Limpiando tu vida de la crítica tóxica

Man being scolded by his shadow
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“¿Quién se cree ella que es?”— Cómo la crítica moldea nuestro mundo

Esta fue una pregunta dirigida a mí unos pocos días antes del lanzamiento de quranrehab.com. Lamentablemente, vivimos en un mundo en el que somos constantemente juzgados y criticados, y en el que dicha crítica a menudo es disfrazada o empaquetada como regalos de “consejos” y “retroalimentación” no solicitados. Nuestras intenciones, creencias, apariencia física, elecciones y sueños son solo algunas de las cosas que sufren ese tipo de ataque.

Es cierto que hay partes de nosotros que podemos, necesitamos y, de hecho, debemos mejorar. Sin embargo, es imperativo que desarrollemos la capacidad de controlar las compuertas de la opinión externa. Debemos aprender primero a identificar cualquier crítica de entre la retroalimentación que recibimos, para asegurarnos de que nutrimos nuestros corazones y mentes con aquello que nos permitirá crecer y que no es tóxico para nuestro bienestar mental y emocional, lo que no nos dañará ni destruirá. Segundo, debemos aprender a construir los filtros mentales que nos permitirán distinguir la retroalimentación que es relevante y útil de la que no lo es. Estos dos procesos son esenciales para liberar nuestro ser auténtico y alcanzar la felicidad y la paz interior que todos buscamos.

Aunque la crítica actúa como un filtro natural para evitar que la gente realice actos enfermizos y egocéntricos con el fin de consumar sus malas intenciones, la incapacidad de manejar la retroalimentación en una forma productiva ha resultado, infortunadamente, en que muchas personas frenen su potencial para contribuir positivamente al mundo. Seamos conscientes o no de ello, hemos llegado a temer de forma general, y a evitar activamente, la crítica, a fin de escapar de las consecuencias dañinas y destructivas de la autoestima quebrantada, los sueños inconclusos, etc. Debemos darnos cuenta de que somos nosotros mismos los que debemos tomar el control de nuestras vidas de manera activa.

Esquivando las balas verbales —¿Por qué la crítica duele tanto?

Es importante tener en cuenta que la razón por la cual experimentar críticas duele, es porque ella cuestiona las cosas claves que buscamos como seres humanos. Esto incluye el deseo de ser entendidos y aceptados. Fundamentalmente, cuestiona aquello que las personas más necesitamos y buscamos: amor. Por lo tanto, cuando nos critican continuamente, a menudo exhibimos la emoción contraria, un odio hacia ellos, y a veces incluso una forma de odio hacia nosotros mismos, como resultado directo de sentirnos indignos e incapaces de alcanzar el amor.

Muchas personas, sin embargo, no se dan cuenta de que tenemos dos fuentes de amor incondicional, de las cuales siempre podemos recibir consuelo y apoyo: Al-lah y nosotros mismos. Enamorarnos de Al-lah, Glorificado sea, es la epifanía de todas las historias de amor. El noble viaje hacia la consecución del amor de Al-lah es hermoso y se expresa muy bien y concisamente en un dicho de un gran compañero, Jabab Ibn Al Arat, quien dijo: “Haz todo lo que quieras para acercarte a Al-lah. De hecho, nunca te acercarás a Al‑lah con algo más amado para Él que Sus propias palabras (es decir, el Corán)”.

En cuanto al viaje para amarnos realmente a nosotros mismos, este comienza con una decisión. Debemos decidir, a pesar de toda la crítica personal que enfrentamos, que nunca nos convertiremos en nuestro crítico número uno.

Una voz de salvación — Lo que nos puede enseñar el Corán

Es importante recordar que nunca estamos solos en nuestras luchas con la crítica y la retroalimentación, ni estamos privados de las herramientas con las que podemos manejarlas exitosamente, Alhamdu lil-lah. Al‑lah, Glorificado sea, nos informa que, dentro del Corán, Él ha aclarado todos los asuntos [Corán16:89]. Entre la bruma de la confusión causada por la crítica desmedida y la opinión frívola, se nos ha entregado claridad y calma a través del libro divino de Al‑lah. Sus profundos océanos de conocimiento son abundantes en perlas de sabiduría y guía. En ellos encontramos muchas historias relacionadas con las vidas y las luchas de nuestros maravillosos modelos de conducta, los profetas. Ellos lidiaron con la crítica en todas las formas y extremos, y sus experiencias han sido preservadas para que aprendamos de ellas.

