¿Ramadán con un recién nacido?

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Quizás tus noches estén llenas de llantos, cambios de pañales, biberones y una cuna meciéndose mucho para lograr que tu pequeño recién nacido se vuelva a dormir. Tal vez pasas tu día a tropezones, tratando que cuidar a esa nueva personita cuyas necesidades dependen completamente de ti, mientras intentas encontrar tiempo para tomar un baño o mantenerte productiva en el trabajo.

Convertirte en madre es un regalo y una bendición de Dios, pero esto puede poner tu mundo completamente al revés. Y siendo así, ¿cómo podrías siquiera pensar en prepararte para Ramadán en medio de todo este cambio y las nuevas exigencias de tu tiempo y energía?

¿Cómo prepararse? Considera las siguientes sugerencias:

La intención

Sí, las oraciones voluntarias, leer un poco más el Corán, los ayunos voluntarios, son todos hermosos medios para acercarse más a Al-lah en preparación para Ramadán. Pero, seamos realistas, cuando tienes que cuidar a un recién nacido, puede ser algo realmente difícil incluso cumplir con los actos obligatorios a tiempo y con concentración. Entonces, ¿qué puedes hacer?

  • Recuerda que todo lo que es lícito, si lo haces con la intención correcta, puede ser un acto de adoración. El Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) nos enseñó que: “Ciertamente, las acciones son según las intenciones” (Bujari). En otras palabras, cada vez que hablas con tu bebé, cada vez que sacas la basura debido al creciente número de pañales sucios, cada vez que alimentas a tu bebé, lo consuelas y tratas de calmar su llanto −in sha Al-lah− en cada uno de estos momentos estás adorando a Al-lah. Criar a tus hijos, con la intención correcta, es en sí mismo un acto de adoración.
  • Debes saber que con cada esfuerzo que haces por dar comodidad a tu niño Al-lah está contigo. El Profeta dijo: “A quien satisfaga las necesidades de su hermano, Al-lah satisfará sus necesidades; a quien quite de su hermano una incomodidad, Al-lah le quitará las incomodidades el Día de la Resurrección; y a quien haya protegido a un musulmán, Al-lah lo protegerá en el Día de la resurrección” (Bujari).
  • ¿Quién es más merecedor de tus esfuerzos por satisfacer sus necesidades que tu indefenso bebé? ¿Quién necesita más de tu consuelo que tus niños que dependen completamente de ti? ¿Y quién mejor que tu esposo para apreciar tu cuidado hacia ellos a lo largo de este difícil camino? Son los miembros de tu familia los primeros en merecer tu apoyo, tu perdón y tu misericordia. Trata de estar allí para ellos, y Al-lah estará allí para ti.

Tahayyud

El Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) dijo: “El Señor desciende cada noche al cielo más bajo cuando aún queda un tercio de la noche, y dice: ‘¿Quién me llamará, para que le responda? ¿Quién me pedirá, para que le dé? ¿Quién buscará mi perdón, para que lo perdone?’” (Bujari).

Tal vez has tenido que saltar de la cama en medio de la noche para atender y alimentar a tu bebé, más de una vez. Tal vez tienes que quedarte despierta porque no quiere volverse a dormir y prefiere sonreírles a las cortinas o mirar atentamente la papelera, a pesar de que son las 2:30 am.

Tal vez has pensado en que podrías rezar, pero estás exhausta y sabes que quizás tengas que estar de pie nuevamente en un par de horas para alimentar a tu bebé otra vez. Sin embargo, pese a tu cansancio, debes ser consciente de que en esos momentos es cuando Al-lah está más cerca de la tierra, en esos momentos Él está listo para responder todo lo que Le pidas. ¡Pero estás tan cansada que no puedes pensar con claridad! Entonces, ¿qué puedes hacer?

  • Haz un plan de dhiker, du’a y salah para tu jornada nocturna: una vez a la semana, diseña un plan para tus noches. Elige si te concentrarás en el dhiker, las du’as o el salah durante las diferentes noches de la semana. Acepta que tu plan sea flexible: tal vez te levantes demasiado cansada como para pensar correctamente, o tal vez te sientas con las fuerzas suficientes para hacer salah. De cualquier forma, realiza un esquema general de tus planes nocturnos, de manera que, mientras tu bebé pasa tiempo contigo, tú pases tiempo con Al-lah, Glorificado sea.
  • Elige cuáles adhkar (formas verbales de recordar a Al-lah, por ejemplo: Subhan Al-lah) quieres decir y realiza una lista de du’as con anticipación. Haz esto para cada noche. De esta forma estarás preparada con una agenda establecida para tus noches, incluso si estás demasiado cansada para comprender qué está pasando.
  • Por ejemplo, considera hacer istighfar los miércoles por la noche, pedir perdón a Al-lah una y otra vez simplemente susurrando “Astaghfir Al-lah” cada vez que tu bebé succiona. Las noches de los jueves, de tu larga lista de du’as, elige tres para repetirlas una y otra vez. Los viernes por la noche, si no trabajas los sábados o si sabes que tendrás un descanso extra si eres ama de casa, intenta incluir dos raka’at en algún momento de la noche.

