Regalos que perduran (parte 1 de 2)

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Cada año los norteamericanos gastan miles y miles de dólares en corbatas baratas, e incluso lociones y colonias más baratas aún; los papás reciben estos regalos año tras año, a veces los usan y, más a menudo, los desechan en el fondo del closet. Pero, ¿qué podemos hacer, según el punto de vista de estos hombres que hacen mucho por nuestras familias, para demostrarles que nos importan y los amamos, los valoramos todos los días y no solo un día al año?

En lugar de comprarles baratijas, aquí tenemos unas cuantas ideas de algunas cosas que podemos hacer por nuestros esposos a lo largo del año que no nos costará ni un centavo y, sin embargo, pueden dejar una impresión duradera que puede ser muy valiosa.

Sé buena con tu madre

Bien, respira profundo y sigue leyendo. Por difícil que pueda ser para algunas, este realmente puede ser el camino hacia la felicidad, aunque muchos pueden jurar que el camino hacia el corazón del hombre es su estómago; pero si vas por medio de su mamá, tu felicidad duradera está garantizada.

Ahora, por supuesto, existe una diferencia entre ser amigable con la suegra y hacerla tu mejor amiga. Nuestra meta no es necesariamente hacerla nuestra mejor amiga para lograr un buen impacto sobre nuestro esposo y su familia. Nadie quiere ese dolor de cabeza extra. Todo lo que queremos es vivir amistosa y felizmente, y la mejor forma de hacer eso es ser amable y cordial con la madre de nuestro esposo.

No solo estoy hablado de una sonrisa forzada que podemos dar cuando no tenemos nada bonito qué decir a alguien. Me refiero a que tenemos que hacer un esfuerzo real para ser buenas desde adentro; tenemos que querer ser compasivas con esas mujeres que se supone que son como una segunda madre para nosotras. Después de todo, en el matrimonio, tenemos que considerar a nuestras suegras como nuestras madres; por lo tanto, debemos tratarlas con cierto grado de respeto.

Por ejemplo, así como nos preocupamos por la salud de nuestras madres, debemos mostrar la misma preocupación por la salud de la madre de nuestro esposo. Si llamamos a nuestra madre para ver cómo está, debemos preocuparnos por nuestra suegra también; si visitamos a nuestra madre durante una vacación, debemos planear una siguiente vacación para visitar a nuestros suegros. Si nuestros hijos llaman a nuestra madre para contarle cómo estuvo la escuela, también deben llamar a sus abuelos paternos para darles las buenas noticias.

Lo que sea que decidamos hacer, debemos hacerlo con amor. Si nos esforzamos por mantener a su mamá (y papá) feliz, sin duda nuestro esposo también estará feliz, y también verá nuestros esfuerzos. Los hombres que son justos y equitativos reconocen cuando mordemos nuestras lenguas a fin de evitar decir algo hiriente, incluso si nos lastimamos a nosotras mismas. Ellos apreciarán nuestro autocontrol, de lo cual nos beneficiaremos en el futuro.

Cría bien a sus hijos

Otro “regalo” que podemos hacer a nuestros esposos es educar bien a sus hijos. Tenemos la responsabilidad ante Al-lah y ante el padre de nuestros hijos de cuidar de ellos, protegerlos y tratarlos bien. En ausencia de nuestros esposos se espera que mantengamos el respeto y honor de nuestras familias, y esto también significa que debemos ocuparnos de nuestros hijos en forma respetable y educarlos de manera que se ajuste a lo que nuestros esposos esperan.

Las mamás que están leyendo estos pueden estar levantando una ceja en este momento, pensando en sí mismas: “Por supuesto que voy a criar a mis hijos bien. Después de todo, son míos también”. Sin embargo, lo que quiero decir es que debemos criar a nuestros hijos teniendo en mente que son de él también. La mayor parte del tiempo los papás están afuera gran parte del día y muchas veces no están alrededor cuando hay que poner disciplina. Por tanto, la mayor parte de las decisiones las tomamos nosotras, y quienes mayormente ponen las reglas somos nosotras: tenemos que decidir cómo castigar y recompensar a los niños diariamente, y determinamos cómo educarlos respecto a los asuntos mundanales, asuntos del día a día.

En tales situaciones, sería más apreciado por nuestros esposos si consideramos su propia crianza también cuando inculcamos hábitos y rituales en las rutunas de nuestros hijos. Por ejemplo, algunos adultos nunca fueron acostumbrados a cepillar sus dientes antes de acostarse y otros sí. Supongamos que tú eres del primer grupo y tampoco inculcas este hábito en tus niños. Comprendes la importancia, pero realmente no puedes hacerlo todas las noches. Sin embargo, tu esposo fue criado de forma diferente y todas las noches cepilla sus dientes antes de dormir. Y si llega tarde de la noche a casa y no está en el momento preciso para inculcarles este hábito a sus hijos, entonces depende de ti el hacerlo.

Todas podemos pensar en algo que podemos hacer por nuestros hijos que sea más importante para nuestros esposos que para nosotros. Si no es el cepillado de los dientes, puede ser cierta forma de disciplina, como no gritar, etc. Por ejemplo, un conocido mío me contó recientemente que su esposa está trabajando a tiempo completo y él se había dado cuenta de que ambos están extremadamente ocupados; a pesar de esto, a él le gustaría tener el tiempo suficiente para enseñarles árabe a sus hijos o conseguirles un profesor para que lo hiciera o inscribirlos a algunas clases. “Esta no es la forma de criar a mis hijos que yo imaginaba”, me dijo. Aquí hay una forma en que su esposa podría hacer algo como “un regalo” para su esposo y sus hijos.  Por supuesto, se entiende que esta no es solamente una obligación de la madre sino de ambos; es obligación tanto del padre como de la madre cuidar y proveer para sus hijos. Sin embargo, lo que estoy sugiriendo es que, si podemos encontrar la fuerza física y emocional para tomar un desafío adicional, podemos hacer un esfuerzo extra como un favor para nuestros esposos. Si la tarea puede ser realizada por cualquiera de los dos, nosotras las esposas podemos simplemente hacerla sin necesidad de que nos lo pidan. ¿Cuál sería el resultado final? Nuestros esposos estarán encantados con nuestro esfuerzo, nuestros hijos serán beneficiados y seremos recompensadas por nuestra intención y nuestras acciones in sha Al-lah. Esta es una situación de ganancia total, por el lado que la veamos.


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