La historia de Jerusalén

  • A A A | Visto: 579 veces

Jerusalén es tal vez la ciudad más famosa de todo el mundo. Para casi la mitad de la humanidad es la Tierra Santa, un lugar sagrado y digno de peregrinación. Es una urbe en la que las tres religiones abrahámicas (judaísmo, cristianismo e Islam) convergen y en la que han convivido catorce siglos en paz y armonía, desde el año 638 d.C. ―año en el que el Califa Omar Ibn Al Jattab recibió las llaves de la ciudad― hasta 1948, fecha en la que se dio inicio a la ocupación judío-sionista de Jerusalén.

Su fundación

Los jebuseos, tribu árabe cananea, fundaron la ciudad hace casi 5.000 años, por el año 3000 a.C., llamándola Jebús. 500 años más tarde, sus fundadores, los jebuseos, le cambiaron el nombre a Ur-Salem ―Ciudad de la paz o ciudad del dios Salim―, que dio origen al nombre árabe Urshalim que significa Bait Al Maqdis (Casa de lo Sagrado).

Invasiones y conquistas

Periodo egipcio: El ataque, asedio y control de las fuerzas del Faraón comenzaron en el siglo XVI a.C. y terminaron en el siglo XIV.

Periodo judío: En el año 977 o el 1004 a.C. el rey David (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) tomó el control de la ciudad, edificó en ella su palacio, construyó murallas para protegerla, le cambió en nombre a Ciudad de David (Ir David) y la declaró capital del reino unificado de Israel. De los 5.000 años de antigüedad que tiene Jerusalén, el periodo judío es de tan solo 73 años: cuarenta durante el reinado de David, y los treinta y tres restantes bajo el mando de su hijo Salomón.
Hacia el año 922 a.C. el reino se dividió en dos, Jerusalén pasó a ser la capital de Judá y Samaria fue la capital de Israel.

Periodo babilonio: En el 586 a.C. Nabucodonosor II conquistó Jerusalén y destronó al último rey de Judá, Sedequías, y ordenó que los judíos fueran llevados a Babilonia. En el año 538 a.C. el rey persa Ciro II permitió que los judíos que quisieran volvieran a Jerusalén, pero ya no como gobernantes o dueños de la ciudad.

Periodo persa: Este periodo se extendió desde el año 537 al año 333 a.C.

Periodo griego: Alejandro Magno conquistó Palestina en el año 333 a.C. Tras su muerte, Judá y Jerusalén quedaron bajo el dominio de la dinastía ptolemaica. En el año 198 a.C., el Imperio Seléucida tomó el control de la ciudad liderado por Antíoco III.

Periodo romano-bizantino: En el año 63 a.C. el general romano Pompeyo el Grande tomó a Jerusalén y la hizo parte del Imperio Romano. Entre los años 66 y 70 d.C. hubo levantamiento de los judíos, el cual fue aplastado por el gobernador romano Tito, quien destruyó gran parte de la ciudad. Posteriormente, los judíos iniciaron una revuelta en el año 115 y luego en el 132 d.C., logrando tomar el control de la ciudad; sin embargo, el emperador Adriano apagó esta rebelión, destruyó la ciudad y expulsó a todos los judíos que en ella residían. Luego ordenó reconstruirla y llamarla Aelia Capitolina.

Los cristianos obtuvieron el poder y el control de la ciudad una vez lograron el reconocimiento del Impero, después de que se firmara el Edicto de Milán (Edictum Mediolanense) y gracias al impulso que les dio el emperador Constantino I, quien luego de establecer Constantinopla (Estambul en la actualidad) como la capital de su imperio, les construyó en el 326 d.C. la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén.

Regreso de los persas: En el año 614 d.C. los sasánidas junto con los judíos asediaron la ciudad casi un mes, entraron a la ciudad y masacraron a decenas de miles de cristianos que residían en Jerusalén. Dominaron la ciudad hasta que en el año 629 las tropas del emperador Heraclio la recuperaron.

El Viaje Nocturno (Al Isra’ wal Mi’rayy): El Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) estuvo en Jerusalén en el año 621 d.C.

El periodo islámico: Después del domino de los cananeos, fundadores de Jerusalén, el periodo islámico ha sido el más largo de la historia de la ciudad. Esta era inició cuando el patriarca Sofronio I le entregó, en el 638 d.C., en persona las llaves de la ciudad al segundo Califa de los musulmanes, Omar Ibn Al Jattab. Al recibir la ciudad estableció el famoso Pacto de Omar, en el cual aseguraba a los cristianos y judíos residentes en la ciudad libertad religiosa, respeto por sus vidas y la protección del gobierno islámico de la ciudad y los templos que en ella había.
Bajo el Islam, Jerusalén fue un ejemplo vivo de convivencia interreligiosa, por lo que se considera a este periodo como el más próspero y ejemplar jamás vivido en Jerusalén, pese a que se vivieron periodos de discordia motivados por las luchas de poder en el Estado.

Las cruzadas y el reino de Jerusalén: La hegemonía islámica duró hasta el año de 1917, año en el cual fue invadida por el imperio británico. No podemos obviar que, durante esos catorce siglos, hubo momentos en los que el control de los musulmanes se perdió. En el año de 1099 Jerusalén fue conquistada por Godofredo de Bouillón, quien logró cumplir con la orden del papa Urbano I de lanzar una cruzada para “recuperar” Jerusalén. Su conquista fue sangrienta e injusta, fueron asesinados más de setenta mil musulmanes, las banderas católicas se impusieron sobre los ortodoxos, y hasta los judíos fueron expulsados junto con los pocos sobrevivientes de aquella masacre. Tras la batalla de Hattin en 1187, Salah Ad-Din Al Ayubi (Saladino) recuperó la ciudad, abrió sus puertas para que los musulmanes y judíos que fueron expulsados por los católicos regresaran, permitió que los invasores francos, que habían colonizado la ciudad luego de haber masacrado a su población, regresaran a sus países de origen, y restableció el derecho de los cristianos ortodoxos de permanecer en la ciudad y alzar sus banderas nuevamente.

