El liderazgo en el Islam (parte 2 de 2)

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Hay una historia que ilustra este punto, sobre una pareja que fue a consejería porque tenían opiniones diferentes sobre cómo disciplinar a sus hijos. El padre era muy autoritario, con la convicción de que los niños estaban obligados a respetarlo y obedecerlo incondicionalmente. Era estricto en extremo, y cuando percibía algún caso de desacato o incumplimiento de las normas que había establecido para los niños, perdía los estribos y agarraba lo que tuviera a mano para golpearlos. Cuando la madre trataba de intervenir para detenerlo y que no les pegara, él le gritaba que ella no tenía derecho a detenerlo y que sus actos estaban minando su autoridad. El consejero le pidió al hombre que describiera lo que su esposa decía y hacía cuando intervenía. El hombre admitió que ella ponía la mano sobre su hombro con mucha calma y decía algo como: “¿Por qué no nos sentamos y hablamos sobre esta situación, y vemos si podemos encontrar alguna solución de la que podamos aprender algo?”. El consejero le preguntó si ella tenía un tono o una actitud irrespetuosos, el hombre dijo que no. El consejero también preguntó si él y su esposa habían discutido el asunto de la disciplina en privado, cuando los niños no estuvieran presentes, para así llegar a algún acuerdo. Ellos habían hablado del tema muchas veces, según el esposo, pero sin lograr consenso. De modo que el consejero señaló que la intervención de ella caía en la categoría de ordenar el bien y prohibir el mal, pues el padre estaba actuando por ira y su dureza les hacía daño a sus niños. Su temperamento también les enseñaba a sus hijos indirectamente que entregarse a los impulsos es aceptable, en lugar de enseñarles la virtud de la moderación. Ella también había seguido el principio coránico de que debemos “recordarles” a nuestros amados hermanos y hermanas las enseñanzas del Islam, puesto que “recordar beneficia a los creyentes”. Él también señaló el hadiz sobre ayudar a tu hermano, ya sea que él fuera el opresor o el oprimido, y que la forma de ayudar al opresor es detener su opresión. Esta fue una forma completamente nueva de mirar esta dinámica, y el esposo comenzó a tomar consciencia y una comprensión más profunda de la cuestión de disciplinar a los niños.

Aquellos que lideran con base en un entendimiento del liderazgo como una especie de poder y de privilegio, tienen dificultades para justificar su posición cuando se enfrentan con el liderazgo ejemplar del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y los compañeros. Hay una historia sobre Omar, que Al-lah esté complacido con él, cuando fue Califa, que ilustra una aplicación de la vida real de estos principios de liderazgo islámico. Él estaba caminando por las calles de Medina una noche, asegurándose de que todo estuviera tranquilo y seguro en la ciudad bajo su mando. Escuchó sonidos de alguna clase de depravación saliendo de una casa; se enfureció y llamó a la puerta, pero nadie respondió, así que se subió a la pared del patio y gritó al hombre que estaba en su interior: “¿Por qué estás rompiendo la ley y permites semejante comportamiento en tu casa?”; el hombre respondió: “Ningún hombre tiene el derecho de hablarle a otro en esa forma. Quizás he cometido un error, pero piensa en cuántos errores has cometidos al espiar, a pesar de la orden de Al-lah: ‘No debes espiar’; allanando mi morada y trepando el muro de mi patio a pesar de la orden de Al-lah: ‘Entra a una casa por su puerta’; entrando sin el permiso del dueño en desafío de la orden de Al-lah de ‘no entrar a una casa sin el permiso de su dueño’; y omitiendo el Salam, a pesar de que Al-lah ha ordenado ‘no entrar a una casa sin avisar que eres amigo y saludando con la paz a quienes estén en su interior’”. Omar se retiró con remordimiento, diciendo: “Perdono tu error”. El hombre le respondió: “Esa es tu quinta falta; ¿cómo puedes decir que perdonas lo que Al-lah ha condenado como malo?”.

La razón de que se le dé el mayor respeto y se le deba obediencia a la autoridad en el Islam, es porque está comprometida a cumplir la ley y, ante todo, a aplicarla a sí misma, y está dispuesta a ser corregida si yerra. Omar dijo: “Que Al-lah bendiga a quien me muestre mis defectos como un regalo”. La conclusión es que obedecer a quienes tienen autoridad está sujeto a su apego a los mandamientos de Al-lah, el Todopoderoso, y la Sunnah del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él.


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