Poder distinguir la retroalimentación valiosa de la crítica dañina es algo con lo que la mayoría lucha. Después de todo, ¿acaso la retroalimentación no es una forma de nasiha (consejo beneficioso) que estamos obligados a escuchar? ¿No es un acto de arrogancia y orgullo rechazar el consejo de nuestros hermanos y hermanas en la fe? Es importante darnos cuenta de que no toda retroalimentación constituye nasiha ni estamos obligados a aceptar toda retroalimentación que recibimos. No es un pecado descartar la retroalimentación, ni es un acto de fe débil ni un signo de arrogancia. Esto debido a que los humanos somos falibles. Nuestros corazones pueden llevar celos, envidia, deseo de control, egoísmo y otras enfermedades espirituales. Somos criaturas que cometemos errores. Y es por esta misma razón que solo recibimos de corazón y sin cuestionamientos lo que nos ofrece Al-lah. Él, Glorificado sea, define la arrogancia específicamente como rechazar la verdad del Islam y menospreciar a los demás; así que, a fin de experimentar la libertad y la dulzura de la fe, debemos asegurarnos de que los principios y actos que vivimos son los que define el Creador y no los definidos por la creación. Cuando aprendemos a conocer a nuestro Señor, aprendemos a conocer quiénes somos realmente.

En nuestra búsqueda por dominar nuestro manejo de la crítica, ¿cómo podemos aprender del Corán a distinguir entre la crítica tóxica y la retroalimentación potencialmente beneficiosa? Bien, cuando leemos el Corán, hallamos una figura prominente que siempre estuvo realizando críticas sin fundamento, dicha figura es el Faraón, y el objetivo de su ataque verbal no fue otro que nuestro amado Profeta Moisés (la paz sea con él). Examinando los diálogos entre ellos dos, encontraremos un amplio espectro de crítica tóxica y veremos los niveles a los que esta puede llegar. En un diálogo significativo entre ellos, podemos ver los cinco indicadores clave de la retroalimentación tóxica.

Fase uno – Identificar los cinco niveles de crítica tóxica: El Faraón y Moisés

1) Echar favores en cara:

{Preséntense ante el Faraón y díganle: “Somos Mensajeros enviados por el Señor del universo. Deja marchar con nosotros a los Hijos de Israel”. Dijo [el Faraón]: “¿Acaso no te criamos [¡oh, Moisés!] desde niño, y permaneciste con nosotros muchos años de tu vida?} [Corán 26:16-18].

Aquí, el Faraón intenta hacer que Moisés (la paz sea con él) sienta una obligación hacia él, al recordarle todo el “bien” que previamente le brindó.

Esto es porque los seres humanos están naturalmente inclinados a corresponder el bien que se les hace, así como a escuchar a quienes los han ayudado en el pasado. La verdad, es que el valor de la retroalimentación que ofrece una persona debe ser, por sí mismo, suficiente para obligarnos a la acción sin necesidad de la manipulación emocional. Por otra parte, los favores, por su misma naturaleza, son gestos de buena voluntad hechos sin esperar nada a cambio, ya que eso anularía la calidad de favor.

Moisés (la paz sea con él) se liberó a sí mismo del intento del Faraón de someterlo a la obediencia por un sentimiento de culpa, al recordarle al Faraón que los llamados “favores” que le hizo no habrían tenido lugar si él no hubiera esclavizado a los Hijos de Israel. En consecuencia, el Faraón pasó a adoptar un vehículo más agresivo para ventilar sus críticas.

2) Recordar defectos y errores:

[continuó el Faraón:] {… e hiciste lo que hiciste, convirtiéndote en un renegado [desagradecido con nosotros de todo lo que te dimos]…} [Corán 26:19].

El Faraón intentó entonces provocar sentimientos de inseguridad y culpa dentro de Moisés, al recordarle un crimen que había cometido anteriormente. A pesar de que la muerte de un hombre egipcio, causada por Moisés mientras intentaba ayudar a un israelita, fue algo accidental, el Faraón intentó sembrar la duda respecto a la legitimidad del liderazgo y el mensaje de Moisés, tanto dentro del propio Moisés como en el pueblo.

