La caridad, su alcance y su importancia (parte 1 de 3)

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Cuidar de los pobres, los débiles y los necesitados es un don de Al-lah, nuestro Señor y Creador, y es una virtud humana básica. Es por esta razón que todos los mensajes revelados por Al-lah han enfatizado dicha virtud innata y le han dado un rol central en sus enseñanzas. Sin embargo, el énfasis que la religión del Islam le da a la sadaqa (caridad) sobrepasa al de las religiones anteriores.

Conectándola con casi todos los aspectos de la vida, el Islam establece con seguridad la significancia de dar, de ser caritativo y del zakat en tantas formas que es difícil que un musulmán se considere un creyente verdadero si no practica estas virtudes.

La generosidad, la caridad y el zakat −que en el Islam se engloban bajo el término sadaqa− sirven para expiar los pecados, borrar las malas acciones, elevar nuestra posición ante los ojos de Al-lah, construir y generar la unión dentro de las comunidades musulmanas, eliminar la pobreza, unificar a los seres humanos, difundir la paz, establecer la justicia, crear compasión y misericordia y dar esperanza a la gente en cualquier época y lugar donde estas formas de sadaqa se lleven a la práctica.

Consideremos tan solo un aspecto del deber musulmán de practicar la caridad tal como lo muestran los hadices del Profeta Muhammad: “La caridad es obligatoria cada día y para cada articulación del ser humano” (Al Bujari y Muslim).

Si los seres humanos practicasen esta simple instrucción, ¿cuánto de la pobreza se habría eliminado? ¿Qué tanto habría aumentado la felicidad en nuestro mundo?

¿Qué es sadaqa?

Sadaqa es un término islámico que significa caridad o acto caritativo. Proviene de la palabra árabe sadq o sidq, que significa “ser sincero, ser veraz”. Esto se relaciona con el concepto de que solo los sinceros en su fe darían voluntariamente lo que poseen a otros y que la veracidad en la religión lo obliga a uno a ser caritativo. A pesar de que dar dinero a los pobres se viene inmediatamente a la mente cuando uno habla de sadaqa, el significado del término va mucho más allá de lo que abarca su significado lingüístico. Sadaqa es cualquier obra de bien que hace un musulmán en beneficio de alguien más y por la cual será recompensado por Al-lah. Esto requiere de intención sincera, motivación altruista y la búsqueda de la exclusiva complacencia de Al-lah.

Donar dinero es fácil a veces, pero es el verdadero y sincero esfuerzo por ayudar a los demás en varias maneras, a través de algún sacrificio, que representa la genuina naturaleza de la sadaqa.

El Profeta dijo: “A quien alivia de alguna incomodidad de este mundo a un musulmán Al-lah lo aliviará de una incomodidad en el Día de la Resurrección. Quien le otorga facilidades a un deudor moroso que pasa dificultades económicas, Al-lah le otorgará facilidades en este mundo y el otro. A quien calla las faltas de un musulmán en esta vida, Al-lah le encubrirá sus faltas en esta y la otra vida. Al-lah asistirá a Su siervo siempre que Su siervo asista a sus hermanos” (Muslim).

El Profeta dijo: “Todo musulmán debe ser caritativo”. La gente dijo: “¡Profeta de Al-lah! ¿Y si no tiene qué dar puede hacer?”. Él respondió: “Debe trabajar con sus manos y con eso sustentarse y dar parte en caridad”. La gente preguntó de nuevo: “¿Y si no puede hacer eso?”. Y él dijo: “Debe ayudar a los necesitados que piden ayuda”. La gente preguntó de nuevo: “¿Y si no puede hacer eso?”. Y él dijo: “Entonces que haga buenas obras y se abstenga de hacer el mal; ese será un acto de caridad de su parte” (Al Bujari).

La naturaleza recomendada de la sadaqa

La sadaqa es un elemento esencial de la religión del Islam que es fuertemente enfatizado. El Profeta dijo: “Cada pequeño hueso de cada uno tiene encima una caridad por cada día en el que sale el sol…” (Al Bujari y Muslim).

El Mensajero de Al-lah dijo también: “Sé caritativo y no des poco y de mala voluntad, pues si lo haces Al-lah te va a dar una provisión limitada. Y no retengas tu dinero, pues si lo haces Al-lah lo retendrá y no te llegará” (Al Bujari).

A pesar de que, de los términos expresados en estos hadices, puede entenderse la obligatoriedad de la caridad, la mayoría de los eruditos deduce de ellos una recomendación enfática. Algunos eruditos indican que la caridad es una referencia a actos de gratitud, en cuyo caso algunos de estos actos son obligatorios y otros son recomendables (sin llegar a ser obligatorios). El aspecto obligatorio de la gratitud para con Al-lah por Sus gracias incluye realizar los preceptos obligatorios y abstenerse de cometer los actos prohibidos. El aspecto recomendable de esto va más allá e incluye realizar acciones recomendables (como las indicadas en los hadices) y evitar las acciones detestables. En ambos casos, la sadaqa de la cual hablamos caería dentro de los actos voluntarios y fuertemente recomendados.

