Ramadán y la cocina mística (parte 1 de 2)

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“Aquel que ofrece [alimentos] a quien rompe el ayuno, recibe una recompensa [de Al-lah] igual a la que recibe el ayunante por su ayuno” [Tirmidhi]. Así lo dijo nuestro Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, según un reporte en la colección de Tirmidhi. Esto significa que las mujeres musulmanas, en muchos de nuestros hogares, están a la vanguardia en Ramadán. Puesto que la gran mayoría de quienes planifican, compran y preparan el Iftar son las esposas y las madres. Nos da un sentido de placer el alimentar al ayunante al saber la enorme retribución divina que recibimos por ello.
Pero Ramadán viene sólo una vez cada año lunar –y nadie sabe si viviremos para ver otro–. Esta escasa temporada de bendita abundancia de ayuno es nuestra hora dorada en la que nos acercamos más a Al-lah. Busca Su misericordia. Busca Su perdón. Busca refugio en Él del fuego abrasador. Nuestra prioridad en Ramadán, hombres y mujeres, no es dedicar interminables horas en la preparación de la comida, sino realizar tantos actos de adoración constante como sea humanamente posible. Ramadán no exime a nadie del proyecto de elevación espiritual, ni siquiera a las amas de la cocina como nuestras mujeres en Ramadán.
Sin embargo, muchas de nosotras pasamos demasiado tiempo de nuestra vida cocinando la recompensa de Ramadán, si bien esta es una responsabilidad muy sabrosa. Recetas para festines de Ramadán, nuevas y reinventadas, aptas para los príncipes del ayuno que comerán de nuestras hábiles manos, aunque con ello se puedan consumir horas que de otro modo podrían dedicarse a la lectura de preciosas aleyas del Corán, o degustando la dulzura del Dhiker, ensalzando las innumerables virtudes de nuestro amado Señor.
¿Cuántas de nosotras le quitamos tiempo a la cocina durante Ramadán? Estoy segura que algunas de ustedes pensarán que es impráctico, si no imposible. Pero, ¿no estamos de acuerdo en que necesitamos mucho tiempo para rejuvenecer nuestras débiles almas? La única época que tenemos para liberarnos de nuestros excesos de cocina, representativos de nuestro tiempo, es durante el Salah. Por el contrario, una vez que hemos puesto en marcha las estufas (y nos hemos entregado a sus prácticas), tendemos incluso a retrasar nuestro Salah hasta que su hora está a punto de vencer. “Espera que añada esto a la olla y la ponga a fuego lento, e iré en cinco (¿serán minutos, u horas?)”. Una vez en el Salah, de repente recordamos que olvidamos agregar ese ingrediente. ¿Esto te recuerda a alguien?
Algunas de nosotras somos cocineras realmente expertas. De hecho, es nuestra ocupación favorita. Otras son simplemente promedio. No hay nada de malo en ello. Ambas están en el bendito servicio de sus familias. Pero cualquier tipo de cocinera que seas, lo importante es que no olvides servir a tu Señor. Esta actitud debe impregnar todos los 12 meses de Al-lah. Pero es especialmente crucial en el mes de Ramadán, que vale por mil.
Las mujeres a menudo se quejan de que apenas si tienen tiempo de leer el Corán o hacer adoración Nawafil (opcional) precisamente porque están ocupadas cocinando. Pero, de hecho, esta es una elección. Cómo utilicemos nuestro tiempo depende de nosotras. Somos las directoras de nuestros hogares, y la gestión del tiempo es la competencia que más necesitamos, especialmente por las bendiciones sin límite –pero dentro de un tiempo limitado– que van de luna creciente a luna creciente en Ramadán.
¿Qué es cocinar?
A algunas mujeres les gusta cocinar todos los días. No hay nada de malo en ello, siempre que la comida no termine en la basura o en la gula. Pero si encuentra que cocinar a diario es muy pesado, entonces haga que su familia utilice la Barakah del sobrante. Esto minimiza el desperdicio, que es prohibido en el Islam, y enseña al mimado y al exigente a agradecer al Proveedor por tener suficiente y aún más.
Organice un Halaqah (círculo de estudios) familiar en casa y hable sobre la Sirah del Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Mencione específicamente cómo él y su familia manejaban la poca comida que tenían. A veces, él no tenía nada qué comer y se amarraba una piedra al estómago para no sentir los dolores del hambre extrema. ¡SubhanAl-lah! Este es el mejor ser que ha pisado jamás la superficie de la tierra, el Mensajero enviado por Dios, que vino a perfeccionar nuestro carácter.
Otra razón para cocinar en exceso son los extravagantes platos nuevos que requieren una enorme cantidad de tiempo.

 


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