Los derechos de los niños Sobre los padres (parte 2 de 2)

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Los psicólogos definen la palabra “familia” como el primer grupo de personas con las cuales el niño vive e interactúa durante los primeros años de su vida. Durante este periodo el niño copia a sus padres en sus actitudes, personalidad, reacciones a las diferentes situaciones, prácticas culturales, etc…

El primer y principal rol de la familia es proteger la fitra del niño. Fitra es en lengua árabe la predisposición o el instinto. La fitra es el instinto innato presente en todos y en cada niño de adorar a Al-lah, el Único Dios, exclusivamente; pero sus padres y su sociedad pueden distanciarlo de esta fitra.

El Profeta (La paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) dijo en un hadiz: “Nadie nace desprovisto del instinto natural, pero después sus padres lo convierten en un judío o en un cristiano o en un zoroastra” (Bujari).

La dinámica de una familia también sirve a modo de primera madrasa (escuela) para el niño. La palabra madrasa en árabe comprende un concepto más amplio que el de simple colegio, y abarca la educación del niño –su tarbiya– y, en última instancia, su total crianza. Tarbiya se refiere específicamente a la educación y crianza de cada ser humano. Cuando la tarbiya se practica de forma adecuada en un hogar, familias saludables son el resultado. Y familias fuertes y vigorosas son esenciales para sociedades prósperas, dado que la familia es el núcleo central desde donde se construye la sociedad.

¿Cuándo inicia la Tarbiya de un niño?  

Los expertos han dividido en tres principales escuelas de pensamiento lo que concierne a este asunto:

  • La primera escuela establece que la tarbiya inicia desde el nacimiento y a partir de las primeras semanas y meses de vida; esta escuela considera que el niño es capaz de absorber información y entender ciertos signos (en su mayoría de tacto u oído) incluso desde esta tierna edad.
  • La segunda escuela establece que la tarbiya debería iniciarse una vez que el niño sea capaz de reconocer el ambiente a su alrededor y tenga conciencia de su entorno.
  • La tercera y última escuela estipula que la tarbiya como tal no inicia sino hasta que el niño alcanza los dos años de edad.

En el Islam, la tarbiya como tal inicia incluso antes de que el niño nazca. Comienza con una madre y un padre que obtienen sus ingresos de una fuente halal y, en consecuencia, comen y beben de lo halal, ya que es esta fuente de alimento halal la que proveerá sustento al feto en crecimiento. Un poeta famoso dijo alguna vez: “Quienquiera que crezca junto a algo, envejecerá acorde a eso mismo”.

Debemos enseñar a nuestros hijos desde una edad temprana la Aqida (creencia) correcta, la oración, a ser modestos y respetuosos. Y cuando nuestros hijos fallen, corregirlos y no dejarlos diciendo simplemente que son niños y que “los corregiremos cuando sean mayores”. Sabemos esto por la guía del Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) quien solía enseñar a los niños a una temprana edad sobre la importancia de las buenas maneras y el buen carácter. Esto está ilustrado en el hadiz del nieto del Profeta, Al Hasan, donde este narra cómo alguna vez tomó uno de los dátiles destinados a la sadaqa (caridad), y el Profeta le gritó y le dijo que sacara el dátil de su boca. El Profeta le explicó que esos dátiles eran para la sadaqa, y que la sadaqa no estaba permitida ni para el Profeta ni para los de su familia.

El rol de la madre

La influencia que la madre tiene sobre su bebé comienza cuando el bebé está aún en el vientre. Sus emociones, sentimientos, dificultades, estrés, rabia, todos estos afectan directamente al niño y pueden, en contrapartida, afectar el desarrollo posterior del niño. Durante este tiempo crucial, a la madre se le recomienda evitar las situaciones de estrés, rabia y nerviosismo mayor para proteger al niño de futuros problemas.

Las investigaciones han encontrado que el 80% de los rasgos de personalidad y de los valores se forman y desarrollan en los primeros cinco años de vida del niño, y este toma primero y principalmente el ejemplo de su madre en absolutamente todo. Además, el 85% del comportamiento del niño y de sus atributos están enraizados en la relación que el niño tiene con su madre.

Es el derecho del niño de ser cuidado por su madre y de tenerla por modelo a seguir. Es deber de ella el sacrificar su tiempo para criar a su niño y no dejarlo en guarderías o a empleados. Esto significa hacer de su hijo o hija una de sus principales prioridades, mientras continúa a su vez con sus responsabilidades como esposa, madre e hija al mismo tiempo. La maternidad significa sacrificio, y esto puede implicar un sacrificio del tiempo de la madre, su educación, su carrera… pero al final, educar niños honrados, justos y piadosos que adoran a Al-lah tiene de lejos una recompensa mucho mayor de la que cualquier oportunidad de carrera podría jamás ofrecer. El Profeta dijo en un famoso hadiz: “Cuando el hijo de Adán fallece, todos sus actos se detienen excepto tres de ellos: algunos tipos de caridad continua, un conocimiento del cual la gente se beneficia, o un hijo piadoso que ora por él” (Muslim).

Puesto que esta es la responsabilidad por la que se rendirá cuentas frente al Altísimo en el Día del Juicio, el Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) dijo: “Todos ustedes son pastores y (cada uno) es responsable por su rebaño” (Bujari).

Esto incluye a la madre, que es responsable de su “rebaño” en su casa.

Además, no solo son los niños el fruto de la labor de la madre, sino que también hay una inmensa recompensa en criarlos. El siguiente hadiz ilustra la vasta ajr (recompensa) que Al-lah confiere a la madre por su apremio y sacrificio durante los dos primeros años de la vida del niño. El Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) dijo: “Una mujer desde su embarazo hasta el tiempo del destete de su hijo es como aquel que protege los límites del Estado islámico. Si fallece durante este periodo alcanza la retribución del mártir” (Tabarani).

 El rol del padre

Muchas veces cuando hablamos de tarbiya y la crianza de los hijos, centramos toda nuestra atención en el rol de la madre, la definición de maternidad y los sacrificios que conllevan el ser madre. Poco es lo que hablamos de la importancia no solo de un esposo piadoso, sino también de un padre piadoso: uno que comprenda su rol en la estructura familiar acorde al Islam. El Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) dice en cuanto a la selección de un esposo: “A quienquiera que venga a ustedes con buen din (religión) y juluq (modales), despósenlo…” (Tirmidhi).

El padre es visto por lo general como el “banco” o la fuente de riqueza y de sustento de la familia. Puede ser visto en ocasiones como el pilar de fuerza, disciplina y poder. El Islam obliga al esposo a proveer sustento para su familia, y su recompensa por ello es grandiosa, pero sus responsabilidades no paran allí. El Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) dijo: “No hay nada de lo que gasten en sus familias, incuso el alimento que ponen en la boca de sus esposas, por lo que no obtengan recompensa”.

El Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) también dijo en otro hadiz: “Un dinar (moneda de oro) que gasten en el camino de Al-lah, o el dinar que gasten liberando un esclavo, o el dinar que den a un miskín (una persona pobre), o el dinar que gastan con su familia. ¿Cuál de estos (dinares) tiene la mayor recompensa? Ciertamente el dinar de mayor recompensa es el que gastan junto a su familia” (Muslim).

Entonces, ¿cuál es el rol actual del padre? La respuesta es simple: estar ahí.

Estas dos cortas palabras pueden parecer de lejos muy sencillas para servir de respuesta a lo que parece ser una gran pregunta. Sin embargo, aunque esta breve declaración puede parecer simple, sus significados son profundos e van mucho más allá de la corta secuencia de palabras.

Un padre que “está ahí” provee a su familia con fuerza, seguridad y protección. Transmite a sus hijos autoconfianza y sentimientos de amor y tranquilidad. También provee a su esposa de un soporte psicológico y emocional al mantenerse a su lado y ayudarla con sus necesidades. Esto da armonía y comprensión entre marido y mujer, lo que se refleja en los niños, allanando el camino para que estos puedan crecer mental y emocionalmente estables y felices.

El Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) era el ejemplo perfecto de esto, puesto que siempre estaba presente para atender las necesidades de su familia. Son suyas estas famosas palabras: “El mejor de entre ustedes es aquel que sea el mejor para su familia, y yo soy el mejor de entre ustedes para con mi familia” (Tirmidhi e Ibn Mayah).

