El matrimonio en una caja (parte 2 de 2)

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{Y entre Sus signos está haberos creado esposas de entre vosotros para que encontréis en ellas sosiego, y puso entre vosotros amor y misericordia. Por cierto que en esto hay signos para quienes reflexionan} [Corán 30:21].

Pero nadie quiere que su matrimonio sea uno más en la rueda del molino. Todos, o por lo menos muchos, de quienes están por casarse esperan tener matrimonios exitosos y pasar el resto de sus días junto a la persona que han elegido para formar una familia.

Cuando me casé con mi marido y me hice musulmana, Alhamdu lil-lah, la situación fue muy diferente a lo que antes había visto o escuchado. Él me mostró lo que esperaba de mí como esposa musulmana, y me dijo lo que yo podía esperar de él como marido musulmán. Él se basó en el Corán y en la Sunnah y me enseñó cómo comportarnos en el matrimonio, y si cualquier dificultad llegase a ocurrir (y hubo muchas en ese primer año), tendríamos que rezar y pedir la ayuda de Al-lah, el Todopoderoso. Y cuando finalizábamos la oración, las cosas parecían mejorar. Sin la intervención de Al-lah, Glorificado sea, pienso que no lo habríamos logrado; y procesando esto ahora, me percaté de que eso fue así. Esa fue la pieza clave del rompecabezas matrimonial. Ahí es cuando tropecé con la teoría de la caja. Les contaré cómo funciona.

La caja

En esta sociedad, cada persona tiene una caja que trae a la relación. Ahora, lo que buscan para llenar la “caja” la mayoría de las veces está dictado por lo que encuentran en las películas, libros, amigos, y tal vez los deseos no cumplidos de sus padres; y así es que cada uno de ellos va a buscar lo que se les dijo que debería estar en la caja de matrimonio.

Entonces, se encuentran y salen juntos, y tal vez cohabitan por algún tiempo –lo cual no es permitido en el Islam, valga la aclaración– y ven cosas en la otra persona y meten estas características en la caja. Cuando su caja se llena de todos los aspectos que creen harían a un buen marido o una buena esposa, deciden casarse. El único problema con este sistema es que, si la otra persona cambiara después del matrimonio (inevitablemente cambia), entonces los principios de la caja empiezan a vaciarse. Y como tienen solo la “caja” para agarrarse, el matrimonio se vacía junto con la caja. No hay líneas directrices auténticas para seguir y nadie a quien recurrir por ayuda y, por lo tanto, culminan en la desintegración de familias: padres solteros, niños solitarios, y tristeza en todas partes.

Lo que noté con el matrimonio musulmán es que cuando dos musulmanes deciden casarse, no tienen citas ni cohabitan para lograr conocerse uno al otro, y algunas veces ni se encuentran hasta poco antes de la boda. “¿Cómo puede funcionar esto?”, te podrías preguntar. Parece, a primera vista, que conocerse y vivir juntos podría funcionar mejor, por lo menos sabrías con qué te vas a encontrar, ¿correcto?… ¡Error! (De hecho, las consecuencias de esta práctica, tan común en estos tiempos en las sociedades occidentales, pueden ser desastrosas, y no solamente para la pareja, sino también para terceras personas completamente inocentes.)

La única diferencia significativa que noté de inmediato en el caso de mi matrimonio islámico, era que nuestras “cajas” estaban llenas cuando nos unimos. El Corán y la Sunnah significaron todo para nosotros, y si éramos lo suficientemente devotos para seguir las reglas de Al-lah, Glorificado sea, no habría adivinación. Fue simplemente un caso de ensamblar dos vidas muy diferentes, y encontré con mucho trabajo arduo y muchas oraciones que nuestras vidas se acomodaban afablemente en la caja matrimonial, y con el paso del tiempo se llenó totalmente con una riqueza que nunca pudimos haber imaginado al principio de nuestra vida juntos.

Entonces, solo quiero decirles a quienes aún no se han casado, fíjense bien que sus cajas estén llenas de Islam desde el primer día en que se unan en matrimonio con alguien. La mayoría de cosas que ingreses en la caja saldrán para ayudar en los malos momentos.

Para aquellos que ya están casados les aconsejo que entren en sus cajas y limpien y arreglen las cosas. Encontrarán que obtienen más beneficios de ese modo. Un matrimonio musulmán no es una comida barata, es una deliciosa cena cuyo sabor es tan dulce como la fruta más buena y madura de la creación.

{… Ellas son vuestra protección y vosotros la suya…} [Corán 2:187].


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