Apresurarse en realizar actos caritativos

El Profeta recomendó a la gente que se apresuren en realizar actos caritativos, pues eso los beneficiará más, y esto está registrado en varios hadices. El acto caritativo no debe postergarse hasta un tiempo en que ya no se esté en condiciones de realizarlo o hasta que no se encuentre a quién beneficiar. Un hombre le preguntó al Profeta: “¡Mensajero de Al-lah! ¿Cuál es el mejor acto de caridad?”. El respondió: “Que des en caridad cuando estás saludable y eres avaro, deseando ser rico y temiendo ser pobre. No pospongas tu caridad hasta un tiempo en que estés en tu lecho de muerte y digas: ‘Denle tanto a fulano y tanto a fulano’, y en ese tiempo tu propiedad ya no es tuya sino de tus herederos” (Al Bujari y Muslim).

Esto significa que la caridad no se debe posponer hasta la muerte o después de la muerte. En estos tiempos muchas personas dejan un testamento escrito donde establecen donaciones posteriores a su muerte, pero esto es reprobado en el Islam. La caridad se debe realizar cuando una persona está sana y fuerte, deseando los bienes. Uno de los objetivos de la sadaqa es purificar el alma de los deseos materialistas, y esto no puede ocurrir después de la muerte.

El Profeta nos dio el mejor ejemplo al respecto. Úqbah Bin Al Hariz relató: “Una vez el Profeta realizó el rezo del ‘Asr y luego fue rápidamente a su casa y volvió rápidamente también. Yo (o alguien más) pregunté (por su extraño proceder) y él respondió: “Dejé en casa un poco de oro para dar en caridad y no quise que se quedara en mi casa una noche más, así que lo hice distribuir” (Al Bujari).

El Profeta no quiso mantener el oro en su casa ni un día más. En estos tiempos vemos que es al revés, pues la gente sufre mucho antes de deshacerse de la más mínima cantidad de oro.

También vendrá un tiempo cuando sea difícil encontrar a alguien que merezca recibir caridad (en su forma monetaria). Una persona no debe posponer la caridad pues no sabe qué puede pasar en su vida. El Profeta dijo: “¡Gentes! Den en caridad para complacer a Al-lah, pues vendrá un tiempo en que la persona irá por aquí y por allá cargando su donación sin encontrar quién la reciba. Y cuando se la ofrezca a alguien, responderá: ‘Si la hubieses traído ayer la habría recibido, pero hoy ya no la necesito’” (Al Bujari).

Sé persistente…

El Profeta dijo: “¡Gente! Hagan la mayor cantidad de buenas obras que puedan, pues Al-lah no para de recompensarlos hasta que ustedes paren de hacer buenas obras. La más querida de las buenas obras para Al-lah es la que el musulmán mantiene por largo tiempo, aunque sea poco. Cuando la familia de Muhammad empieza alguna obra, persiste con ella” (Al Bujari y Muslim).

No es suficiente realizar actos caritativos de forma esporádica, el musulmán debe mantenerse y perseverar en los actos caritativos, aunque sea con poco. Esto es algo que el Profeta constantemente recomendaba, pues encierra un gran bien para el individuo y para la sociedad. La limosna denominada zakat se debe entregar solo a los musulmanes, mientras que las demás clases de sadaqa se pueden dar a musulmanes e incrédulos por igual, siempre y cuando los incrédulos no sean hostiles y declaren guerra contra los musulmanes. Al-lah dice: {Dios no les prohíbe hacer el bien y tratar con justicia a quienes no los han combatido por causa de la religión ni los han expulsado de sus hogares, porque Dios ama a los que actúan con justicia} [Corán 60:8].

También está permitido dar sadaqa a los miembros de la familia que no sean musulmanes, para reforzar los lazos familiares. Asmá, la hija de Abu Bakr dijo: “Mi madre vino a mí cuando aún era una politeísta. Yo le consulté al Mensajero de Al-lah diciendo: ‘¡Mensajero de Al-lah! Mi madre ha venido a mí y me está pidiendo ayuda… ¿puedo mantener mis lazos familiares con ella?’ Y él dijo: ‘Sí, mantén tus lazos familiares con ella’” (Al Bujari).

Es preferible, sin embargo, dar sadaqa a los pobres de entre los musulmanes, pues esto puede asistirlos en la obediencia a Al-lah y ayudarles en sus asuntos mundanos y espirituales. También refuerza los lazos de hermandad entre los musulmanes, especialmente cuando los musulmanes pobres superan en número a los musulmanes ricos (tal y como sucede hoy en día). Si se sabe que los musulmanes usarán los recursos de la sadaqa para cometer pecados o atacar a otros musulmanes, entonces no es permitido darles sadaqa.

Continuará, in sha Al-lah…


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