El enojo: ¿Hacer o romper?

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Las emociones juegan un rol fundamental en la vida humana; emociones beneficiosas, como el amor, la paciencia, la compasión y la gentileza, ayudan al hombre a llevar una vida pacífica. Por el contrario, las emociones dañinas, como la envidia, la arrogancia, el enojo o la desesperación, le roban a uno la paz mental.

El Islam promueve las emociones beneficiosas y rechaza las dañinas. El Islam nos enseña cómo tratar los diferentes tipos de emociones.

Si tienes todos los recursos para llevar una vida apacible y feliz, pero guardas emociones dañinas, no podrás vivir feliz y en paz. Además, quien guarda emociones dañinas, habitualmente, se priva de mucho bien y experimenta mucho sufrimiento. Para vivir en paz es sabio que uno sepa desactivar sus emociones negativas y activar sus emociones positivas. El enojo es una emoción negativa. El enojo trae consigo muchos males: la persona llega a usar lenguaje ofensivo, pelea por cosas innecesarias y rompe relaciones. Por el enojo, el ser humano se hace desagradecido, arrogante y vengativo.

En casos de extremo enojo, llamado ira o furia, la persona llega a ofender a Dios. Enojado, el ser humano toma decisiones erradas, adopta actitudes erradas y sigue caminos errados.

Para ser breves: el humano, para sorpresa de pocos, comete maldades por el enojo de las que luego necesita arrepentirse. Así pues, debemos controlar nuestro enojo al punto que no afecte nuestra vida.

Abu Hurairah, que Al-lah esté complacido con él, relató que un hombre le dijo al Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Aconséjame”. El Profeta le dijo: “No te enojes”. El hombre repitió la misma pregunta varias veces y el Profeta cada vez decía: “No te enojes” (Bujari).

Abu Bakra, que Al-lah esté complacido con él, le escribió a su hijo diciendo: “No juzgues entre dos personas estando enojado, pues oí al Profeta decir: ‘Un juez no debe juzgar entre dos personas mientras está enojado’” (Bujari).

Abu Huraira relató que el Profeta dijo: “El hombre fuerte no es el que supera a los demás en fuerza física; el hombre fuerte es el que se controla estando enojado” (Bujari).

Controlando el enojo, el modo profético

Sulaiman Ibn Surad dijo: “Dos hombres se insultaron mutuamente mientras estaban sentados frente al Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Él dijo: ‘Conozco una frase que, cuando se pronuncia, se va todo el enojo de alguien: Me refugio en Al-lah, de Satanás el maldecido’” (Bujari).

Para controlar el enojo uno debe recitar: “Audhu bil-lahi min ash-shaitan ir-rayim” varias veces durante el enojo, esto lo calmará.

Abu Dharr, que Al-lah esté complacido con él, relató que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Si uno de ustedes se enoja estando de pie, debe sentarse. Si su enojo desaparece será bueno, si no desaparece deberá recostarse” (Abu Dawud).

Otro modo de controlar tu enojo es que no hagas nada ni digas nada estando enojado.  Abdul-lah Bin Amro relató que el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “El que guardó silencio se salvó (de cometer una maldad y de sus consecuencias)” (At-Tirmidhi).

Anas Ibn Malik dijo: “El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, nunca usaba palabras groseras, ni maldecía ni insultaba. Cuando se enojaba, decía solo: ‘¿Qué pasa? Ojalá escarmiente de lo que hace’” (Bujari).

Tratamiento psicológico

Las emociones las generan nuestros pensamientos. Los pensamientos que albergamos en nuestras mentes salen al a superficie en nuestro comportamiento.  Así pues, para desactivar nuestras emociones negativas y activar las positivas debemos analizar nuestros patrones de pensamiento.

