El arte del engaño: ¿Un fenómeno nuevo? (parte 2 de 3)

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Habiendo manifestado ser bien intencionados y confiables, los hermanos luego sugieren que Yaqub les permitiera llevar a Yusuf, la paz sea con él, con ellos, para que pudiera jugar y entretenerse, sutilmente afirmando el estatus de ellos de personas con buenas intenciones -aunque estaban estableciendo las circunstancias que les permitieran dañar a Yusuf, la paz sea con él-. Reiteran a su padre con seguridad una característica más específica: que ellos eran, para su hermano Profeta, “buenos guardianes”. Tanto habían tramado en su petición para llevar a Yusuf con ellos, que para Yaqub rehusarse sería directamente una condenación, aparentemente injustificada, respecto al carácter de ellos.

Por lo tanto, obtuvieron el permiso de llevar al niño Yusuf con ellos. Es una marcada característica de propaganda que apunta a evocar respuestas reflexivas de un conjunto preexistente de principios e ideales para manipularlas. Nos echa para atrás en una esquina, por así decirlo, una esquina de nuestras propias creencias, a través del engaño, exigiéndonos actuar de una manera consistente con nuestros ideales, aun si hacia el final los contradicen, usando nuestros principios y nuestra ética en contra de nosotros mismos. Ese fue el caso de la manipulación de los hermanos de Yusuf: usaron el amor de Yaqub por Yusuf, la paz sea con ambos, para lograr acceder a él; usaron su preocupación y su cuidado por Yusuf precisamente como el medio a través del cual podrían tener la oportunidad para ponerlo en peligro. Otra vez, este patrón, ilustrado en un nivel personal en la narración de Yusuf, la paz sea con él, es ampliamente aplicable a la propaganda moderna y a la maquinación. Podemos sustituir el nombre de Yusuf con alguna otra cosa preciada para ilustrar cómo es esta táctica aplicada, cómo somos manipulados para poner en peligro lo que apreciamos mucho, por engañosas demandas de nuestro amor por eso. Podemos intercalar las palabras “libertad”, “garantías constitucionales”, “paz”, “justicia”, etc., dentro de la frase en lugar del nombre de Yusuf, y reemplazar los adjetivos “buenos guardianes” y “sinceras personas con buenas intenciones” con “Estado”, “la mayoría”, “coalición internacional”, etc., y realmente se verá que la estrategia no ha cambiado durante los siglos. Es una brillante, incluso algo fácil, manipulación para conectar cierta agenda con lo que las personas aprecian, luego exigir a las personas probar que de hecho aprecian una cosa siguiendo la agenda dada: “Si usted ama la libertad, si usted ama la paz, si usted ama la justicia, entonces usted seguirá nuestra posición; y si usted no sigue nuestra posición, usted no ama la libertad, ni la paz ni la justicia”. Si amas a Yusuf, entonces lo enviarás con nosotros.

Pero ese no era el fin de su treta, y sus mentiras clarifican aún más las tácticas de propaganda moderna y de desinformación.

El lobo

La razón dada por Yaqub, la paz sea con él, al no permitir a los hermanos de Yusuf llevarlo con ellos fue que tuvo miedo que lo descuidaran, quedándose Yusuf solo y desprotegido ante el ataque de un lobo. Veremos que los hermanos de Yusuf, en consecuencia, usan este temor preexistente para desviar la sospecha sobre ellos mismos y lo que hicieron con su pequeño hermano. Yaqub, la paz sea con él, sin darse cuenta, los ha provisto no solo de los medios para llevar a cabo su complot en contra de Yusuf, sino también los medios para encubrirlo. Después de que arrojaron a su pequeño hermano al pozo, como es sabido, regresaron a ver a su padre y validaron lo que Yaqub había temido, que Yusuf podía ser atacado por un lobo, reduciendo así las probabilidades de ser descubiertos. Le dijeron lo que Yaqub estaba preparado para creer, activando el miedo preexistente, y así cancelando preventivamente cualquier averiguación de lo que sucedió.

Otra vez, esta táctica de manipulación es una faceta casi siempre presente en la maquinación y en el sistema propagandístico. Una diferencia importante, por supuesto, es que el miedo del proverbial “lobo” en las sociedades modernas es, la mayoría de las veces, un miedo fabricado, no el que está presente con naturalidad, sino uno que ha sido fabricado, promovido en el público, a diferencia del miedo muy real y racional de Yaqub. No obstante, la explotación de este miedo es idéntica.

Por ejemplo, podemos observar en todo el período de la Guerra Fría para encontrar numerosos ejemplos de la manipulación de los miedos, la utilidad de los miedos preexistentes como explicaciones incuestionables para siguientes acontecimientos. Podemos también, por supuesto, mirar la historia reciente. Una vez que un miedo particular ha sido establecido en el público -haya sido inculcado en ellos, o sea, de hecho, una ansiedad racional- su existencia puede venir a movilizar culpa necesariamente irracional para casi cualquier circunstancia desagradable que pueda ocurrir. Así, los comunistas fueron responsables del sufrimiento no expresado infligido en los norcoreanos por los Estados Unidos en la década de los 50, en campesinos vietnamitas en los 60 y 70, en los campesinos nicaragüenses, salvadoreños y guatemaltecos en los 80, y otros muchos ejemplos más contemporáneos, como el de Manuel Antonio Noriega, quien fue el “único” lobo responsable de la existencia del tráfico de droga en América del Norte, por tanto, no hubo necesidad para investigar más profundamente en las fuentes, mucho menos las razones, para el tráfico doméstico de drogas en dicha región. Hay simplemente demasiados ejemplos para presentar.


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