Navidad en familia

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¿Qué significa la Navidad para mí? Mucha gente, mucha comida, primos que no se ven en otro momento del año, mamá, papá, hermanos, primas a las que te cuesta reconocer gracias a sus magníficos cambios de look y maquillaje y, por supuesto, las tías “pellizcacachetes” que nunca faltan.

¿Y ahora, cómo encajo yo que soy musulmana?

Bueno, en primer lugar, debo explicar que yo no celebro Navidad, ¿por qué? Porque soy musulmana, claro, eso debería ser suficiente; pero como sé que no es así, procederé a explicar: el monoteísmo (creencia en un único Dios merecedor de toda alabanza y adoración) es el pilar fundamental de la fe, consecuentemente, todo acto que contradiga dicho credo debo evitarlo.

Sin embargo, no celebrar el 24 de diciembre a media noche no significa ser grosera ni molesta, ni mucho menos agresiva con mi familia; hay que encontrar la manera de mantener nuestra religión, pero a la vez, cumplir con la orden de Dios a través del Corán: {… Tengan temor de Dios, en Cuyo nombre se reclaman Sus derechos, y respeten los lazos familiares. Dios los observa} [4:1].

Desafortunadamente, esta época se ha convertido para muchos conversos en un momento de tensión y hasta discusiones, yo he pasado por eso también y he querido aportar unos consejos para que cada uno pueda manejar la situación lo mejor posible.

1.    Los regalos

Es importante decir que en la Sunna hay hadices que motivan a los creyentes a darse regalos mutuamente: Aisha (que Al-lah esté complacido con ella) dijo: “Él Mensajero de Al-lah solía aceptar regalos y recompensaba a la gente por darlos” (Bujari). Es parte de la tradición del Islam dar regalos.

Aceptar o no los regalos que dan nuestros parientes no musulmanes con motivo de la Navidad debe ser una decisión personal, una que se tome después de estudiar el tema y preguntar a las personas de conocimiento. En el caso de decidir no aceptarlos, es importante avisar a la familia con anterioridad de nuestra decisión, y sobre todo cuando hay niños implicados.

Imaginen a la tía que vive en el pueblo envolviendo la muñequita con el cochecito que le quiere regalar a la hija de la sobrina musulmana, diez horas del viaje, cuidando que no le dañen el regalo, y llega a entregarlo y se le dice: “¡Ay no! Es que, como no celebro Navidad, no acepto esos regalos”. Cualquiera se molesta. Si no van a aceptar, díganlo con tiempo, para que no estén sus parientes el 23 de diciembre buscando qué darles y luego recibir un desaire.

Si ustedes optan por no dar regalos en Navidad, expliquen la razón, no sea que pasen por ser los tacaños de la familia; y asegúrense de dar regalos a sus familiares en otras fechas, es una Sunna, ya que el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo: “Intercambien regalos, ya que eso hará que el amor entre ustedes se incremente” (Bujari). En ocasiones, los musulmanes dejamos de celebrar con nuestras familias no musulmanas la Navidad, y tampoco compensamos incluyéndolos en nuestras propias celebraciones, con lo que terminamos alejando a los familiares. Así que recuerden: si no dan regalos en Navidad, pues entréguenlos en otra ocasión, pero no se hagan los perdidos con el regalo anual.

Si deciden aceptar los regalos, una buena sugerencia es que se los den a los niños antes del 24, puede ser el 23, o después. ¿Por qué? Para que los niños no asocien la fecha con el regalo, sino que sea una muestra de cariño por parte de los familiares, y lo mismo para entregarlos.

2.    La comida

Por supuesto, la comida en estas fiestas es fundamental. ¿Se puede compartir una comida de navidad con la familia?

Miren, lo primero es que tenemos que dejar las respuestas de sí y no. Todos nosotros, como integrantes de la Umma musulmana, tenemos la responsabilidad de dejar de ser simplistas en nuestros argumentos y respuestas. Hay que tener en cuenta que en la “aldea global” en la que vivimos existen muchas tradiciones y formas diferentes de celebrar.

En principio, las comidas que tienen un claro carácter religioso no monoteísta están prohibidas, pero en las que no tienen ninguna connotación de este tipo se puede participar si trae beneficio, como mantener los lazos familiares.

Respecto a las comidas que tienen cerdo, informe a sus parientes, este ingrediente puede ser fácilmente reemplazado por otros; pero no espere a tener el plato enfrente para decir: “yo no como eso”. Sea educado y avise que no come nada que contenga cerdo, explique que, por ejemplo, las salchichas y el jamón de “pavo” o “pollo” lo tienen, muchos no musulmanes no tienen idea de que el cerdo está en tantos alimentos.

Tengo una prima vegana que es la primera en su tipo en mi carnívora y omnívora familia, en la cual “las matas son para los conejos” es una máxima culinaria. La verdad es que nadie entendía qué comía además de lechuga, zanahoria, acelga y arveja, hasta hay una tía que dice que cada vez que la ve piensa en un conejo; mi prima se ha encargado de invitar a la gente a comer o preparar platos para Navidad que comparte con todos, y con eso hemos aprendido de soya, sorgo, amaranto y no sé cuántas cosas más. Siempre hace su platito vegano, así que es una buena idea: hagan un plato de tradición islámica, compartan dátiles (a la gente les encanta), comida hecha con carne halal, etc. No se retraigan, son musulmanes, participen en su familia y edúquenla.

