El liderazgo en el Islam (parte 1 de 2)

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Liberando el mayor potencial de los seres humanos

Dwight D. Eisenhower dijo una vez: “El liderazgo es el arte de conseguir que otra persona haga algo que tú quieres porque desea hacerlo”. Esto describe el liderazgo a través de la influencia, en lugar del liderazgo a través del poder impuesto. Influenciar en la gente para que se involucren, se comprometan, y sientan que tienen un gran interés en lo que está ocurriendo.

Elton Mayo es considerado el fundador de la psicología industrial, y como profesor de investigación industrial en la Universidad de Harvard, realizó un estudio en la década de 1920 en Western Electric sobre la motivación de los empleados. Una mejor iluminación fue instalada en parte del lugar del trabajo para ver si esto aumentaba la productividad. La productividad aumentó entre esos trabajadores, pero también entre los trabajadores que estaban en el “grupo de control” cuya área de la fábrica no se beneficiaba de la luz instalada. A los trabajadores del “grupo de control” simplemente se les dijo que eran parte del estudio, pero no se les informó que había una mejor iluminación en otras partes de la planta ni ninguna otra información sobre el estudio. Sin embargo, la sola sensación de que estaban involucrados en el estudio les dio un sentido de importancia y de que se les estaba prestando atención, lo que incrementó su productividad. Así que, mejorar las condiciones de trabajo aumentó la productividad, pero también lo hizo el factor emocional de sentirse comprometidos e involucrados de manera positiva en su proceso de trabajo.

Sentirse involucrado, comprometida y positivamente, en el proceso de sacar adelante un negocio, un gobierno o una familia, es la llave del éxito. Islámicamente esto está expresado en el principio de utilizar la Shura (consulta) para orientar mejor los asuntos. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Cualquier persona que pida consejo será guiada hacia lo mejor en sus asuntos” [Al Adab Al Mufrad]. Y Abu Hurairah, que Al-lah esté complacido con él, dijo: “Nunca he visto a nadie que consultara a sus compañeros más que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él”.

Lo que es relevante para nuestra exposición aquí es la idea de que el liderazgo en el Islam está destinado a liberar el mayor potencial en los seres humanos, tanto en los líderes como en aquellos que los siguen, que solo tiene lugar cando el líder comprende los límites de su poder así como el objetivo del liderazgo según las enseñanzas islámicas; con la consciencia de que el liderazgo en el Islam ordena que tanto la autoridad como la obediencia estén suscritas al mismo sistema de derechos y responsabilidades y a los mismos criterios de lo permitido y lo prohibido, mucho del riesgo unido a la idea de poder queda desmantelado. Es comúnmente sabido que el poder corrompe, y que el poder absoluto corrompe absolutamente; esto se ha evidenciado a lo largo de la historia humana, siempre que un líder ha tenido los atributos de orgullo y arrogancia, como si estuviera destinado a gobernar sobre los demás. El Islam, sin embargo, deja claro que la autoridad y la obediencia son contractuales, y no algún “derecho divino de los reyes”.

La teoría del derecho divino de la monarquía afirma que el líder es legitimado y obtiene el derecho de gobernar de acuerdo con la voluntad directa de Dios, sin que esto esté supeditado a ninguna otra cosa. Islámicamente, la autoridad del líder está condicionada a la obediencia a Al-lah, el Todopoderoso, y a Su Mensajero, y está obligada a normas de justicia, misericordia y Bil Maruf (según la Sharía, justicia, equidad, respeto, equilibrio, cuidado, compasión y consideración, además de lo que es islámicamente habitual). El liderazgo en el Islam es un pacto. Al líder se le confía guiar y servir a aquellos que lo siguen. Y cuando un líder rompe el pacto, ya sea por error o por delito, debe ser corregido. Cuando Abu Baker, que Al-lah esté complacido con él, fue elegido como Califa, hizo la siguiente declaración al pueblo:

“¡Oh, gente! He sido designado como su gobernante. No soy el mejor entre ustedes. Si lo hago bien, ayúdenme; si lo hago mal, enderécenme. La verdad es honestidad y la falsedad es traición. El débil entre ustedes es fuerte hasta que le restaure su derecho, y el fuerte entre ustedes es débil hasta que yo tome de él los derechos de otro, in sha Al-lah. Obedézcanme en tanto yo obedezca a Al-lah y a Su Mensajero. Si los desobedezco a ellos, entonces ustedes no me deben ninguna obediencia”.

Esto está completamente apoyado en el hadiz: “No hay obediencia a ningún ser creado desobedeciendo al Creador” [Ahmad].


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