Haz de este tu mejor Ramadán

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Cosas para hacer este Ramadán

El ayuno del mes de Ramadán es un regalo divino de felicidad, pero es necesario abrir este regalo y usarlo; es una confianza depositada en nosotros, la cual debemos mantener con cuidado y preocupación. Todas las grandes cosas requieren grandes sacrificios y determinación: si deseas recibir este regalo y mantener esta confianza, debes estar decidido a sacrificarte y comenzar temprano.

 

  1. Comienza temprano: Despertar un día y descubrir que Ramadán comienza el día siguiente, o incluso la semana siguiente, es faltar el respeto a Ramadán y una forma de mostrar ingratitud hacia éste. Su preparación requiere tiempo, reflexión y determinación. Los Compañeros, que Al-lah esté complacido con ellos, lo esperaban con medio año de anticipación, y cuando éste pasaba lo extrañaban la otra mitad del año. El Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, solía incrementar su adoración y su caridad durante el mes de Sha’ban, el cual antecede a Ramadán.
  2. Organiza tu tiempo de antemano: La preparación del alma es lo más importante, por supuesto. Sin embargo, poner tus actividades cotidianas en orden es también importante. Cumple con tus plazos de entrega antes de Ramadán. Planifica invitaciones para el Iftar y otras actividades de Ramadán con anticipación para reducir al mínimo las distracciones que puedan alejarte del verdadero propósito del ayuno de Ramadán. Tu plan para aprovechar al máximo este regalo divino debe incluir la siguiente preparación espiritual:
  3. Reconoce tus pecados: Reflexiona sus causas y los daños que pueden haber ocasionado en tu vida. Piensa en la grandeza del Aquel contra Quien has pecado y a Quien has ignorado. Piensa en los regalos que Él te ha dado y los que has desperdiciado. Piensa en el tiempo, los años de tu juventud, que Él te ha dado y has malgastado. Piensa en los días en que has sido fuerte y saludable, y tú elegiste usarlos en el pecado en lugar de la adoración a Al-lah. Observa tu vida pasada, hasta que llores por todo lo que has desperdiciado. Y si no eres consciente de eso, como algunos de los eruditos del Islam dicen, llora por el hecho de que sigues si reconocerlo.
  4. Reconoce tus regalos y oportunidades: Reconoce lo mucho que has desperdiciado tus talentos, tus muchas oportunidades, y cómo podrías darle un mejor uso al servicio de Al-lah y los necesitados en el poco tiempo que te queda.
  5. Ayuna como si fuese tu último Ramadán: Considera esto intensa y profundamente hasta que lo creas, porque es cierto: pude ser que no presencies otro Ramadán. Este puede ser tu último mes de misericordia, perdón y salvación del Fuego. Esta puede ser la última Noche del Decreto en que tengas la oportunidad de adorar a Al-lah. Planifica en base a esto.
  6. Establece metas para mejorarte: Utiliza este Ramadán para alcanzar esas metas. Ellas tienen que ser realistas, precisas y medibles. Desafíate a ti mismo, pero no olvides que incluso durante Ramadán tendrás límites. El Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, dijo: “La mejor obra ante Al-lah es la más constante, por pequeña que sea” [Muslim].
  7. Reflexiona sobre el ayuno pasado: ¿Qué te ayudó a acercarte más a Al-lah durante el ayuno del anterior Ramadán? ¿Qué te impidió acercarte más a Al-lah? Panifica con el fin de sistematizar lo primero y evitar que se repita en el siguiente.

