La caridad, su alcance y su importancia (parte 3 de 3)

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La amplitud del concepto de sadaqa

Como mencionamos antes, sadaqa es un concepto muy amplio que se usa para referirse a numerosos actos de bondad y buenas obras. Se refiere a cosas tan simples como retirar un obstáculo del camino de alguien o asistir a alguien a subir a su vehículo. Las oportunidades son numerosas y están disponibles incluso para los que no tienen bienes. Esto se evidencia en varios hadices conocidos del Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él.

El Profeta dijo: “Cada pequeño hueso de cada uno tiene encima una caridad por cada día en el que sale el sol. Dirimir entre dos en disputa es caridad. Ayudar a una persona a subir a su montura, levantarlo para que suba o ayudarlo a subir sus pertenencias sobre ella es también caridad. Una palabra amable es caridad. Cada paso que das hacia el rezo es caridad. Y hasta remover algo dañino del camino es una caridad” (Al Bujari y Muslim).

El Mensajero de Al-lah dijo también: “En la mañana la caridad es obligatoria para cada uno de los huesos de cada uno de sus cuerpos. Cada glorificación de Al-lah es una caridad. Cada alabanza a Al-lah es una caridad. Cada mención de la unicidad de Al-lah es una caridad; y cada vez que pronunciamos la grandiosidad de Al-lah, diciendo Al-lahu Akbar, es una caridad. Promover lo bueno es un acto de caridad; prohibir lo malo es un acto de caridad. Y dos rakat (ciclos del rezo) que se rezan antes del mediodía será suficiente” (Muslim).

El mensajero de Al-lah también dijo: “Por todo árbol que planta un musulmán se le recompensa como si hubiese realizado un acto de caridad. Cada fruto que se come del árbol se le cuenta como caridad. Cada fruto que se roba de él, cada fruto que un animal devora, lo que las aves comen de él se le cuenta como caridad. Por cualquiera que tome algo de él le quedará registrado como una caridad de su parte” (Muslim).

Y: “Unas gentes llegaron ante el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y dijeron: ‘Los ricos se llevarán los grados más elevados y el goce eterno, porque que rezan y ayunan lo mismo que nosotros, pero ellos tienen más dinero, con el que realizan el Hayy y la ‘Umra, aprovisionan a los que combaten por la causa de Al-lah y dan limosna’. El Profeta dijo: ‘¿Quieren que les indique algo que, si lo hacen, alcanzarán a quienes los han sobrepasado? Nadie podrá superarlos y nadie será mejor que ustedes entre su gente excepto que hagan lo mismo, digan: Subhan Al-lah, Alhamdu lil-lah wa Al-lahu Akbar (Glorificado sea Al-lah, Alabado sea Al-lah y Al-lah es el más grande) treinta y tres veces después de cada oración prescrita obligatoria’. Diferimos entre nosotros; algunos dijeron que debíamos decir “subhan Al-lah”, treinta y tres veces, “Alhamdu lil-lah” treinta y tres veces y “Al-lahu Akbar” treinta y cuatro veces. Yo fui ante el Profeta y él dijo: ‘Digan: Subhan Al-lah y Alhamdu lil-lah y Al-lahu Akbar todas treinta y tres veces”’ (Al Bujari).

El Mensajero de Al-lah también dijo: “Quien diga: ‘No hay dios sino Al-lah, el Único sin copartícipes; Suya es la soberanía y Suya es la alabanza y Él es todopoderoso’ cien veces en un día, será (merecedor de una recompensa) igual a (liberar) diez esclavos. Se le escribirán cien bendiciones y se le borrarán cien faltas. Estará protegido contra Satán todo ese día hasta que anochezca, y nadie podrá haber hecho algo mejor que lo que él hizo, excepto alguien que hizo más obras” (Al Bujari y Muslim).

De estos hadices entendemos que hay dos categorías principales en la sadaqa o caridad. La primera categoría incluye actos de caridad dirigidos para beneficiar a otras personas. Pueden incluir cosas como promover el bien, prohibir el mal, no dañar a otros, enseñar la religión a otros, ayudar a alguien a abordar su vehículo, sonreírle, etc.; algunos eruditos indican que este tipo de caridades son mejores que las monetarias.

La segunda categoría incluye obras de bien para beneficio propio que con el paso del tiempo acaban beneficiando a otros. Esta categoría incluye los actos o la responsabilidad que una persona tiene sobre su propia alma. Esto incluye el dhikr o la mención de Al-lah y las alabanzas y plegarias, etc.

Como se nota en el hadiz, decir “Subhan Al-lah”, “Alhamdu lil-lah” y “Al-lahu Akbar” es un acto de caridad hacia nuestras propias almas. Esto es por el hecho de que hay un gran beneficio detrás de la pronunciación de estas frases y en general de recordar a Al-lah. El efecto de estas invocaciones se extenderá también a otras personas, pues cuanto más piadosa es la persona más dispuesta estará a ayudar a los demás. Es realmente increíble cómo se conectan varios y variados elementos en el Islam.