Un consejo en estas épocas: intégrese en la cocina, asegúrese de que lo que comparten es saludable y halal, no solo estará cumpliendo como musulmán, sino que genera lazos con sus familiares y los beneficia a ellos.

3.    Eventos religiosos

No sé cómo sea en otros países, pero en Colombia se conserva una fuerte tradición católica relacionada con la Navidad: el 24 es tradición ir a misa, hay una festividad (la noche del 7 de diciembre) dedicada a María (la paz sea con ella), y se hace una novena de Navidad con villancicos.

En cualquiera de esas actividades el musulmán o musulmana no debe participar, ya que esto contradice la creencia islámica. Sin embargo, el hecho de que no participe no quiere decir que tenga que ser grosero con los que sí lo hacen.

Uno puede invitar al Islam, explicar el monoteísmo y hacer mucha dua (súplica) para que Al-lah les dé la guía del Islam a nuestros parientes, pero decirles frases como: “ir a misa es una tontería”, “eso que haces es una estupidez”, “no deberías hacer esto o aquello porque una estatua de yeso no te va a responder”, “tu Dios es falso” y comentarios por el estilo, son bastante hirientes y no es parte de la tradición del Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él). Recuerden lo que nos dice el Corán: {Debatan con la Gente del Libro con buenas maneras} [29: 46].

La verdad a mí me molesta cuando un cristiano evangélico me aborda en la calle a decirme que estoy mal por ser musulmana, que TENGO que creer en Jesús como salvador y no sé qué más cosas, ¿a ustedes les molestaría también? Entonces, asegúrense de ser respetuosos con las creencias de los demás, en especial en esta época, y muy especialmente porque son su familia.

4.    Desear feliz Navidad

La Navidad no es una fiesta musulmana, los musulmanes tenemos dos celebraciones: la del fin del ayuno (Eid Al Fíter, luego de Ramadán) y la del sacrificio (Eid Al Adha, durante la peregrinación); podemos negociar estar presentes en ciertas cosas de diciembre con el fin de mantener nuestros lazos familiares y no herir a nuestra parentela, en especial a nuestros padres, pero no debemos ceder en los aspectos esenciales de nuestra religión.

El Shaij Ibn Qaiem, al igual que otros sabios, prohibió desear feliz Navidad, y dijo que era haram, entonces ¿cómo hacer? Mi profesor me recomendó dos cosas: no ser el primero en decir este tipo de frases, es decir, que no empieces tú diciendo “Feliz Navidad” a alguien; y que cuando te lo digan puedes responder con frases como “que pases un buen día”, “te deseo un feliz día” y otras por el estilo, que nos ayuden a responder de manera amable.

5.    La decoración

Como ya dije anteriormente, dejemos las respuestas de sí y no para los cuestionarios.

Si tú vives en tu hogar independiente, seas casado o soltero, no tienes ninguna necesidad de decorar en Navidad, entonces, no decores. El asunto es bastante sencillo: arbolito, nacimientos, pesebres, renos, y papás noeles no son cosas islámicas, no las pongas.

Entiendo que muchos musulmanes viven bajo la custodia de no musulmanes, jóvenes hijos que dependen de sus padres, es un ejemplo común entre otros que se pueden dar. Bueno, en estos casos es imposible que quienes mandan no decoren en Navidad, la casa no es de los musulmanes. ¿Qué hacer? Sean respetuosos, y traten de no participar en la decoración, pidan que les sea dejada su habitación sin esta decoración (de ser posible), y recuerden dejar libre de estos decorados el lugar para la oración.

Ya para terminar, como siempre les aconsejo: eduquen su entorno, no se aíslen, no se conviertan en el apestado de la familia, hagan un esfuerzo por tener un entorno familiar amplio, siendo musulmanes y respetando su creencia; nadie les dice que será fácil, pero lo que es gratificante nunca lo es.

También se tiene que aprender cuál es el camino apropiado para la convivencia familiar, no es lo mismo una familia pequeña que una grande, una familia nuclear que una extensa, no es lo mismo ser el ama de casa musulmana con un hogar islámico, que una joven musulmana recién conversa viviendo con padres no musulmanes, o una mujer recién conversa con un esposo no musulmán, o un joven matrimonio de conversos musulmanes, etc.; dense el tiempo para descubrir cómo quieren vivir estas fechas, eso sí, respetando ante todo el monoteísmo como pilar esencial del Din.

En este mundo de discordias continuas no es necesaria más división, el poeta árabe Ahmad Shawqi dijo: “La diversidad de religiones no debe llevar a la separación y hostilidad entre los seres humanos ni entre los libros revelados ni entre los profetas. Todas las creencias guardan en sí la misma sabiduría: su esencia es el amor y el temor a Dios, así como la tolerancia”.


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