Perjuicios de retrasar el Hayy (parte 1 de 2)

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Cómo puede un creyente aceptar dejar de lado el Hayy teniendo la capacidad de realizarlo con sus posesiones y su cuerpo, cuando sabe que es uno de sus deberes obligatorios y un pilar fundamental del Islam?

¿Cómo podría dejar de realizar este deber obligatorio reteniendo con codicia sus propiedades, cuando significa gastarlas en lo que su alma desea?

¿Cómo podría no desear cansarse en el Hayy cuando se cansa y se fatiga en los asuntos mundanales?

¿Cómo puede alguien ser tan apático en cumplir este deber obligatorio cuando sólo debe hacerlo una sola vez en su vida?

¿Cómo puede retrasar la realización del Hayy cuando no sabe si tendrá el poder de hacerlo después de este año o no?

¡Ten cuidado con la esperanza de vivir demasiado!

¡Oh, tú, a quien Al-lah, el Todopoderoso, ha dado propiedades y aún no has realizado el Hayy! Debes saber que la vida es corta, que lo que queda de ella es aún más corto (de lo que ya ha pasado), el término fijo de ella está decretado, pero no lo conoces, no tienes todo el tiempo disponible y tienes asegurada la salud a perpetuidad.

¿No has escuchado a Al-lah, el Todopoderoso, decirle a Su Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam: {Déjalos que coman, disfruten y sean seducidos por el apego a esta vida mundanal, que ya sabrán}? [Corán 15:3].

Es decir, déjalos vivir como el ganado, interesados sólo en la comida y los deseos, atraídos por falsas esperanzas, pues tienen ambiciones excesivas que los distraen de la obediencia al Señor de los Mundos.

¿No has escuchado la declaración de Al-lah, el Todopoderoso: {Acaso no reflexionaron en el reino de los cielos y de la Tierra y lo que Al-lah creó en él ni tampoco en que el final de sus vidas pudiere estar próximo?} [Corán 7:185].

¿No has escuchado a Anas ibn Malik, que Al-lah esté complacido con él, diciendo: “El Mensajero de Al-lah, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dibujó una línea y dijo: ‘Esto es (una representación de) el hombre’. Luego, dibujó otra línea a su lado y dijo: ‘Este es su tiempo de vida’. Entonces, dibujó una tercera línea más lejos (de la primera) y dijo: ‘Esta es la esperanza (del hombre); y mientras está en este estado (de esperanza), la línea más cercana (la muerte) lo ataca’? [Bujari].

El Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, temía que tuviéramos demasiadas esperanzas de vivir mucho. A este respecto, fue narrado en la autoridad de Yabir, que Al-lah esté complacido con él, que el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “Los lujos y la esperanza excesiva (de vivir demasiado) es lo que más temo para mi Ummah (nación). En cuanto a los lujos, estos distraen (a la gente) de la verdad; y en cuanto a la esperanza excesiva, esta causa que uno se olvide del Más Allá” [Al Hakim].

Entonces, apresúrate a corregirte, no seas descuidado.

Al Hasan Al Basri, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, dijo: “Apresúrense, apresúrense (a hacer buenas obras), pues es sólo la respiración (lo que te conecta a esta vida) y si se detiene, tus obras que te acercan a Al-lah, Exaltado sea, se detendrán también. Que Al-lah tenga misericordia del hombre que se ve a sí mismo y llora por sus pecados”. A continuación, recitó el siguiente versículo (lo que se interpreta en español): {por cierto que tienen sus días contados} [Corán 19:84]. Luego resumió: “El último número en ser contado es tu muerte, tu separación de tu familia y tu entrada a la tumba”.

Tienes un número limitado de pasos que nunca podrás exceder y un número fijo de respiraciones más allá de las cuales nunca irás.

Por esta razón, el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, nos urge a que nos apresuremos (a hacer buenas obras) y aprovechemos (la oportunidad ofrecida por) la vida y el tiempo.

Se narró en la autoridad de Abu Hurairah, que Al-lah esté complacido con él, que el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “Apresúrate a hacer (buenas) obras antes de (que lleguen) siete (cosas): la pobreza que causa que uno se olvide (de recordar a Al-lah y al Más Allá), la riqueza que causa que uno traspase todos los límites, la enfermedad que corrompe (la salud), la vejez que lo lleva a uno a la senilidad (que puede hacer que uno pierda la razón), la muerte inevitable y repentina, (la aflicción del) Dayyal, que es un mal ausente pero esperado, o la Hora, y la Hora es más desastrosa y más amarga” [At-Tirmidhi].


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