Beneficios de la caridad

Hay muchos beneficios para el creyente que realiza actos de caridad para complacer a Al-lah y con buena intención. Ser conocido como alguien caritativo es una gracia de Al-lah. El Profeta dijo: “No deseen ser como los demás, excepto en dos casos: una persona que tiene conocimiento del Corán y lo recita por las noches; y un hombre que ha recibido riquezas de Al-lah y las dona en actos de caridad durante el día y la noche” (Al Bujari).

Esto es porque sus beneficios son magníficos, incluyendo grandes y numerosas recompensas: la expiación de los pecados, protección del castigo del fuego, la sombra protectora de Al-lah y el Paraíso.

  • Recompensas numerosas y trascendentes

Al-lah recompensa la caridad más allá de su valor y la hace crecer para la persona caritativa: {Quien se presente con buenas obras será recompensado con algo mejor [que lo que merezca], y estará a salvo del terror de ese día} [Corán 27:89].

Al-lah también dice: {Quienes realicen una buena obra serán recompensados como si hubieran hecho diez obras buenas. En cambio, la mala obra será computada como una sola, y nadie será tratado injustamente} [Corán 6:160].

Y: {En cambio, los que creen y obran rectamente son lo mejor entre todos los seres creados} [Corán 99:7].

El Mensajero de Al-lah dijo: “Si alguien da una caridad equivalente a un solo dátil de dinero bien ganado –y Al-lah solo acepta del dinero bien ganado–, Al-lah toma esa caridad con Su mano derecha y la hace crecer para esa persona, así como uno de ustedes cría un potrillo hasta que crece tan grande como una montaña” (Al Bujari).

Abu Huraira relató que el Mensajero de Al-lah dijo: “¿Quién de ustedes está ayunando hoy?”. Abu Bakr dijo: “Yo”. Luego dijo: “¿Quién de ustedes atendió a un funeral hoy?”. Abu Bakr dijo: “Yo”. Luego dijo: “¿Quién de ustedes alimentó a un pobre hoy?”. Abu Bakr dijo: “Yo”. Luego dijo: “¿Quién de ustedes visitó a un enfermo hoy?”, y Abu Bakr dijo: “Yo”. El Mensajero de Al-lah dijo: “Toda persona que se caracterice por estos comportamientos entrará en el Paraíso” (Muslim).

La caridad, entonces, es una obra que es acompañada de abundante recompensa y bien, que aumentan más allá de lo imaginable. Es un modo de ganar la complacencia de Al-lah, y este es el objetivo principal de la vida del creyente, es el camino al Paraíso.

La recompensa de algunos tipos de caridad trasciende más allá de la muerte de la persona caritativa como se enfatiza en el siguiente hadiz donde el Mensajero de Al-lah dice: “Cuando una persona muere sus actos finalizan, excepto tres de ellos: la caridad recurrente, el conocimiento (útil a la gente) y un hijo piadoso que ruega por el difunto” (Muslim).

El primer tipo de caridad se conoce en árabe como sadaqa yaria, es una caridad recurrente o permanente (un waqf por ejemplo). Algunos ejemplos más de esto sería dar a alguien una educación apropiada, ayuda monetaria para establecer instituciones de bienestar social (para beneficiar a los pobres, los huérfanos, etc.), ayudar a alguien a levantar su propio negocio, cavar pozos para proveer agua potable, etc.

Obviamente, una sadaqa recurrente es una de las mejores cosas que un musulmán puede buscar hacer como buena obra y como contribución a la sociedad o humanidad.

  • Expiación de los pecados

Además de las recompensas que amerita, la caridad provee expiación de los pecados cometidos.

Omar preguntó a la gente: “¿Quién recuerda algún relato sobre lo que el Profeta dijo respecto a la tribulación?”; y Hudhaifa dijo: “La tribulación de una persona en su propiedad, su familia y sus vecinos la expía con su rezo, su ayuno y su caridad” (Al Bujari).

En general, hacer una buena obra borra los pecados cometidos y esto se aplica con certeza a la caridad. También puede aminorar el sufrimiento de la agonía y el interrogatorio de la tumba. El Profeta dijo: “Ciertamente, la caridad aplaca la ira de Al-lah y disminuye el sufrimiento de la agonía” (Tirmidhi).

El Profeta dijo: “Si un musulmán ayuda a un musulmán ante una preocupación de este mundo, Al-lah lo ayudará ante un padecimiento del Día de la Resurrección. Quien es tolerante con un deudor que tiene problemas para pagar, verá que Al-lah le hace las cosas fáciles en esta vida y en la otra por venir. A quien oculte las faltas de un musulmán Al-lah le ocultará sus faltas en este mundo y en la otra vida. Al-lah ayuda a Su siervo siempre y cuando Su siervo ayude a su hermano” (Muslim).

