Hayy: El antiguo viaje en los tiempos modernos (parte 2 de 2)

A Muslim pilgrim prays on Mount Mercy on the plains of Arafat outside the holy city of Mecca December 7, 2008. More than two million Muslims began the haj pilgrimage on Saturday, heading to a tent camp outside Mecca to follow the route Prophet Mohammad took 14 centuries ago. REUTERS/Ahmed Jadallah (SAUDI ARABIA)
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Continuando con este apasionante tema del Hayy, es importante que consideremos los dos primeros versículos de la sura de Al-Hayy:

{¡Oh, hombres! Temed a vuestro Señor [y abandonad la incredulidad]. Por cierto que el terremoto que sobrevendrá cuando llegue la Hora [del Juicio] será algo tremendo. El día que llegue, abandonará toda nodriza a su lactante, toda embarazada abortará [por el terror de ese día], y verás a los hombres como ebrios; pero no estarán ebrios, sino que padecerán el castigo severo de Al-lah} [Corán 22:1-2].

Durante el Hayy estamos más absortos en nuestros propios asuntos al punto de ser egoístas, a pesar de que sólo una pequeña fracción de la humanidad está reunida allí en comparación con el Día del Juicio, cuando todos estaremos presentes. Ese día será como ningún otro. Reflexionar en el primer versículo de la Sura Al-Hayy nos aclara por qué Al-lah, Glorificado sea, nos exhorta a temerle. Temer y obedecer a Al-lah, el Todopoderoso, en esta vida parece ser la única opción si queremos salvarnos del horror y el dolor del día de la reunión.

El Hayy también nos recuerda que, si el viaje es difícil y requiere mucha preparación y disposición, ¿qué es lo que hemos preparado para nuestro viaje final? Mientras que no todos están en capacidad de realizar el viaje para el Hayy, la humanidad entera, sin excepción, tendrá que morir y realizar el viaje final.

Cuando alguien le preguntó ansioso al Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, sobre el final de los tiempos, él le devolvió la pregunta: “¿Qué has preparado para ello?”.

Sin importar cuánto dinero y preparación hagamos para el Hayy, es la intención sincera la que más cuenta. En cuanto al viaje final, la mejor provisión es lo que Al-lah, Exaltado sea, ha prescrito en Su Libro: {Aprovisionaos para el viaje y [sabed que] la mejor provisión es la taqwa (piedad y rectitud)} [Corán 2:197].

Al proporcionar una visión de este viaje, el Hayy nos ayudará a prepararnos para él. Entre otras cosas, el Hayy infunde en nuestros corazones la taqwa necesaria para ese último gran viaje.

El Hayy Es la historia del triunfo del hombre sobre Satanás y sus adoradores; de los sacrificios supremos del Profeta Ibrahim y su hijo Ismael, la paz sea con ellos; un relato de la devoción por Al-lah de su virtuosa esposa Agar, y de la obediencia a la orden de Al-lah de su hijo recto Ismael, la paz sea con él. Es un espejo en el que podemos ver la historia de la Ka’ba, la Casa de Al-lah, el Todopoderoso, que Ibrahim y su hijo, la paz sea con ambos, construyeron. Es una reafirmación de cómo Al-lah, Glorificado sea, eleva el recuerdo de Sus siervos sinceros y los hace objetos del afecto de los corazones de los virtuosos para la posteridad. La Casa de Al-lah, Exaltado sea, que el Profeta Ibrahim y su hijo, el profeta Ismael, la paz sea con ambos, construyeron es un milagro viviente. Es un testigo de la glorificación incesante e ininterrumpida a Al-lah, el Señor de los mundos.

Es importante que recordemos el aspecto espiritual del Hayy y nos abstengamos de perseguir mucha comodidad física. El Hayy no es temporada de vacaciones, es un deber que tenemos con Al-lah, el Todopoderoso, un viaje espiritual más que todo, y debemos tener eso en mente para no distraernos y echar a perder esta maravillosa experiencia privándonos de las grandiosas recompensas que Al-lah promete para quienes cumplen con este deber de forma correcta y tienen como objetivo únicamente Su complacencia. Los planes lujosos, hoteles de cinco estrellas y buses Mercedes Benz, no contribuyen a la aceptación del Hayy, sino que, de hecho, distraen al peregrino de la esencia misma de este grandioso acto de adoración.

Durante el Hayy debemos concentrarnos en los rituales, pasar por alto los errores de los demás como nos gustaría que pasaran por alto nuestros propios errores, proponernos a enfrentar las dificultades con paciencia y buscar el perdón de Al-lah, Glorificado sea. Una reflexión simple mientras estamos de pie en Arafah puede convertirse en una experiencia redentora. Al volver del Hayy, debemos evitar detenernos en los aspectos negativos, las cosas superficiales. Un corazón tranquilo y perdonador, y acciones justas serán buenas señales de que el Hayy ha sido correctamente realizado, tanto en sus aspectos exteriores como en su aspecto espiritual, y por lo tanto será aceptado, in sha Al-lah.


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