No importa cómo se llame, la Riba es explotación (parte 1 de 3)

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Lo que hoy en día se conoce como “dinero” en realidad no tienen ningún valor intrínseco, como lo tiene el oro y la plata. La garantía del reembolso de sus notas de moneda (billetes) que las naciones distintas a Estados Unidos les dan a los titulares de su moneda, está basada en el valor del dólar. Lo que sea que el dólar valga en relación a su moneda, ellos lo pagarán. El dólar mismo, sin embargo, no tiene valor intrínseco y está construido sobre cimientos endebles.

¿Por qué los Estados Unidos le hacen esto a su propia nación? Más exactamente, ¿por qué el gobierno del pueblo le hace esto a su pueblo? La razón inmediata para la introducción del dinero fiduciario (es decir, que no está respaldado por metales preciosos) por el gobierno de Nixon, fue que Inglaterra le pidió a la administración de Estados Unidos en 1971 que honrara su compromiso de entregar el oro correspondiente a los dólares que el gobierno de Gran Bretaña tenía. Al desvincular su moneda del oro, aparentemente eludieron este pago.

Sin embargo, incluso los economistas occidentales han cuestionado la legitimidad del dinero fiduciario. Uno de los filósofos económicos y políticos más importantes del siglo XX y ganador del premio Nobel en economía en 1974, Friedrich August Von Hayek, ha encontrado fallas en el sistema de moneda fiduciaria. El reconocido economista alemán Ludwig Lachmann, el intelectual y economista estadounidense Murray Newton Rothbard, el economista británico Israel Muir Christner, el profesor de economía de la Universidad de New York, Dr. Chario Lavov, y el economista estadounidense Peter J. Boettke, editor en jefe de la revista de economía “Review of Austrian Economics”, son apenas algunos de los grandes economistas del mundo que han elevado dudas sobre la capacidad de recuperación de la moneda fiduciaria y han abogado por el uso de una moneda con valor intrínseco.

Los economistas austríacos, conocidos por denunciar la estructura económica mundial imperante, generalmente son de la opinión de que, en la economía monetaria, el dinero fiduciario es un bien intrínsecamente inútil como medio de pago y que las monedas fiduciarias en última instancia se destruyen a sí mismas y a sus naciones con hiperinflación.

En su libro El caso en favor del oro, el excandidato presidencial, el senador Ron Paul, que está basado en el Reporte de la Comisión Estadounidense del Oro, lamenta el hecho de que mucha gente en la vida pública estadounidense aboga por la teoría de calidad del dinero y por una moneda que esté basada en su valor equivalente en oro, pero ha sido en vano.

Aquellos que aún mantienen la mentalidad capitalista y sin embargo argumentan a favor de la teoría de calidad del dinero, defienden la creencia de que ello pondría fin a la inflación y a sus problemas relacionados. La inflación es un aumento en el nivel general de precios de bienes y servicios en una economía durante un período de tiempo.

Los factores importantes que causan la inflación son el aumento del dinero en circulación, la disminución de la disponibilidad de mercancías, la disminución del valor del dinero, y el aumento en la demanda de mercancías. Si los gobiernos pueden imprimir moneda basados solo en el oro o plata que tienen realmente en sus arcas, no estarían en capacidad de imprimir moneda indiscriminadamente.

Esto por sí mismo podría disminuir la inflación y disminuir la carga sobre el hombre común. Motivaría a los países a producir más allá de sus necesidades y ganar dinero garantizado con oro a cambio de los bienes que exportan. Esto llevaría a un verdadero avance económico entre la gente, contrario al “progreso en el papel” al que está acostumbrado el mundo. Es así que el mundo realmente puede poner en práctica el principio divino de que la prosperidad se logra a través del esfuerzo sincero.

El interés es una de las mayores perdiciones de la humanidad. Necesita del sufrimiento en este mundo e invita a la ira de Dios aquí y en el más allá. Según varios hadices en Sahih Al Bujari y Muslim, el interés es uno de los siete pecados capitales.

El Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo que quien recibe y quien paga interés, quien registra la transacción y los testigos de la misma, son todos malditos. Él dijo: “Todos ellos son iguales en la culpa” (Muslim).

El compañero Samurah ibn Yundub reportó que el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, “vio en su sueño a un hombre de pie en un río de sangre. Sobre la orilla del río había un hombre que tenía piedras. Cada vez que el hombre en el río quería salir, el hombre de la orilla le lanzaba una piedra a la boca, lo que lo obligaba a regresar a su posición. El Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, preguntó (al ángel que lo acompañaba) sobre ese hombre en el río. Se le informó que era un hombre enfrentando la riba” [Al Bujari].


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