Prioridades de la Dawa (parte 1 de 2)

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“Es imperativo que los musulmanes adoptemos para la Dawa un discurso científico y racional basado en evidencias… Es la debilidad de nuestro discurso de Dawa lo que aleja a las personas del Islam”.

Existe ahora una afirmación que he escuchado muchísimas veces, y confieso que no tengo mayores conflictos con ella, pero cada vez que la escucho, me vienen a la mente los debates sobre los milagros científicos en el Corán y la Sunna, y el poco éxito que ellos tienen en llevar a la gente hacia el Islam, en comparación con la exhortación (mawida), el consejo gentil, y el discurso racional sencillo y descomplicado.

Darme cuenta de esto me hace sospechar sobre la veracidad del argumento de que “la ciencia es la mejor Dawa”, que a menudo escuchamos de los musulmanes. No es que dude de la importancia del discurso racional y científico, en lo absoluto; es solo que siento que su importancia para la Dawa ha sido exagerada más allá de toda proporción.

Buscando guía sobre la forma correcta de entender este tema, he acudido de nuevo al Corán, y con ese propósito comencé a leerlo desde el comienzo. Apenas había acabado algunos cuantos ahzab (en singular hizb, que es la mitad de un yuz, que es la trigésima parte del Corán) del Libro, cuando me llamaron la atención una serie de verdades.

Esas verdades no me eran nuevas, ni tengo la sospecha de que alguien se las haya perdido, pero una cualidad que se hizo clara al leer el Corán con esta búsqueda en mente, es que el Corán establece de inmediato prioridades en la mente del musulmán y reestructura su punto de vista en las cosas, de modo que cada una cae en su propio lugar y contexto.

Primera verdad

Existe una verdad manifiesta que debemos tener siempre en cuenta en nuestra respuesta al asunto del Imán (fe): La guía hacia el Islam es únicamente una gracia proveniente de Al‑lah. {Ustedes eran así [en la época pagana], pero Dios los agració [con el Islam]. Usen su discernimiento, porque Dios está bien informado de lo que hacen} [Corán 4:94].

El bien que le ocurre a uno en el mundo es un regalo que Al‑lah otorga a los destinatarios de Su elección:

Dios distingue con Su misericordia a quien Él quiere [Corán 2:105].

Abrir los corazones de las personas al Islam es algo que solo Al‑lah puede conceder: {No es tu responsabilidad [oh, Muhammad] que la gente decida seguir la guía [una vez que se la has enseñado], porque Dios guía a quien quiere} [Corán 2:272].

Nadie tiene la voluntad de abrazar el Islam hasta que Al‑lah abre su corazón a él: {A quien Dios quiere guiar le abre el corazón para que acepte el Islam} [Corán 6:125].

Esta es la razón por la cual la gente de Imán acostumbra manifestar su gratitud diciendo: {¡Alabado sea Dios, Quien nos guio!, y no hubiéramos podido encaminarnos de no haber sido por Él} [Corán 7:43].

De hecho, la verdad es que incluso los destinatarios del regalo del Islam no pueden perseverar en el camino de la Shari’ah sin el auxilio de Al‑lah: {Si no fuera por el favor y la misericordia de Dios para con ustedes, habrían seguido la voluntad del demonio} [Corán 4:83].

Segunda verdad

Al‑lah puede bloquear el camino hacia el Islam de manera que ellos nunca entendieran la verdad ni vieran su luz: {Dios ha sellado sus corazones y sus oídos, sobre sus ojos hay un velo} [Corán 2:7].

Y también: {[Como respuesta a su rechazo] hice sus corazones duros y sus oídos sordos para que no pudieran comprender [el Mensaje]} [Corán 17:46]. {Aquellos que tenían sus ojos velados a Mi recuerdo [el Corán] y no soportaban oír [la verdad]} [Corán 18:101].

Esta verdad también está implícita en la aterradora amenaza divina: {Sepan que Dios se interpone entre la persona y [los deseos de] su corazón. Ante Dios comparecerán} [Corán 8:24].

Así que, si Al‑lah tiene la intención de que alguien jamás sea guiado hacia el Islam, no hay nadie que lo pueda ayudar en forma alguna. Su destino está fijado: {¿Por qué se dividen respecto a los hipócritas? Dios ha designado su desvío a causa de su desobediencia. ¿Acaso intentan guiar a quien Dios extravió? Quien ha sido desviado por Dios no tiene salvación} [Corán 4:88].

Dirigiéndose a su pueblo, dijo el Profeta Noé (la paz sea con él): {Y aunque los quiera beneficiar con mi exhortación, tampoco les servirá de nada si es voluntad de Dios su desvío} [Corán 11:34].

