Recomendaciones para los padres que quieren entrenar a sus hijos en el ayuno

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Ramadán es el mejor mes para entrenar a tus hijos y enseñarles cómo superar los deseos del cuerpo y desarrollar sus habilidades para asumir responsabilidades.

Es algo comprobado que el mes de Ramadán es el mejor tiempo para entrenar a los niños en la práctica de las obligaciones religiosas desde una edad temprana. Bujari y Muslim, que Al-lah los tenga en Su misericordia, narraron que los nobles Sahabas, Al-lah esté complacido con ellos, entrenaban a sus hijos en la práctica del ayuno en este mes. De igual manera, los estudios e investigaciones modernos demuestran que el desarrollo físico y sicológico de los niños que ayunan durante Ramadán es mejor que el de aquellos que no ayunan y que son, por lo general, más responsables.

La edad de 10 años es la mejor para empezar a entrenar al niño para que ayune, ya que a esta edad el ayunar no le causará problemas de salud. Sin embargo, advertimos a los padres acerca de entrenarlos en el ayuno antes de los 7 años ya que el cuerpo del niño en ese periodo necesita de ciertas cantidades de nutrientes para copar con su rápido crecimiento y para protegerlo de las enfermedades.

Existen dos maneras de entrenar al niño para que ayune:

La primera consiste en retrasar el desayuno del niño de 7 a.m. a las 12 p.m. Una vez que su desayuno ha sido retrasado, el niño debe abstenerse de comer hasta la oración del Magrib, cuando comerá junto con su familia. De esta manera, él ayunará cinco horas diariamente por unos cuantos días. Después de ello, deberemos atrasar su desayuno a las 11 a.m., luego a las 9 a.m. y así sucesivamente.

La otra manera consiste en que el niño ingiera el Suhur (comida liviana que se toma antes del llamado del Fayer) con su familia y luego rompa su ayuno al mediodía (así habrá ayunado más o menos siete horas) por diez días. Durante la segunda decena de días del mes de Ramadán, debemos aumentar el periodo de ayuno del niño hasta la oración del ‘Aser (más o menos diez horas de ayuno). Durante los diez últimos días del mes, el niño deberá ayunar como el resto de los miembros de su familia: desde el Suhur hasta el tiempo de la oración del Magrib.

El siguiente Ramadán, el niño estará ya preparado para ayunar todo el mes, si Al-lah así lo quiere.

¿Cómo monitorear a tu hijo?

Primero: La madre debe dar seguimiento a su hijo durante el ayuno. Si ella siente o considera que él está cansado o enfermo debido al ayuno, deberá hacer que lo rompa inmediatamente. Debemos ser conscientes que existen algunas enfermedades que le impiden al niño ayunar en particular las relacionadas con los riñones, ya que las personas que las sufren necesitan agua constantemente. Lo mismo se aplica a aquellos que sufren de diabetes, tuberculosis, anemia, ulceras gástricas y enfermedades similares diagnosticadas por un especialista.

Segundo: El entrenamiento del niño debe ser gradual, así, aumentar las horas de ayuno día tras día y año tras año ayuda a crear un balance en el cuerpo en lo que respecta a los cambios fisiológicos que ocurren debido al ayuno. Consecuentemente, el niño podrá ayunar sin sufrir efectos negativos en su salud o de agotamiento. Esto también lo hará experimentar la dulzura del ayuno.

Tercero: La madre no debe temer por el niño debido al ayuno bajo el pretexto de que aún es muy joven. Ella se sorprenderá cuando vea su entusiasmo por imitar a sus padres y hermanos y hermanas mayores que ayunan. Esto también acostumbrará al niño a las amadas tradiciones de este mes, tales como el reunirse toda la familia alrededor de la mesa del Suhur y el Iftar, sin mencionar las tradiciones populares que distinguen a cada país musulmán.

Cuarto: Debemos romper el ayuno (desayunar) lo más temprano posible (junto con el Adhan del Magrib) ingiriendo dátiles secos o frescos, jugo de fruta o pequeñas cantidades de agua con azúcar poco a poco, tal y como lo hacía el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Anas, que Al-lah esté complacido con él, narró que el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, rompía su ayuno antes de rezar la oración del Magrib con tres dátiles frescos. Si no tenía dátiles frescos, se comía tres secos, y si no había ni esto, simplemente tomaba tres sorbos de agua [Abu Dawud].

El niño no debe tomar agua fría inmediatamente empiece el tiempo del Iftar, ya que esto alterará y dificultará la digestión. Es preferible ingerir líquidos calientes como las sopas primero ya que los mismos estimulan al estómago.

Quinto: La comida del Iftar debe ser balanceada y proveerle al niño las calorías necesarias. Se recomienda que el Iftar contenga proteínas (legumbres, carne o pollo) las cuales ayudan en la producción de nuevo tejido y la reconstrucción del que fue destruido. También debe incluir vegetales, frutas y almidones (pan, arroz y pastas) en adición a algunas pocas grasas.

Sexto: La comida del Suhur debe ser retrasada lo más que se pueda (lo más próximo al tiempo del Adhan del Fayer) siguiendo el ejemplo del Profeta,que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, quien enseñó: “Mi Ummah (nación) permanecerá en lo que es bueno mientras apresuren el Iftar y retrasen el Suhur” [Ahmad].

Esta comida debe saciar y ser rica en proteínas, azucares y grasas que pueden ser encontradas en los huevos, yogurt, frijoles, vegetales y frutas. También se recomienda ingerir productos lácteos, pues contienen un alto porcentaje de proteínas, grasas y líquidos que satisfarán las necesidades del niño. Estos alimentos son considerados integrales y cubren por un tiempo largo las necesidades del cuerpo durante el ayuno.

Séptimo: El Suhur no debe incluir encurtidos (escabeche) o comidas muy condimentadas ya que esto causa sed. Se recomienda también en esa hora beber pequeñas cantidades de líquido repetidamente, en especial jugos o agua, para compensar la pérdida de agua que ocurrirá durante el día. Si hay necesidad de ingerir algunos dulces (postres) lo mejor es dejarlo para después del Iftar y no consumirlos en el Suhur para no sentirse con sed.

Octavo: Se deben reducir las actividades físicas del niño durante el ayuno, pero las actividades mentales no, pues no son agotadoras. Por lo tanto, los niños pueden estudiar y hacer deberes antes del Iftar.

Noveno: Para finalizar, es muy importante que la madre se preocupe en despertar a sus hijos/as para el Suhur y que se vaya acostumbrando a ver a los miembros de su familia practicando este grandioso rito religioso islámico hasta que se sienta cómodo y familiarizado con él y con todas las prácticas de este mes bendecido.

Debemos aprovechar la oportunidad que nos brinda el mes de Ramadán para entrenar a nuestros niños en la observancia de la oración en su tiempo preferencial, además del ayuno en sí. Debemos enseñarles también la recitación y memorización del Corán, y motivar en ellos el entendimiento del sublime significado del ayuno, sembrando en sus almas los valores de la misericordia y simpatía por los pobres y necesitados.


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