Primero: veamos por qué se enoja la persona. Nos enojamos cuando algo no sale como queremos o deseamos, cuando algo sale mal, cuando alguien no habla o se comporta como uno quiere o cuando alguien fracasa en cumplir con lo que le pedimos, cuando alguien se siente débil o desprovisto, cuando sus necesidades básicas no son satisfechas, cuando sufre una injusticia, tortura, maldad, burla o cuando algo le es arrebatado, etc…

Para tranquilizarse, uno debe alimentar y fortalecer esos pensamientos en su mente. Cuando estés enojado, dirígete a ti mismo las siguientes palabras: “Relájate, relájate, relájate. Este mundo no funciona de acuerdo a mis deseos, funciona de acuerdo a la voluntad de Al-lah. Todos somos siervos de Al-lah y no tenemos más opción que aceptar su decisión y obedecerle”.

El enojo no es solución para ningún problema. Si yo trato con enojo una situación no deseada, esta situación se puede poner peor. Entonces, sé paciente, relájate y trata de hallar una solución al problema.

Recuerda, todo lo que se dice y se hace bajo los efectos del enojo, después provoca remordimiento y la necesidad de arrepentirse. También es una causa de privarse de mucho bien y de sufrir mucho.

Recuerda, lo que se dice y se hace bajo los efectos del enojo puede ofender a Al-lah y, por lo ello, destruir nuestras vidas, tanto físicas como espirituales. Así que guarda silencio.

Guarda silencio, guarda silencio, guarda silencio.

Si has memorizado estos pensamientos y los recuerdas al enojarte, podrás controlar tu enojo.

Dentro de nuestros hogares, el odio y la enemistad surgen entre el esposo y la esposa, padres e hijos, suegra y yerno; y todo por causa del enojo. Para evitar esto, uno debe guardar silencio cuando alguien de la familia habla con enojo. No nos hacemos mejores si reaccionamos airados o interrumpimos a un interlocutor.

Al-lah dice sobre los piadosos: {… controlan su enojo y perdonan a las personas, y Dios ama a los que hacen el bien} [Corán 3:134].

Aquí Al-lah nos indica que silenciando nuestro enojo y perdonando a los que nos hacen enojar, ¡nos lleva al nivel de los que hacen buenas obras!

Los puntos mencionados antes son métodos útiles, in sha Al-lah, para aplacar nuestro enojo. Pero también debes tomar medidas para evitar las situaciones que provocan tu enojo. Aquí tenemos una breve lista de cosas que debemos hacer y otras que tenemos que evitar.

  • No te metas en los asuntos del prójimo. Cuando te metes en asuntos que no te conciernen, la gente puede reaccionar negativamente y resentirse, lo cual puede causar enojo en ti.
  • Sé gentil y apacible.
  • Acepta de inmediato tus errores. Todos nos equivocamos; pero el creyente devoto es quien los acepta de inmediato y los corrige.
  • Perdona y olvida de inmediato los errores de los demás. Así como nosotros nos equivocamos, los demás también lo hacen. Si queremos que Al-lah perdone nuestros pecados, debemos aprender a perdonar las faltas de los demás. Si haces así obtendrás una recompensa: te habrás salvado de una frustración y enojo innecesarios.
  • Aprende a tratar con gente y con situaciones difíciles.
  • Trata de mejorar la situación. Siempre trata de resolver el problema. No dejes que tus reacciones empeoren la situación por tus palabras o actos.
  • Aléjate de la gente complicada lo más que puedas, pero no cortes los lazos con ellos, pues esto no es permitido en el Islam. Desafiar a la gente puede causarte problemas sin importar lo bien que te portes con ellos.
  • Aprende hablar y comportarte con la gente normal. Incluso la gente normal puede hablar y comportarse de una forma que te irrite.
  • Sé realista. Acepta las realidades de la vida y aprende a tratar con ellas de forma efectiva. No cuentes mucho con una persona; no te crees muchas ni variadas perspectivas.
  • El enojo puede consolidar tu personalidad o destruirla, depende de ti controlar tu enojo y hacer tu vida dulce o darle rienda suelta a tu enojo y sufrir por su culpa.

¿Qué opción eliges?


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