¿Quieres ganarte una casa en el Paraíso?

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En estos tiempos en que las redes sociales se han convertido en parte de nuestras vidas, es muy fácil cometer ciertos “deslices” que consideramos inofensivos, “pequeños” actos que subestimamos creyendo que no tendrán ningún impacto en nuestra espiritualidad, pero que en realidad conllevan un gran mal y no solo nos afectan a nosotros, sino que tienen un efecto en cadena, como una onda expansiva o como un virus que se va transmitiendo de persona a persona, porque siempre habrá quienes sigan nuestro ejemplo y nos imiten. Por eso debemos tener mucho cuidado con lo que hacemos, porque si alguien nos imita en algo malo que hacemos, no solo cargaremos con la culpa de nuestra mala acción, sino también con parte de la culpa de quien nos imitó en esa mala acción. De igual manera, si alguien nos imita en una buena acción, no solo ganaremos la recompensa por nuestra buena acción sino también por la buena acción de quien nos imitó y siguió nuestro buen ejemplo.

Uno de esos “pequeños” y aparentemente inofensivos actos, y que lastimosamente está muy difundido en nuestra Ummah, es la presunción, el hacer alarde de lo que tenemos o, peor aún, de lo que no tenemos.

Se reportó que dijo el Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él: “Garantizo que merecerá una casa en una parte del Paraíso quien deje de presumir, aunque fuera verdad aquello de lo que presume […]” (Abu Dawud).

Hace un tiempo leí en Facebook una frase que decía: “Bienvenidos a Facebook, donde todo el mundo presume vivir bien y estar perdidamente enamorados de sus parejas…”. Y esto no se limita solo a esta red social, por supuesto, el mismo patrón se repite en todas: todo se trata de mostrar a los demás lo felices que somos, lo bien que la pasamos, lo bien que comemos, etc… Y es que se siente una satisfacción especial cuando vemos un like en una foto que subimos de la sabrosa comida que nos sirvieron en el restaurante o de lo que fuera; y si esos likes aumentan, la satisfacción también, por supuesto… pero cuando los likes paran, sentimos la necesidad de volver a experimentar ese sentimiento de aceptación de los demás, se convierte en una especie de adicción, como una droga para nuestro ego, los likes nos hacen sentir bien, nos hacen sentir admirados, apreciados… y eso nos gusta, es natural. Y así, sin percatarnos, la presunción se va convirtiendo en un hábito de nuestra vida diaria, vamos mejorando nuestra técnica, ¡y hasta nos volvemos competitivos en el asunto!