  • Protección contra el fuego del Infierno

En la otra vida, la caridad será una protección contra el fuego del Infierno, incluso si la caridad es algo tan ínfimo como parte de un dátil. El Profeta dijo: “Y sin duda que estarán ante Al-lah, sin que haya entre Él y la persona velo o intérprete. Mirará por encima de él y no verá nada; luego, mirará nuevamente y verá al fuego infernal frente a él. Así que protéjanse del fuego, aunque sea con medio dátil (de caridad)” (Al Bujari).

Para los que no tienen mucho que dar, una pequeña cantidad les servirá para salvarse del fuego infernal, y eso incluye una sonrisa para tu hermano o hermana.

  • A la sombra de Al-lah

En el Día del Juicio, la caridad será uno de los medios para obtener la sombra de Al-lah, Su protección y Su complacencia. El Profeta dijo: “Al-lah cubrirá a siete con Su sombra, en el día en que no haya sino Su sombra:

  1. Al gobernante justo,
  2. Al joven que se crio adorando a su Señor,
  3. Un hombre cuyo corazón está apegado a las mezquitas (reza en ellas las cinco oraciones),
  4. Dos personas que se quieren por Al-lah; que se reúnen y se separan por Al-lah,
  5. Un hombre que rehúsa la invitación de una mujer atractiva y noble a fornicar diciéndole: temo a Al-lah,
  6. Un hombre que da en caridad de forma oculta hasta que ni su izquierda sabe lo que dio la mano derecha (es decir, nadie sabe de sus donaciones caritativas),
  7. Y un hombre que recuerda a Al-lah en solitario y sus ojos se llenan de lágrimas” (Al Bujari).
  • Una entrada al Paraíso

El Mensajero de Al-lah dijo: “Quienes dan en caridad dos tipos de bienes por la causa de Al-lah serán llamados desde los portales del Paraíso y se les dirá: ‘¡Siervos de Al-lah! Aquí está la prosperidad’. Los que solían practicar el rezo serán llamados desde los portales del rezo. Los que participaban en la guerra justa serán llamados desde los portales de la guerra justa. Los que ayunaban serán llamados desde el portal de Ar-Rayyán, y los que daban limosnas serán llamados desde el portal de las limosnas”. Abu Bakr dijo: “¡Que mis padres sean ofrendados por ti! Seguramente que quien es llamado desde estos portales no pasará apuro alguno. ¿Habrá alguien que sea llamado desde todos los portales juntos?”. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Sí, y espero que seas tú uno de ellos” (Al Bujari).

Así que habrá en el Paraíso un portal por el que serán llamados los caritativos, así como hay portales desde los cuales los creyentes serán llamados por sus rezos, por su valor en defensa de lo justo y sus ayunos. Una persona que practicó la caridad en este mundo sinceramente, para complacer a Al-lah, será llamada por este portal. Entonces, la caridad puede abrirte una entrada al Paraíso.

El Mensajero de Al-lah dijo: “La limpieza es parte de la fe, y recitar Alhamdu lil-lah (Alabado sea Al-lah) llena la balanza; y Subhan Al-lah (gloria a Al-lah) y Alhamdu lil-lah (Alabado sea Al-lah) llenan el espacio entre los cielos y la tierra. El rezo es luz y la caridad es una prueba (de la fe), y la perseverancia es luminosidad y el Corán es una prueba en tu contra o a tu favor. Los humanos salen por la mañana y se venden: unos se liberan del castigo y otros se destruyen a sí mismos”.

Conclusión

Del Corán y los hadices del profeta aprendemos gran parte del concepto de sadaqa (caridad). Sadaqa es un término amplio que se usa para referirse a los actos de caridad que se hacen a favor del prójimo o de uno mismo.

Incluye varios tipos de obras como se relata en los hadices, y las oportunidades de realizarla son numerosas. Estas son acciones por las que una persona obtendrá una gran recompensa de Al-lah. Dar caridad es fuertemente recomendado, pues es una acción que beneficia al que da, al que recibe y a toda la sociedad.

Imagina una sociedad donde cada persona practica la caridad de forma regular. Este es el ejemplo que el Profeta nos dio y es el mejor ejemplo.

La sadaqa refleja la gratitud que un siervo sincero siente por su Creador y Señor. Se convierte en parte de la personalidad del musulmán tratar a los demás con bondad y generosidad. Esto lo hace porque comprende las grandes bendiciones y gracias que ha recibido de Al-lah y desea demostrar así su gratitud.

En agradecimiento a Al-lah, la persona usa las bendiciones recibidas de Al-lah (como sus habilidades, sus bienes y su salud) para ayudar a los demás y mejorar su nivel de vida. Nunca desperdicia una oportunidad de realizar un acto de bondad, pues sabe que, sin importar cuántos actos caritativos haga, nunca podrá corresponder cabalmente las maravillosas bendiciones recibidas de Al-lah.

En verdad que la sadaqa es un bello componente de la religión del Islam, y tal vez por eso es tantas veces mencionada en el Corán y en los hadices del Profeta.


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