El objetivo es que ya no te levantes a ciegas y simplemente estés por ahí a tropezones sin saber qué hacer. Estarás aprovechando esos momentos, incluso si andas a tropezones, para adorar a Al-lah y para pedirle Sus bendiciones, Su perdón y Su protección para ti y para tus seres queridos.

Y mientras haces todo esto, ten la intención y la esperanza de que todos tus esfuerzos sean medios para aumentar la preparación de tu corazón para el Ramadán más eficaz que hayas experimentado, con las bendiciones de Al-lah.

El Corán

Cuando te sientas a alimentar a tu bebé, aprovecha para leer el Corán. Tal vez puedas pasar solo una página, pero aun así es un noble objetivo al cual apegarse, siempre que lo puedas hacer de forma continua. El Profeta nos enseñó: “Las obras más amadas por Al-lah son las que se hacen de forma regular, incluso si son pequeñas” (Bujari).

Tal vez te has encontrado con personas que te animan a terminar de leer todo el Corán antes de Ramadán para prepararte para este mes de misericordia, pero tú sabes que eso no es realista en tu situación. En lugar de ello, comprométete a hacer algo de forma continua, incluso si se trata de algo pequeño. Elige una sura por la que empezarás, planifica leerla con una traducción para que así puedas comprender lo que estás leyendo, y elige una cantidad diaria para leer cuando estés alimentando a tu bebé.

Escucha el Corán constantemente, incluso si no eres capaz de concentrarte completamente en los versos mientras cargas a tu recién nacido, mantén encendido un audio del Corán con la intención de que prestarás atención tanto como puedas y de que quieres que tu bebé asocie la calidez, la seguridad, el amor, la esperanza y la protección con el sonido de las palabras del Corán.

Ayúdalo a acostumbrarse a los sonidos del Corán al hacer de esto parte de su rutina diaria, y así se convertirá también en parte de la tuya. Si es posible −si no entiendes árabe− escucha una recitación que también incluya traducción. De esta forma te estarás esforzando por comprender las palabras de Al-lah.

Caridad

La caridad no tiene que ser solo de tu dinero, sino que también puede ser de tu tiempo, con tus palabras y con tus acciones. Dijo el Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él): “Toda obra de bien es caridad” (Muslim).

Piensa en tu bebé como el destinatario de tus actos de caridad. Si le fueras a dar un regalo a alguien, ¿le gritarías? ¿Le hablarías con enfado y demostrarías que estás molesta? El buen trato hacia tu bebé −a pesar de su ruidoso llanto, sus explosivos pañales y su constante necesidad de ti− es una forma de caridad hacia él con la intención correcta.

La gratitud

Tener un recién nacido es un regalo que mucha gente desea profundamente pero no puede tener −por la sabiduría de Al-lah−. Permanecer soltero, ser estéril, o perder un bebé ya sea en gestación, recién nacido o por muerte prematura son todas pruebas de Al-lah. Debemos ser pacientes.

Por otro lado, es una realidad que muchas madres sufren de depresión postparto, lo cual no debe ser tomado a la ligera. No estoy sugiriendo que simplemente debes “estar feliz” porque tienes lo que otros desean con ansias; si estás luchando con la depresión, asegúrate de buscar ayuda profesional. Pero para quienes están experimentando el cansancio natural, la potencial frustración y la miríada de emociones que afloran con la llegada de un bebé, recuerden ser agradecidos con Al-lah, especialmente al manejar las dificultades. Dice Al-lah: {Si Le agradecen, Él incrementará su Sustento…} [Corán 14:7].

Di “Alhamdu lil-lah” con mayor frecuencia, recuerda agradecer a Al-lah por tu milagro desde el fondo de tu corazón; y mientras agradeces, pídele que ablande tu corazón para este Ramadán y, por esforzarte en reconocer Sus inmensos favores incluso en momentos de dificultad, pídele que aumente Sus bendiciones para ti y tu familia en este sagrado mes.

Tal vez no tengas tiempo o energías para prepararte para Ramadán como lo habías hecho en el pasado, pero recuerda: con la intención correcta y con unas cuantas acciones, pequeñas pero constantes, in sha Al-lah, tu corazón estará listo para este mes de misericordia.


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