En cuanto al principio legal sagrado establecido de que: {A quien Dios pone a prueba con una tentación, no podrás hacer nada para salvarlo. Dios no ha querido purificar sus corazones} [Corán 5:41]. A ellos se les niega por Dios la guía hacia el Camino Recto (hidaya), pues Al‑lah conoce su estado. Por ello, Él mismo ha jurado, sobre Su Santo Ser, desviarlos de Su guía: {Alejaré de Mis signos a quienes actúen con soberbia en la Tierra sin razón. Aunque vean todos los milagros no creerán. Si ven el sendero de la guía no lo seguirán y, por el contrario, cuando vean el sendero del desvío se extraviarán. Esto es por haber desmentido Mis signos y haber sido negligentes} [Corán 7:146].

Las dos verdades anteriores levantan el velo de nuestros ojos, permitiéndonos ver que entender el Islam y estar convencido de las pruebas que lo corroboran, no necesariamente significa aceptarlo. Estas verdades nos demuestran que algunas personas rechazan el Islam, no porque no puedan entenderlo ni porque no estén seguras de su veracidad, sino debido a un factor insuperable: la Voluntad Divina.

Por lo tanto, la guía hacia el Islam no está automáticamente vinculada a la presentación de evidencias racionales, en el sentido de que si una persona rechaza algunas pruebas de la veracidad del Islam que le ofrecemos, esto no significa que solo debamos buscar el conjunto apropiado de argumentos racionales que sea más convincente.

Por el contrario, la guía hacia el Islam es una gracia divina por la cual Al‑lah abre el corazón de una persona hacia el Islam. Este enfoque, basado en una lectura evaluativa del Corán, sitúa las pruebas racionales en general, y como un mecanismo de Dawa, en su posición justa dentro de la jerarquía del Islam. Ello evita que inflemos su valor al punto de que confundan conceptos y fundamentos.

Tercera verdad

No todas las evidencias racionales son aceptables para todos los no musulmanes.

Algunos incrédulos exigen pruebas que no podemos producir: {Tu corazón se acongoja cuando dicen: “¿Por qué no se le ha concedido un tesoro o lo acompaña un ángel [para corroborar que es Profeta]?} [Corán 11:12].

También: {Dicen [los que se niegan a creer]: “No creeremos en ti hasta que no hagas fluir para nosotros vertientes de la tierra o poseas un huerto con palmeras y vides, y hagas brotar en él ríos; o hagas descender sobre nosotros un castigo del cielo como advertiste, o nos traigas a Dios y a los ángeles para que los podamos ver, o poseas una casa de oro o asciendas al cielo, y aun así no creeremos en ti a menos que nos traigas del cielo un libro que podamos leer} [Corán 17:90-93].

Estas son las clases de pruebas que, según ellos, los inclinarían hacia el Islam. Pero ellos no las obtuvieron. Y, por supuesto, la instrucción que le da el Corán al Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) acerca de esas exigencias irracionales de los quraishitas de “pruebas racionales” es perfecta, y perfectamente ilustrativa: {Diles: “¡Glorificado sea mi Señor! Pero, ¿no soy acaso solo un ser humano enviado como Mensajero?} [Corán 17:93].

Por lo tanto, las evidencias no deben halagar las preferencias ni los caprichos de tal o cual persona.

Cuarta verdad

Muchos incrédulos creen que tienen la verdad: {Un grupo siguió la guía, pero otro grupo se confirmó en su extravío, porque tomaron a los demonios como aliados-protectores en vez de Dios, mientras creían estar en la guía [correcta]} [Corán 7:30].

Y también: {[Son] aquellos que desperdiciaron los esfuerzos que realizaron en este mundo mientras creían obrar el bien} [Corán 18:104].

Ellos siempre están listos y en capacidad de argumentar en defensa de sus falsas pretensiones porque: {Los demonios inspiran a sus aliados para que discutan con ustedes, pero si los siguen se contarán entre quienes les atribuyen divinidad a otros junto a Dios} [Corán 6:121].

Pues: {Los que se niegan a creer discuten con argumentos falsos para refutar la Verdad y se burlan de Mis versículos y advertencias} [Corán 18:56].

De hecho, la firmeza de los incrédulos en su “creencia” de que están en lo correcto, forma parte de la Sunan Kauniya de Al‑lah, Glorificado sea, un principio o plan creativo divino inalterable. Por lo tanto, nadie tiene poder para presentar algún argumento racional que todos y cada uno de los que cuestionan el Islam puedan encontrar convincente.

De hecho, de acuerdo con esta realidad divina de Sunan Kauniya, la mayoría de la humanidad persistirá en el error: {La mayoría de los seres humanos, aunque te esfuerces [para que crean], no serán creyentes} [Corán 12:103].

Continuará, in sha Al‑lah, en la segunda parte…


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