Mandato británico: Tras la derrota de los otomanos en 1917, la Sociedad de Naciones otorgó el territorio de Palestina, Transjordania e Irak a los británicos. Su mandato duró hasta 1948.

Invasión y ocupación judío-sionista: Pese a que en 1917 el gobierno británico hizo público su apoyo al establecimiento de un Estado para los judíos europeos en Palestina (la famosa declaración de Balfour) y que los judíos poco a poco comenzaron a llegar a Palestina como refugiados desde mucho antes, en 1948 se anunció la creación del Estado sionista de Israel. La ciudad fue dividida en dos partes, una para los palestinos y la otra para los judíos sionistas. Finalizada la guerra de los seis días en 1967, Israel se adjuntó toda la ciudad y el resto del territorio palestino.

En la actualidad Jerusalén se encuentra bajo el control de la ocupación judío-sionista. No es la capital de Israel. Contradictoriamente, los países que aceptaron la ocupación y la construcción de Israel como Estado, se mantienen firmes en las resoluciones de la ONU y demás organizaciones internacionales, no han reconocido a Jerusalén como su capital. Bajo la ocupación israelí de Jerusalén se ha violado todo tipo de derechos básicos de sus ciudadanos palestinos, en especial de los que son musulmanes, lo cual no quiere decir que a los cristianos no se los haya tratado con la misma injusticia. No se les permite moverse con libertad, entrar y orar en sus lugares santos cuando quieran… hay una represión religiosa y racial al mejor estilo nazi. Pues con la idea de que son la raza suprema (el pueblo elegido) han reprimido a todo un pueblo que lo único que quiere es vivir en paz y libertad.

Alegar que un pueblo tiene derecho de usurpar una tierra, de expulsar, encarcelar, asediar, bloquear y asesinar sistemáticamente a otro (el de los goyim y las shiksas como peyorativamente se refieren a los no judíos) porque se cree el elegido de Dios, el pueblo superior, contradice el más mínimo sentido de justicia.

Por donde se analice la situación, no existe argumento alguno que pueda apoyar la idea de que Jerusalén sea o deba ser la capital de Israel. Revisemos nosotros mismos algunos de ellos y saquemos nuestras propias conclusiones:

1- “Jerusalén fue fundada por los judíos”: Ya vimos que no es así, fueron los jebuseos, es decir, los árabes cananeos, quienes la fundaron (hace más de 5000 años – 2000 años antes de que David la conquistara-). Así que, si la fundación de la ciudad le da derecho a algún pueblo de nombrar a Jerusalén como su capital, pues este derecho les pertenece exclusivamente a los palestinos, verdaderos descendientes de los cananeos (sus fundadores).
2- Adán fue creado allí, en esa tierra, y vivió en ella toda su vida: Adán (la paz y bendiciones de Dios sea con él) fue el primer ser humano, el padre de la humanidad, así que, como uno más uno es dos, entonces Jerusalén le pertenece a todo el mundo, no solo a los judíos, como ellos pretenden.
3- Jerusalén fue heredada a Sem: Como lo menciona la Biblia, Noé bendijo en el altar a su hijo Sem, lo que indicaba que le estaba dejando en herencia esa tierra. Sem NO es el padre de los judíos nada más, también es el padre de los árabes. Así que en el caso que este argumento sea válido, pues los árabes tienen el mismo derecho sobre Jerusalén.
4- “Jerusalén ha sido la capital de Israel por 3.000 años”: Históricamente, como ya se mencionó, Jerusalén fue la capital del reino unificado de Judá e Israel únicamente 73 de sus más de 5.000 años de existencia. Este ha sido el único periodo histórico “legal” en el que Jerusalén fue aceptada por las naciones como capital de Israel.

Los musulmanes nunca han pretendido exclusividad sobre Jerusalén y sobre Tierra Santa. Fueron ellos a lo largo de la historia los que permitieron la libertad de culto y de credo en la tierra. No han cerrado lugares santos para otras religiones, es más, han sido los encargados de proteger los santuarios y demás sitios de adoración de cristianos y judíos. Un ejemplo de ello es que, por siglos, dos familias musulmanas han sido las encargadas de guardar las llaves de la Iglesia más sagrada de la cristiandad, la iglesia del Santo Sepulcro. Ellos sagradamente abren y cierran sus puertas según dispongan las autoridades eclesiásticas que manejan la iglesia.

Jerusalén y sus alrededores es la Tierra Santa, es santa y sagrada para los musulmanes, Dios dijo en el Corán: {Glorificado sea Quien transportó a Su Siervo durante la noche, desde la mezquita sagrada (la de la Meca) a la mezquita lejana cuyos alrededores bendije (Jerusalén), para mostrarle algunos de Mis signos. Él todo lo oye, todo lo ve} [Corán 17:1]. Fue la primera Quibla (dirección hacia la que se dirige el musulmán en sus oraciones).

Desde que los musulmanes se hicieron cargo de Jerusalén y Tierra Santa, establecieron reglas de armonía y convivencia jamás vistas en la historia de esta tierra. Pactaron con judíos y cristianos lo necesario para que cada quién pudiera practicar con libertad su credo y para que todos juntos protegieran esta ciudad.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *