Los milagros de los profetas (parte 3 de 3)

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La diversidad de los milagros de acuerdo al pueblo de cada Profeta 

Fue una gran sabiduría de Al-lah, Glorificado sea, hacer que los milagros de los mensajeros coincidieran con el campo de excelencia de aquellos a quienes les era enviado el mensaje. Esto para resaltar la prueba contra ellos y refutar sus excusas. Por otra parte, si el milagro del Profeta fuera de un campo desconocido para aquellos a quienes estuviera enviado, ellos habrían argumentado que no dominaban esa materia y que podrían imitar tal milagro si la manejaran. Listamos aquí algunos ejemplos de cómo los milagros de los mensajeros coincidieron con el campo en el que sus pueblos sobresalían:

  • Musa (Moisés), la paz sea con él, fue enviado a un pueblo en el que la magia era muy popular. Por lo tanto, Al-lah, el Todopoderoso, le dio un milagro que sobrepasó los poderes mágicos de todos los magos en su época, ya que ellos fueron incapaces de producir algo semejante. Después que los magos vieron este milagro, se dieron cuenta de que no se trataba de un acto de hechicería, sino de un milagro divino que su Señor le había otorgado al Profeta Musa para apoyarlo. A partir de entonces creyeron de inmediato y se sometieron a Al-lah, Glorificado sea.
  • Cuando Al-lah, el Todopoderoso, envió a ‘Isa (Jesús), la paz sea con él, a los hijos de Israel, el arte de la medicina estaba muy extendido entre ellos. Por lo tanto, la sabiduría de Al-lah, el Altísimo, hizo que muchos de sus milagros fueran similares al trabajo de los médicos. Él curó, con el permiso de Al-lah, al leproso y al ciego de nacimiento, y dio vida al muerto. La lepra y la ceguera congénita, por no mencionar la muerte, son condiciones incurables que los médicos de su tiempo eran incapaces de sanar. Al-lah, el Todopoderoso, brindó a Su Profeta ‘Isa, la paz sea con él, el milagro de curar tales enfermedades con un toque y una oración. Esto indica que este método de curar esas enfermedades en verdad no fue un trabajo de medicina, ya que los doctores pueden ser capaces de curar la lepra, pero solo después de un largo tratamiento, y pueden tratar la ceguera accidental, siempre y cuando no afecte la esencia de la visión. Sin embargo, no tienen el poder de curar a los ciegos congénitos que no tienen vista, y esto aplica también para la capacidad de devolver a los muertos a la vida.
  • El mismo principio se aplica a nuestro Profeta Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, ya que fue enviado a un pueblo de elocuencia y fluidez idiomática, mientras que él era un hombre iletrado que no sabía leer ni escribir. Por lo tanto, Al-lah, el Todopoderoso, le otorgó un milagro que coincidía con el campo de excelencia de los árabes, que era la elocuencia. Su milagro fue el Corán, y Al-lah retó a los árabes a producir algo similar, cosa en la que fracasaron. Cuando Él los retó a producir diez suras (capítulos) como los del Corán, fracasaron. Incluso cuando Él los retó a producir uno solo, fracasaron. Finalmente, Él les informó que incluso si toda la humanidad se reuniera y los genios le ayudaran en su esfuerzo de producir algo similar al Corán, todos sus esfuerzos serían en vano, pues es una tarea imposible para ellos. Al-lah, el Altísimo, dice: {Diles: Si los hombres y los genios se unieran para hacer un Corán similar, no podrían lograrlo, aunque se ayudaran mutuamente} [Corán 17:88].

Los ejemplos anteriores no significan que todos los milagros sean de un solo tipo, sino que los milagros ocurrieron de acuerdo con las circunstancias de cada pueblo. Hubo algunos milagros que tuvieron lugar a petición de aquellos a quienes se envió el mensaje. Por ejemplo:

  • Cuando los discípulos le pidieron a ‘Isa, la paz sea con él, que le pidiera a Al-lah que enviara una mesa servida con comida y Él respondió a su petición, con lo que Al-lah, el Altísimo, satisfizo su súplica.
  • También, cuando el pueblo de Salih, la paz sea con él, le pidió que sacara una camella de una roca, y él le pidió esto a Al-lah, el Todopoderoso, y Al-lah escuchó y respondió su súplica.
  • Al Profeta Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, también se le habían otorgado algunos milagros a pedido de su pueblo, como el milagro de partir en dos la luna y el milagro del agua que manó de sus dedos, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, etc.

Sin embargo, todos los milagros tienen el mismo propósito, que es apoyar a los profetas y mostrar la veracidad de sus mensajes.


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