Este tipo de abuso psicológico trata de impedirnos avanzar, al hacernos sentir inadecuados e indignos. La realidad, sin embargo, es que los seres humanos somos falibles por naturaleza, y nadie está libre de error. Si permitimos que este tipo de crítica ocupe nuestra mente y pervierta nuestro viaje hacia la liberación de todo nuestro potencial, y hacia la contribución positiva que podemos hacerle al mundo, entonces estaremos para siempre en un estado de dilación en el que jamás nos vamos a sentir felices ni plenos.

Moisés, la paz sea con él, superó el segundo intento del Faraón, informándole que el error que cometió ocurrió muchos años atrás, antes de que recibiera la guía. Una vez más, el Faraón respondió aumentando su ataque.

3) Burlarse:

{Preguntó el Faraón: “¿Quién es el Señor del universo?”} [Corán 26:23].

Cuando Moisés le dio respuesta, el Faraón dijo: {… a quienes estaban en torno a él: “¿Han oído?”} [Corán 26:25].

Este es un ejemplo de la táctica del Faraón de hacerle preguntas sarcásticas y retóricas a Moisés en un intento por burlarse de su mensaje. También podemos ver al Faraón burlándose directamente de Moisés (la paz sea con él) como persona, insultando directamente su problema en el habla:

{Yo soy mejor que ese, que es una persona indigna y apenas puede expresarse} [Corán 43:52].

De la burla, el Faraón pasó luego a lanzarle a Moisés preguntas maliciosas e insultos para desafiarlo directamente: {Dijo [el Faraón]: “Preséntala [la prueba], si es que dices la verdad”} [Corán 26:31].

La burla, en sus múltiples formas, se utiliza como arma para debilitar la confianza de la persona y hacerla quedar mal en frente de los demás. Destacar lagunas en el conocimiento de uno, fallas en su carácter o deficiencias en su capacidad, tiene por propósito debilitar la credibilidad.

Sin embargo, la realidad es que ningún ser humano es perfecto, ni estamos destinados a serlo. Solo Al‑lah, Glorificado sea, es perfecto. Hay lagunas en nuestro conocimiento y nuestras habilidades, para que otros puedan complementarlas, del mismo modo que nuestras fortalezas complementan las lagunas de los demás. Fuimos creados para trabajar al unísono, pues lo que se requiere de nosotros está más allá de las capacidades de cualquier individuo. En cuanto a las deficiencias de nuestro carácter y nuestra fe, hemos sido bendecidos con el viaje de la vida, con el propósito de que crezcamos de manera positiva hacia nuestro hermoso Señor.

Moisés (la paz sea con él) proporcionó respuestas a las preguntas del Faraón y le brindó señales claras y milagrosas. Cuando el Faraón se dio cuenta de que sus intentos por quebrar a Moisés eran infructuosos, se hizo más extremo en su enfoque.

4) Amenazar:

{Dijo [el Faraón]: “Si tienes otro dios que no sea yo, haré que te encarcelen”} [Corán 26:29].

A pesar de que las amenazas que se nos hacen son muy inquietantes, ellas indican que el autor siente falta de control en lograr que su retroalimentación sea aceptada y que actuemos en consecuencia. Sin embargo, a medida que continuamos contribuyendo positivamente a los demás, haciendo lo que nos gusta, habrá una necesidad cada vez mayor de nuestro trabajo y más apoyo hacia el mismo, lo que será superior a cualquier crítica.

5) Señalar:

{Dijo [el Faraón] a la nobleza que estaba a su alrededor: “Es un hechicero experto, que pretende expulsarlos de su tierra [de Egipto] con su magia. ¿Qué me aconsejan hacer?”} [Corán 26: 34-35].

Una de las formas más dañinas y extremas de crítica la demuestra el Faraón cuando hace un señalamiento brutal hacia Moisés y sus intenciones, calificándolos de malvados y dañinos para el pueblo.

