Manejando el odio como lo hizo el Profeta

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La marea de la islamofobia está creciendo, y parece que solo un milagro podría detenerla. Las mezquitas alrededor del mundo están siendo quemadas, los musulmanes están siendo atacados en las calles, los islamófobos están difamando al Profeta impunemente, fomentando el temor y el odio hacia los musulmanes y hacia el Islam sin censuras. Pero nosotros, como la comunidad objetivo de todo este odio, temor y desinformación, debemos comprender que todo esto es una trampa.

Debemos entender que cuando los islamófobos organizan protestas armadas contra el Islam afuera de las mezquitas por todo el mundo, su intención es provocar la reacción de los musulmanes, y ellos esperan una mala reacción.

Los islamófobos están poniendo trampas para la Ummah, y a veces caemos en ellas. Ellos quieren que seamos como dicen que somos: irracionales, violentos y atrasados; por eso nos insultan e incluso nos atacan. Como seres humanos, es normal sentirnos insultados y heridos, y algunos de nosotros reaccionan mal, de forma antiislámica, otorgando así pretextos a quienes nos odian para mantener su discurso antiislámico y antimusulmán.

Nosotros, como una Ummah, debemos ser más perspicaces para comprender la trampa que se nos está tendiendo. No podemos ignorar la tradición del Profeta, el milagro que estamos buscando, cuando enfrentamos esta clase de adversidades. Las respuestas adecuadas se encuentran en el Islam mismo.

La mayor parte del tiempo que pasó el Profeta aquí en la tierra como un Mensajero, estuvo enfrentando un obstáculo tras otro. Él sufrió ataques, insultos, tortura, boicot, hambre y guerra, todo para transmitirnos el mensaje del Islam. Él nos dio su ejemplo para que pudiéramos implementarlo en nuestras propias vidas cuando enfrentamos malos tratos; y podemos empezar con pequeños pasos, como:

No suponer

Debemos ser conscientes de que, cuando suponemos que alguien nos tratará de forma diferente, estamos pensado lo peor sobre una persona basándonos solo en su apariencia. Estamos siendo prejuiciosos y estereotipando a la gente, es decir, estamos haciendo lo mismo que no queremos que otros nos hagan.

Con más frecuencia de lo que quisiéramos, cuando asumimos cosas sobre otras personas, es como una profecía autocumplida. Cuando parecemos descontentos y cerrados, las personas con las que nos encontremos reflejarán esta conducta y parecerá que ellos están discriminando, cuando en realidad solo están devolviendo lo que están recibiendo. Podemos interactuar con las personas dejando de lado los prejuicios y con una actitud abierta, generosa y dulce, para no crear un problema donde no lo hay. Al-lah nos enseña: {¡Oh, creyentes! Eviten sospechar demasiado [de la actitud de los demás] pues algunas sospechas son un pecado…} [Corán 49:12].

Sonreír

Cuando sales y te enfrentas a un mundo plagado de malos entendidos, prejuicios y odio, recuerda que lo primero que la gente fe es tu rostro, y este es a menudo nuestra primera línea de defensa. Así que, luce tu mejor sonrisa cuando te encuentres con no musulmanes, con tu familia o con quien fuera. Sonreír es Sunnah, es caridad, mejora nuestra fortaleza mental y, lo mejor de todo, sonreír es contagioso.

El contagio de la risa es algo que ahora la ciencia puede corroborar. En un estudio realizado en Suecia, en el que a los sujetos se le mostraron fotografías con varias emociones, tales como alegría, ira, temor y sorpresa, se les dijo que fruncieran el ceño cuando vieran una foto de alguien sonriendo. Los investigadores encontraron que la gente tendía a imitar directamente la expresión facial que veían: “Implicaba un esfuerzo consciente para transformar una sonrisa en su opuesto”[1].

El Sahabi Abdul-lah Ibn Al Hariz dijo: “Nunca he visto a alguien que acostumbre tanto sonreír como el Mensajero de Al-lah” (Tirmidhi).

