¿Por qué no vamos al Hayy? (parte 1 de 3)

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Cada año, millones de personas de todo el mundo viajan por tierra, mar y aire para hacer el peregrinaje obligatorio a La Meca. Conocemos amigos y familias que van a ir este año y nos aseguramos de darles nuestros buenos deseos en la mezquita o incluso vamos a despedirlos al aeropuerto. A veces hacemos visitas especiales a los amigos en sus casas antes de que partan, les pedimos que nos perdonen nuestros errores y les informamos que los absolvemos de los suyos. Deseamos salud a nuestros amigos y un Hayy exitoso, ofreciendo nuestras propias oraciones para que sus oraciones sean escuchadas. También le damos a los peregrinos nuestras propias peticiones: “Por favor, suplica por mi hijo para que encuentre una buena esposa”. “No olvides hacer Du’a por mi hija para que pase el examen de la licencia médica”. Las peticiones son tan interminables como la Generosidad de Al-lah. Pero cuando llega el momento final, hay una diferencia entre los que se van y quienes se quedan atrás.

La diferencia es que los que van han superado sus obstáculos, y quienes lo posponen un año más aún están saltando sus dificultades.

Dinero insuficiente

La razón número uno de por qué los musulmanes no pueden ir al Hayy es porque no pueden permitírselo. Se estima que un viaje ida y vuelta al Hayy desde Estados Unidos cuesta por lo menos 2.000 dólares por persona. Algunos planes de viaje al Hayy pueden costar cerca de 3.500 dólares por persona o más. Por supuesto, al agregarse servicios de lujo, los precios se incrementan también.

Monetariamente, un viaje al Hayy puede ser equivalente a unas vacaciones exóticas. Muchos peregrinos reservan el viaje a través de una empresa de viajes especializada en el Hayy. Los paquetes suelen incluir tiquetes de avión, hospedaje en hotel, alimentación y transporte en bus dentro y en los alrededores de La Meca. Agréguese a esto el número de miembros de la familia que están viajando y tendremos el precio multiplicado significativamente. Algunos aspirantes a peregrinos prefieren que toda la familia viaje unida o que no vaya nadie de la familia en absoluto. Para muchos, dejar a los niños al cuidado de otros no es una opción para un viaje de dos semanas, de modo que la familia debe viajar unida o esperar a que sea posible. También, muchos adultos jóvenes quieren hacer el Hayy y no pueden viajar solos. Por lo tanto, mientras más personas haya en una familia, más caro se hace el viaje al Hayy.

Además, aunque a la mayoría no le gusta admitirlo, se hacen muchas compras durante un viaje al Hayy. Tanto hombres como mujeres gustan de adquirir cosas especiales durante esta experiencia de ‘una vez en la vida’. Como en una vacación cualquiera, la gente busca recuerdos para todos los amigos y familiares que han dejado atrás. Antes que te des cuenta, tendrás la maleta llena de pequeños tapetes de oración para los niños, más pequeñas réplicas de la Ka’aba, cantidades de libros de Du’a y libras de dátiles saudís para todos en casa. Fácilmente, un viaje al Hayy puede costarle a una familia de cuatro más de 10.000 dólares.

No es el momento apropiado

Aquellos que no pueden permitirse el lujo de hacer el Hayy pueden creer que son los únicos que tienen una razón para posponer la peregrinación, pero curiosamente aún quienes tienen los medios financieros para viajar no tienen el tiempo. Para muchos musulmanes estadounidenses en su lugar de trabajo, la aparente necesidad de dos semanas de vacaciones no está disponible. Para ser capaz de tomarse dos semanas libres, habría que eliminar los días de descanso antes o después del viaje aún en caso de enfermedad, y eso puede requerir no descansar un solo día por el resto del año. Esto es difícil para muchas familias ya que los parientes suelen tomarse días libres para cuidar a los niños enfermos o para luchar contra sus propios resfriados y gripes. Por otra parte, si la familia va a ir completa, muchos padres se estremecen con la idea de sacar a los niños del colegio durante dos semanas, por temor a las clases que ellos perderán y aún más temerosos de que los niños se atrasen.

Una familia joven con niños pequeños puede renunciar de buena gana al Hayy cada año a causa de que los niños son muy pequeños para lidiar con el Hayy o apreciarlo, o para ganar recompensa completa por él. Algunas familias optan por ir sólo cuando todos los miembros de la familia tienen la disposición y la capacidad —cuando todos son físicamente capaces y responsables por el Hayy y cumplen con todas las acciones y rituales que éste requiere.


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