Cuando alguien trata de retratar a otro de manera equivocada, bajo una luz negativa, lo que realmente busca es alejar a los demás de aquel individuo sobre el cual siente que no tiene control ni influencia. Con respecto a esta forma de crítica, solo debemos recordar que las acciones dicen más que las palabras. Por lo tanto, debemos persistir en el bien que estamos haciendo, porque los que se benefician y reciben un valor real de nosotros abogarán a nuestro favor. Y más importante aún, Al-lah es consciente de todas las cosas y Su ayuda recae en los creyentes que hacen el bien. En todo caso, aquellos que prefieren juzgarnos con base en rumores no son el tipo de seguidores que debemos buscar.

Cuando recibimos crítica tóxica, la mejor respuesta es simplemente ignorarla y descartarla. Hay varias maneras en las que podemos evitar activamente tener que dedicar tiempo a escuchar o leer dichas críticas, como bloquear a los individuos que utilizan plataformas virtuales. En cuanto a lidiar en persona con las críticas de familiares, colegas o extraños, debemos aprender a identificar y aplicar una estrategia apropiada para nuestra situación. Esta podría ser el poner distancia sana, para reorientarnos al enfocarnos en nuestras buenas intenciones, o simplemente responder con algo en el sentido de “no estoy abierto a la retroalimentación en este momento, pero cuando lo esté, in sha Al-lah, me aseguraré de buscarla”.

La crítica tóxica puede ser letal para nuestro bienestar mental y emocional, tal como un virus puede serlo para nuestra salud física; por ello, mi consejo es: ¡Atrápala, enciérrala, acábala!

Fase dos — Evaluar los beneficios

Entonces, ¿cómo podemos filtrar los comentarios generales que recibimos, de modo que podamos distinguir entre los que nos benefician y contribuyen con un valor relevante para nosotros, y los que no? Bien, una vez estamos seguros de que la retroalimentación que estamos recibiendo no es de naturaleza tóxica, debemos hacernos las siguientes preguntas:

1) ¿Pedí yo mismo esta retroalimentación?

Si no es así, permitir que esos comentarios ocupen mi mente y mis pensamientos puede ser una distracción innecesaria. Y si sí la solicité, entonces debo hacerme la pregunta de rigor: “¿Por qué?”. Es probable que la haya pedido a fin de obtener alguna información útil requerida.

O también puede ser que inconscientemente haya buscado afirmación, apoyo o aprobación. Si bien saborear la aceptación o el elogio es algo propio de la naturaleza humana, esto puede ser algo que uno debería corregir si lo hace de forma regular, porque este tipo de motivación no es sana ni productiva. Como humanos solo debemos buscar la aprobación y la complacencia de Al-lah.

Una vez haya establecido una necesidad legítima para solicitar la retroalimentación, debo hacerme una segunda pregunta importante.

2) ¿Esta persona está calificada para darme este consejo?

Si la persona lo es, genial, de lo contrario, sería más productivo que redirigiera mi solicitud de retroalimentación a otra persona cuya experiencia sea más beneficiosa.

En cuanto a quienes ofrecen consejo que no ha sido solicitado, por lo general les respondo algo como “gracias por el tiempo y el esfuerzo que te has tomado en compartir tus comentarios, aprecio tu buena voluntad”.

Libérate de la virulencia de la crítica

Es vital reconocer que el número de críticas que normalmente recibimos ni siquiera equivale al número de personas que nos apoyan en la vida. Así que debemos asegurarnos de que esas críticas no ocupen de manera desproporcionada un porcentaje mayor de nuestros pensamientos y esfuerzos.

La realidad fundamental que debemos tener en mente cuando nos enfrentamos al asunto de las críticas, es darnos cuenta de que la única forma en que podemos evitar realmente la crítica es no decir nada ni hacer nada ni ser nada (lo que viola nuestro sentido mismo de propósito y satisfacción). Al aprender a filtrar productivamente la retroalimentación que recibimos nos aseguramos de protegernos de las balas paralizantes de la duda, el estancamiento y la infelicidad.

Parece haber un crecimiento de la crítica en nuestra época, en especial con la evolución de las redes sociales. Sin embargo, todavía podemos elegir desintoxicar nuestras mentes y mantener nuestras vidas libres de la crítica tóxica, utilizando las técnicas que nos proporciona el Corán para filtrar la retroalimentación que recibimos del mundo que nos rodea. Nos debemos a nosotros mismos el liberar nuestras mentes, recuperar el control y amar nuestras vidas.


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