobre su visión. El Corán dice: {Y cuando [Ismael] alcanzó la pubertad, [Abraham] le dijo: “¡Oh, hijito mío! He visto en sueños que te sacrificaba; dime qué opinas”. Le dijo: “¡Oh, padre mío! Haz lo que te ha sido ordenado; encontrarás, si Al-lah quiere, que seré de los pacientes”} [Corán 37:102].

Pensemos en la magnitud de lo que ocurrió. ¡Este Profeta fue inspirado por el Todopoderoso para sacrificar a su propio hijo, y entonces le pidió a su hijo su opinión! ¡Qué padre tan extraordinario fue! Pudo simplemente haberse acercado de Ismael desde atrás o durante el sueño. Algunas investigaciones reportan que Ismael tenía alrededor de los siete años en ese momento. Haber buscado la opinión y el consentimiento de su joven hijo muestra una parte del enfoque de crianza que hizo del Profeta Ismael el extraordinario hombre en que se convirtió.

Considerando los tres estilos de crianza, aquel que coincide mejor con la enseñanza islámica es el modelo del padre consultor. Los padres que emplean este enfoque ponen mucho amor y empatía en su paternidad. Hacen su mejor intento por controlar su ira. Cuando actuamos o reaccionamos con ira hacia nuestros hijos, ponemos una barrera y nuestros hijos ya no ven su error, ven “padres malvados”.

La clave está en nuestra reacción. Con simplemente cambiar un poco nuestras palabras haremos una gran diferencia. De momento si decimos: “¿Por qué hiciste eso? ¿Cuántas veces hemos hablado de esto? ¡No hay práctica de fútbol para ti esta semana!”; o: “¡Subhan Al-lah! Debes haber estado demasiado ocupado para hacer lo que se suponía que debías haber hecho. Es triste porque sé que amas el fútbol y a mí me encanta verte jugar, pero ahora no puedo llevarte. Volvámoslo a intentar e in sha Al-lah podrás asistir la próxima semana”. Si actuamos amorosamente y con calma, manteniendo la firmeza, serán más propensos a responsabilizarse del problema o del error y a saber que la consecuencia es el resultado de su propia acción y no de la ira de sus padres.

Esto es Islam

Cuando un hombre se acercó al Profeta, pidiéndole consejo, le dijo: “No te enojes”. El hombre repitió esto varias veces y el Profeta le respondió (cada vez): “No te enojes” (Bujari).

La paciencia es parte esencial de la crianza. Es la cosa más difícil de ganar y la más fácil de perder. Sean consistentes y nunca teman pedir ayuda de conocidos, amigos, familiares, doctores o cualquier otra fuente relacionada a la paternidad. Quiera Al-lah continuar confiriendo Sus bendiciones sobre nosotros y nos otorgue la paciencia que necesitamos para criar a los futuros líderes de nuestra Ummah.

¿Buscando el mejor estilo de crianza? Intente el del Profeta.


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