Además, las investigaciones han demostrado que un niño (incluso desde su nacimiento), está en la necesidad de tener dos diferentes ambientes:

  • El primero representa su ambiente seguro donde está conectado con lazos de hanán, confort y gozo.
  • El segundo es su ambiente seguro donde está conectado con lazos de fuerza, protección, poder y disciplina. Estos dos ambientes conforman la manera más saludable para criar un niño mentalmente y socialmente íntegro.

Las razones por las que las personas tienen dificultad en cumplir con su rol de padres:

  • Primero, puede existir incertidumbre en cuanto a cuál es su lugar como padres.
  • Segundo, puede que no estén acostumbrados a este tipo de responsabilidad.
  • Tercero, puede que la “figura paterna” haya estado ausente en sus propias vidas para servirles de guía como modelo a seguir para ellos mismos. Entonces, en consecuencia, no tienen a nadie como ejemplo a seguir para cumplir con su propia posición como padres.
  • Finalmente, su ocupación, trabajo o viajes pueden dejarle poco tiempo en casa o hacerlos incapaces de satisfacer las necesidades de su familia al concluir su día.

La relación padre-hijo y cómo esta influencia al niño

El padre puede influenciar el crecimiento de su hijo de dos maneras:

  • Con un acercamiento directo que ocurre a través de la directa interacción del padre con el niño y de las experiencias que comparte con él.
  • Con un acercamiento indirecto que ocurre a través de la relación positiva entre ambos, padre y madre. El hombre puede ofrecer su amor y protección a su esposa y esto puede reflejarse en el niño.

La paternidad en el Islam

Las investigaciones han comprobado que no hay nada semejante a “instinto paternal” como lo hay en las madres. Entonces, la paternidad es como un ramillete de sentimientos que permiten a un hombre sentirse feliz, orgulloso y fuerte. Siente como si convertirse en padre le hubiese permitido establecerse o completar su hombría y le hubiese permitido caminar con su frente en alto al decir “este es mi hijo” o “esta es mi hija”.

La más sana manifestación de estos sentimientos de orgullo y de fuerza en nuestros hijos es que sus padres tengan un rol activo en su tarbiya (educación y crianza). Un rol que no solo lo acerca con amor y armonía, sino que también ayuda a la madre a sentir una mano que la ayuda y que no está sola en la crianza de sus hijos. Esto además incrementa el amor y respeto que siente por su esposo cuando ve que él intenta aliviar la carga de sus hombros y sacrifica su tiempo ayudándola con sus responsabilidades diarias.

La paternidad en el Islam es inmensamente importante. El Islam ordena que los niños sean llamados con el apellido de sus padres, enseña a los hijos a honrar y respetar a sus padres, y a hacer súplica por ellos aún después de su muerte.

El Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) dijo: “Serán llamados en el Día de la Resurrección por sus nombres y los nombres de sus padres, escojan entonces buenos nombres” (Abu Dawud).

Además, Al-lah dice: {Llámenlos [a sus hijos adoptivos] por el apellido de sus padres verdaderos, porque eso es lo más justo ante Dios} [Corán 33:5].

Cuando un padre ofrece ayuda

Cuando se le ofrece ayuda a la madre, la relación entre el esposo y la esposa se hace más fuerte, pues la madre siente que es comprendida y el padre siente cómo ayuda a su familia en la vida del hogar. Al ofrecer su mano y su ayuda, demuestra su amor y sacrificio hacia su familia. Además, su ayuda se convierte en una rutina, no es un acto de una vez a la semana, sino que se convierte en una norma el ayudar e interactuar directamente con sus hijos.

Al-lah nos ordena que Le supliquemos y solicitemos Su ayuda, puesto que es únicamente con Su bendición y Tawfiq que seremos exitosos en la crianza de niños piadosos y, con Su permiso, serán nuestros tiquetes al Paraíso. Al-lah dice: {… ¡Oh, Señor nuestro! Agrácianos con cónyuges y descendientes que sean un motivo de alegría y tranquilidad para nosotros, y haz que seamos un ejemplo para los que tienen temor [de Dios]} [Corán 25:74].


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