Cuatro acciones que te ennoblecen durante Ramadán

  1. Realiza las cinco oraciones a tiempo: Esfuérzate por realizar tantas como sea posible en la mezquita (especialmente el Fayer y el ‘Isha). Esto es muy deseable para los hombres. Recuerda que las oraciones del Tarawih son muy bendecidas, pero las otras oraciones son obligatorias, y sin ellas todos tus esfuerzos son inválidos. Por tanto, las cinco oraciones diarias son incomparablemente más importantes.
  2. Recita el Corán entero: Comienza a leer el Corán antes del inicio de Ramadán, y planifica leerlo completamente, meditando sobre sus significados, por lo menos una vez durante Ramadán.
  3. Enmienda las relaciones: Piensa en aquellos contra quienes hayas albergado odio, aversión, envidia o celos. Esto es urgente si has causado daño a alguien debido a tus sentimientos negativos o si has hablado mal de ellos, incluso a una persona en secreto.
  4. Da mucho en caridad: Encuentra una causa noble, o varias, y contribuye para ellas. Si no encuentras ninguna, trabaja para crearla. Da hasta que se haga difícil dar. Dice Al-lah: {No alcanzaréis la piedad verdaderamente hasta que no deis [en caridad] de lo que amáis…} [Corán 3:92].

Finalmente, recordemos que cada uno de nosotros tiene sus propios regalos otorgados por Al-lah. Y cada uno de nosotros tiene sus propios desafíos y defectos, pero nadie carece de virtudes, así como nadie está libre de faltas. El ayuno nuestro tiempo para conectarnos con la Fuente de toda la bondad, toda la belleza, toda la verdad. Y en el proceso, incorporamos, por medio de la reflexión, algunas de esas cualidades divinas y superamos nuestras falencias.

Como dijo Al-lah, Glorificado sea, en un hadiz qudsi: “Mi siervo se acerca a Mí por medio de realizar obras voluntarias hasta que Yo lo Amo. Y cuando Yo lo Amo, Me convierto en sus oídos con los que escucha, sus ojos con los que ve, y sus manos con las que toca, y sus piernas con las que camina. Entonces, si él busca Mi protección, Yo lo protejo. Y si él Me pide, le doy” [Bujari].

 

Nueve cosas explícitas que debes evitar durante Ramadán

Evita todos los pecados mayores, porque cometer un pecado mayor hace que perdamos nuestro estatus como creyentes (sin embargo, legalmente hablando, uno puede seguir siendo un musulmán). Algunos de los pecados mayores más comunes, que generalmente son considerados pequeños, con los siguientes:

  1. Perder las oraciones: De acuerdo con muchos eruditos, este pecado mayor puede incluso excluir a la persona del Islam.
  2. Involucrarte en conductas maliciosas: No murmures, no calumnies, no incites la enemistad y el rencor entre las personas. Y no pelees.
  3. Presumir: No presumas de tus acciones o actúes de forma virtuosa para ser agradecido o alabado por otros.
  4. Consumir intoxicantes: No consumas bebidas alcohólicas ni “drogas recreativas”.
  5. Participar en juegos de azar: No apostar, usar dados, cartas o instrumentos de azar, ni jugar a la lotería.
  6. Cobrar intereses: No cobrar ni pagar intereses en ninguna de tus transacciones.
  7. Mentir: No mentir ni siquiera en lo más mínimo.
  8. Trampas financieras: Tener cuidado de no hacer fraude, ya sea intencional o involuntariamente, malversación de fondos, estafar o cualquier otra forma de privar a otros de su dinero o propiedades a través del engaño.
  9. Acercarse a la fornicación: No hacer ninguna de las cosas que puedan llevarte a la atracción sexual, o tentar a sexualmente a otra persona que no sea tu pareja legal. Esto incluye mirar lujuriosamente a otro, o hacer ostentación de tus cualidades atractivas, coquetear y hablar forma sugestiva, y cualquier clase de exhibicionismo o contacto físico, aunque parezcan inofensivos, con una persona no mahram. Tener especial cuidado con apartarse de cualquier hábito –ya sea ver o leer cosas– que pueda despertar este impulso.

Además, también se deben evitar los pecados menores. Algunos de los más comunes son: mirar imágenes y personas ilícitas; retrasar las oraciones; ser descuidado en cuanto a la modestia en la ropa; recurrir al entretenimiento para perder el tiempo durante el ayuno; lenguaje obsceno, indecente, abusivo o rudo.

Pedimos Al-lah, el más Perdonador y Compasivo, que nos haga de Sus cercanos más amados (Al Awlia’), y que este Ramadán sea una oportunidad para alcanzar ese final feliz. Amén.


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