Los efectos negativos de alardear y presumir

  1. El Shaij Ibn Bazz dijo que presumir es un acto de idolatría (shirk) y no es permisible. Dijo el Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “Había un hombre que caminaba arrogantemente con su manto y complacido consigo mismo. Entonces Al-lah lo hundió en la tierra y lo seguirá hundiendo hasta que llegue el Día de la Resurrección”.
  2. Es un mal ejemplo para los musulmanes nuevos o aquellos que no poseen el conocimiento suficiente como para darse cuenta de que esto es un mal hábito. Como se mencionó al principio, esto podría ser muy dañino para nosotros cuando nos toque rendir cuentas a Al-lah el Día del Juicio Final, ya que tendremos que cargar con parte de la culpa de quien o quienes nos imitaron en esta costumbre. Que Al-lah nos libre de ese mal.
  3. El gusto por la presunción nos puede hacer perder la empatía. Caí en cuenta de esto un día que vi las fotos de una de mis contactos donde mostraba orgullosa unas joyas que su esposo le acababa de regalar y otra que muy satisfecha mostraba las fotos de la deliciosa y abundante comida que tuvo para cenar; mientras que otra de mis contactos escribió un post contando que su pequeño hijo necesitaba lentes y no tenía dinero para comprárselos, y una más me escribía en privado contándome que su esposo estaba enfermo, sin trabajo y su hija también estaba enferma y no tenían dinero para comprar las medicinas. Las ansias por exhibir ante los demás nuestra felicidad −y por recibir likes− nos impiden detenernos a pensar en que entre quienes nos observan puede haber alguien sufriendo porque carece de eso de lo que nosotros estamos disfrutamos −ya sea dinero, comida o un buen matrimonio−, y que podríamos estar provocando sentimientos de tristeza y amargura.
  4. Podríamos ser víctimas de la envidia. “Un informe elaborado por universidades alemanas asegura que Facebook puede provocar envidia desenfrenada como consecuencia de la comparación social que, consciente o inconscientemente, realizan sus usuarios”[1]. No podemos ver los corazones de las personas y las intenciones que ellos encierran, tal vez tenemos entre nuestros contactos a personas envidiosas y malvadas que de alguna forma puedan ocasionarnos algún daño; al exhibir sin reservas las bendiciones de las que disfrutamos, podríamos estar exponiéndonos al daño de gente mala. Que Al-lah nos libre.
  5. Realizar una acción solo por vanagloria. En el Islam todo acto de la vida diaria (incluso tan básicos como comer o sonreír) puede convertirse en un acto de adoración si lo realizamos con la intención de agradar a Al-lah, y Él nos recompensará por ello. Por tanto, debemos analizar sinceramente nuestra intención cuando queremos mostrar algo a los demás, ¿qué es lo que nos motiva? ¿Realmente creemos que Al-lah se complacerá con esa acción?
  6. Anular una buena acción. Quien realiza una buena acción con la intención de ganar prestigio ante la gente, de ser visto y ser alabado por los demás, no recibirá de parte de Al-lah ninguna recompensa por esa acción, por muy buena y piadosa que haya sido. Al Qásim Ibn Mujaimarah narró que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Al-lah no acepta ningún acto que se realiza con la intención de ser visto por la gente, por más que esta intención sea tan ínfima como un grano de mostaza”[2].
  7. Caer en la vanidad y olvidar el recato al hacer alarde de la belleza y los atributos físicos. Es lamentable ver cómo este terrible mal ha penetrado en nuestra Ummah: abundan en las redes sociales fotos de musulmanas posando de forma sugestiva, mirando sensualmente hacia la cámara, mandando besos de forma insinuadora, olvidando por completo el recato que Al-lah nos ordenó en el Corán cuando dijo: {… Y diles a las creyentes que recaten sus miradas…} [24:30].

Él Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “El recato y la fe están unidos; por tanto, si uno de ellos desaparece, el segundo desaparece también”; y dijo: “Toda religión tiene características distintivas las cuales enfatiza, y para el Islam es el recato”.

  1. El afán por mostrar a los demás lo afortunados que somos puede llevar a algunos al extremo de mentir con tal de crear o mantener una imagen de prosperidad y dicha. Se narró que una mujer se presentó ante el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y le preguntó si le estaba permitido decir que su marido le había dado algo que en realidad no le dio, con el fin de ufanarse y alardear. El Profeta le respondió: “Quien crea una falsa impresión de haber recibido algo que no le dieron en realidad, es como quien usa la vestidura de la falsedad” (Muslim).

Deshacernos del mal hábito de presumir y alardear solo traerá el bien a nuestras vidas, tanto en este mundo como en el Más Allá. El Profeta Muhammad nos garantizó una casa ¡nada menos que en el Paraíso!, si refrenamos nuestro ego y nos resistimos al impulso de ser presumidos, ¿no crees que vale la pena el esfuerzo?

Dijo el Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él: “A quienquiera que alardee, Al-lah lo humillará (en el Día del Juicio); y a quienquiera que aparente, Al-lah revelará su verdadera intención” (Bujari y Muslim).

Que Al-lah nos guíe para que no seamos de los humillados. Amín.

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[1] http://www.elperiodico.com/es/noticias/tecnologia/facebook-provoca-envidia-desenfrenada-2301678

[2] Aba Nu’aím en su libro Al Hiliah, 8/240.


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