Estar comprometido

Con esas sonrisas en nuestros rostros, debemos comenzar a preguntarles a las personas cómo están, ayudar a una anciana a cargar sus bolsas mientras cruza la calle, ofrece compartir tu paraguas si está lloviendo. La mejor forma de hablarles a las personas sobre el Islam, es mostrárselos. Sé el mejor ejemplo de buenos modales islámicos. Dijo el Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Sé amable, porque cuando la amabilidad se convierte en parte de algo, lo embellece; pero cuando se aparta de algo, lo deja empañado” (Sahih Al Yami’).

También dijo: “Faciliten las cosas y no las compliquen. Calmen a la gente y no los alejen” (Bujari).

Devuelve el mal con bien

Cuando nos vemos involucrados en una discusión con un no musulmán que tal vez no sabe mucho sobre el Islam, no debemos ser groseros ni altivos, ya sea que nos esté atacando de forma personal o a nuestras creencias. Recuerda que muchas personas abusaron del Profeta en Meca, pero él nunca les respondió diciendo algo malo.

Debemos recordar esto especialmente cuando tratamos con personas en línea y en las redes sociales. Mucha gente piensa que pueden dañar a otros impunemente por internet porque no los tienen frente a frente y gozan de anonimato, y nosotros podríamos sentir lo mismo; pero debemos recordar que Al-lah sabe todo lo que hacemos, incluso en privado. Y cuando nos enfrentamos a malos tratos, Al-lah nos dice: {No es lo mismo obrar el bien que obrar el mal. Responde con una buena actitud, y verás que aquel con quien tenías enemistad se convierte en un amigo ferviente} [Corán 41:34]. 

Comportarnos con humildad

A veces, podemos tener un cierto nivel de arrogancia en la forma en que nos comportamos. No hay razón para que vayamos por ahí actuando como si fuéramos mejor que los demás. La gente puede leer el lenguaje del cuerpo mejor de lo que lee un libro de dibujos para niños, y a veces incluso nuestra postura puede enviar el mensaje de que pensamos que somos mejor que los demás o estamos siendo intimidantes.

Sin embargo, caminar con humildad no significa que dabas andar encorvado o mirando hacia el suelo. Debemos actuar con dignidad, pero no con un falso orgullo. {No rechaces a la gente y no andes por la Tierra como un arrogante. Dios no ama a los presumidos ni a los engreídos} [Corán 31:18].

Perdonar

Cuando el Profeta regresó a Meca con su ejército victorioso sobre los quraishíes, se esperaba que quisiera vengarse por los muchos años de torturas y guerras a los que fueron sometidos tanto él como sus seguidores. Pero no lo hizo. En un evento que nunca antes se había visto y que no se ha vuelto a ver desde entonces, el Profeta Muhammad dijo: “Gente de Quraish, ¿qué piensan del trato que debo darles?”. Ellos dijeron: “Misericordia, oh, Profeta de Al-lah. Solo esperamos el bien de tu parte”. Entonces, Muhammad declaró: “Les hablaré con las mismas palabras que el Profeta Yusuf les habló a sus hermanos: En este día no habrá reproches para ustedes. Pueden irse, pues son libres” (Muslim).

No importa las quejas que tengamos, ninguna puede ser mayor a las que el Profeta tenía en contra de Quraish. Y es con este ejemplo de perdón que necesitamos avanzar.

Como una Ummah, debemos comprender lo que está en juego aquí. No debería importarnos si nos insultan a nivel personal, reaccionar a eso es solo por falso orgullo. Sin embargo, deberíamos sentirnos consternados cuando la gente difama al Islam o ataca a los musulmanes solo por su fe, porque gran parte del mundo no conoce lo que es el Islam. La mayoría de la gente nos está observando para ver un ejemplo de cómo es el Islam en la práctica. Y, lamentablemente, si no actuamos de acuerdo al Islam, nuestro mal comportamiento seguirá viéndose como parte de las enseñanzas del Islam. Si afirmamos que el Islam es nuestra forma de vida, entonces debemos vivirlo en su totalidad y aplicarlo a todas las esferas de nuestras vidas, incluso cuando es más difícil, como cuando debemos mostrar buenos modales aunque los otros no lo hagan.

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[1] https://www.psychologytoday.com/blog/cutting-edge-leadership/201206/there-s-magic-in-your-smile


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