Hayy: El antiguo viaje en los tiempos modernos (parte 1 de 2)

A Muslim pilgrim prays on Mount Mercy on the plains of Arafat outside the holy city of Mecca December 7, 2008. More than two million Muslims began the haj pilgrimage on Saturday, heading to a tent camp outside Mecca to follow the route Prophet Mohammad took 14 centuries ago. REUTERS/Ahmed Jadallah (SAUDI ARABIA)
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Como sabemos, el Islam tiene cinco pilares prácticos, cinco rituales de adoración que todo musulmán debe realizar. El Hayy, la peregrinación a la Casa Sagrada de la Meca es uno de ellos.

Como quinto pilar del Islam, el Hayy es un deber para los fieles que están física y financieramente capacitados para realizar el viaje. Con los años, el aumento numérico de los huyyay (peregrinos) ha sido fenomenal. De poco más de cien mil personas que realizaron el Hayy con el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, en el año 10 H., hoy día tenemos alrededor de dos millones y medio de personas haciéndolo. El número sería 10 veces mayor si el gobierno saudí no hubiera aplicado una cuota de peregrinación para los países musulmanes, debido a razones logísticas.

Hablando de la emotividad del Hayy, el año que el Profeta Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, realizó el peregrinaje, un Compañero cayó de su camello, que accidentalmente pisó sobre él rompiéndole el cuello. El Compañero murió a causa de las heridas. El Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “Laven su cuerpo con agua y sidr (hojas del árbol de loto), y entiérrenlo con ambas prendas. No cubran su cabeza ni lo toquen con alcanfor… por cierto que él será regresado (a Al-lah) el día de la resurrección en estado de talbiah (Labbaik Al-lahumma Labbaik)” [Bujari y Muslim].

En otro incidente, ‘Amer Ibnul-‘As narró: “Cuando el Islam entró en mi corazón, fui con el Mensajero de Al-lah y dije: ‘Dame tu mano para que te pueda jurar lealtad’. El Profeta extendió su mano, pero yo retiré la mía. Él dijo: ‘¿Qué pasa, ‘Amer?’. Dije: ‘Quiero poner una condición’. ‘¿Y cuál es?’, dijo. Dije: ‘Que Al-lah me perdone’. Entonces, el Mensajero de Al-lah dijo: ‘¿No sabes que el Islam borra lo que había antes que él, y que la Hégira borra lo que había antes que ella?’” [Muslim].

Él, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo también: “Quien realice el Hayy y no cometa ninguna rafaz (obscenidad) o fusuq (transgresión), regresará (libre de pecado) como el día en que su madre lo dio a luz” [Bujari].

La recompensa por un Hayy aceptado, dijo el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, es nada menos que el Yannah (Paraíso).

Esta es la clave: La recompensa del Yannah viene de un Hayy aceptado, y su aceptación resulta de la pureza de la intención y del cumplimiento de los mandamientos de Al-lah. Algunos de nosotros venimos del Hayy sintiendo una tranquilidad interior, algunos sintiéndose tensos por no haber sido siempre pacientes durante la peregrinación, otros expresando descontento por no haber recibido la comodidad prometida por su agencia de viajes.

Los peregrinos estadounidenses generalmente reciben una gran cantidad de consejos sobre qué hacer y qué esperar durante el Hayy. Sin embargo, no hay sustituto a la impresionante y emocionante experiencia personal. A pesar de sus retos, nuestro Hayy es un día de campo comparado al que realizaron el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, y los musulmanes de los primeros tiempos. Entonces no había aviones ni coches, ni hoteles de cinco estrellas, e incluso las naves eran frágiles en comparación a las de hoy día. Viajar por el mar y atravesar el desierto exponía a los peregrinos a los piratas y ladrones. El viaje a La Meca tomaba semanas. La gente despedía a los peregrinos como si se estuvieran embarcando en un viaje sin regreso.

El Corán se refiere a los viajes de los primeros peregrinos así: {Y [también le ordenamos:] convoca a los hombres a realizar la peregrinación; vendrán a ti a pie, o sobre camellos exhaustos de todo lugar apartado} [Corán 22:27].

Hoy día, muchas personas viajan en cómodos aviones de pasajeros, donde les sirven gran cantidad de alimentos, bebidas y bocadillos. Son transportados en buses con aire acondicionado, y hospedados en hoteles acogedores que se encuentran a poca distancia del Haram (lugares sagrados de Meca y Medina). Sin embargo, algunos de nosotros nos quejamos de que no era lo suficientemente bueno, o que no obtuvimos nuestras comidas a tiempo.

¿Cuál es el propósito del Hayy? ¿Poner a prueba nuestra resistencia física, hacer un sacrificio financiero, o mostrarnos la igualdad de la Ummah musulmana ante Al-lah? Algunos han comparado la parada en ‘Arafah, el ritual más importante del Hayy, con el momento en que la humanidad dará la cara a su Creador en el Día del Juicio. Aunque no existe nada parecido al Día del Juicio en nuestra experiencia, la comparación señala algo importante.


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