Siete consejos: ¿Qué hacer si eres un musulmán practicante que se quiere casar, pero aún está soltero?

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Es una posición difícil. Quieres conectarte con alguien al nivel más profundo en el plano espiritual, el físico, el intelectual y el emocional; sin embargo, por tu decisión de apegarte a los mandamientos de Al-lah respecto a la intimidad, sigues soltero y posiblemente solo.

Algunos son constantemente interrogados por sus familias o los miembros de su comunidad o amigos que desean verlo casado: “¿Qué es lo que pasa? ¿hay algo mal contigo? ¿cuándo vas a sentar cabeza? ¿no sabes que −en especial a las hermanas− tu reloj bilógico está avanzando y se acaba el tiempo?”.

¡Si solo pudiesen entender la presión interna que ya estás soportando! Tener que encontrar maneras de evadir o explicar tu soltería no es otro tema con el que deberías lidiar.

Entonces, ¿qué hacer?

  1. Considera esto: ¿Te casarías contigo?

 Un matrimonio bendito es un gran regalo, pero requiere un consistente y persistente esfuerzo de parte de ambos esposos; no solo está el hecho de que ambos cónyuges son imperfectos, sino que traen a la relación sus propias inseguridades, temores, confusiones y errores. A veces los jóvenes dicen algo como: “Quiero casarme con alguien mejor que yo para que me pueda ayudar a ser mejor persona”; pero si los solteros no están personalmente trabajando en su mejoramiento personal ahora, ¿cómo piensan que eso sea más fácil una vez que tengan encima el peso extra de otro individuo que es también imperfecto? ¿Cómo puede una persona soltera confiar en que su desarrollo personal y espiritual va a llevarse a cabo simplemente por casarse con otra persona? ¿Notas tus propios errores, faltas e imperfecciones? ¿O solo notas los errores que tienen los potenciales partidos?

Considera esta pregunta: “¿Aceptarías casarte contigo?”. Si la respuesta es: “No”, ¿cómo podrías llegar al punto donde deberías estar? Si la respuesta es: “Sí”, ¿cómo podrías fortalecer tus buenas cualidades para ser mejor persona?

  1. Entiende esto: el matrimonio no es cura para todos los males

Casarte no va solucionar milagrosamente todos los problemas de tu vida. No es siempre un escape de la soledad o de los problemas presentes. A veces el matrimonio puede ser una de las peores experiencias de tu vida.

Así que no te apresures a un matrimonio que después resulte que no es la mejor decisión de tu vida. No des un aura romántica al matrimonio, desmitifica el concepto, el de la boda también o el de la pareja potencial a tal punto que no veas señales de peligro. Sé consciente de que un matrimonio apropiado y armonioso es una gran bendición, pero la vida puede traerte otro tipo de bendiciones si estás soltero o soltera.

  1. Sigue tus sueños

Ya que no tienes las obligaciones y compromisos de un matrimonio, ¡haz realidad tus planes y sueños sin la presión de tal responsabilidad!

El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, nos enseñó: “Benefíciate de cinco cosas antes de que te lleguen otras cinco: de tu juventud antes de tu vejez, de tu salud antes de tu enfermedad, de tu riqueza antes de tu pobreza, de tu tiempo libre antes de tu ocupación y de tu vida antes de tu muerte” (Al Hákim).

Ocúpate de tus familiares, de tu carrera, tu activismo, tus viajes, tu servicio comunitario y tus voluntariados, de modo que no te quede tiempo para sentarte y preguntarte cuándo tu pareja va a venir a ti y tu vida. Debes estar preparado para cuando él o ella aparezca (punto 6); pero hasta que tu plato se llene con las responsabilidades del matrimonio, usa tu tiempo en cumplir con tus proyectos personales.

¿Qué son las cosas que desearías hacer ahora que estás libre de las responsabilidades de una relación? Tómate el tiempo de explorarte a ti mismo y a tu relación con la sociedad más profunda, y desafíate a encontrar diferentes formas de autorrealización.

  1. Dite a ti mismo y a los demás que es tu vida

Otras personas pueden tratar de presionarte porque te aprecian, pero con gentileza debes hacerles ver que su presión hace más daño que bien.

Varios jóvenes se casan con quien no desean ni se sientan cómodos solo por agradar a sus padres. Pero después de unos meses, cuando descubren que no han tomado la decisión correcta y además sus padres los presionan para que tengan hijos, se dan cuenta que debieron decidir para sus propias vidas y no para complacer a los demás.

Sé honesto contigo mismo y mantén conversaciones abiertas y honestas con tus padres. Si ellos se ponen tercos e irracionales, invita a otras personas mayores de tu confianza que te ayuden a hacerles comprender tu punto de vista. Los padres deben comprender la presión que sus hijos soporta todos los días, ayúdenlos a administrar su soltería de un modo que honre el tiempo que Dios le dio en vez de lamentar el hecho de que aún no haya sido “flechado”. Sus hijos necesitan el apoyo de ustedes para navegar por un territorio muy hostil. Conviértanse en sus amigos y aliados en este viaje, en vez de ser los que ellos teman y eviten.

  1. Cultiva la plenitud emocional

La verdad es que ser soltero puede ser una situación de mucha soledad. Pero ser parte de un matrimonio difícil puede ser más solitario aún.

Es importante encontrar un sistema de ayuda fuera de la relación. Necesitas relaciones sólidas y genuinas o miembros de tu familia con los que puedan conectar para tu desarrollo espiritual y en los casos de celebración; o que sean un grupo de apoyo para ti en momentos de tristeza. Es importante que cuentes con gente conectada emocionalmente a ti y que te ayuden a lograr plenitud espiritual. No, no estamos hablando de la profunda conexión personal que tienen dos cónyuges que se aman, se cuidan y trabajan juntos, pero es una importante segunda opción.

  1. Debes estar atento y mantener tus opciones abiertas

El Profeta Muhammad nos enseñó: “Ata tu camello y luego te encomiendas a Al-lah” (At-Tirmidhi). En otras palabras, mientras que el éxito está en manos de Al-lah, nos corresponde a nosotros esforzamos.

Hay tanta gente que me dice que se quiere casar, pero luego me especifican que el potencial cónyuge debe ser de una raza especifica o una carrera especifica o que deben encontrarse de un modo específico. Si estás tan ocupado/a buscando la pareja perfecta, podrías perderte la oportunidad de encontrar la pareja correcta.

Haz tu parte para encontrar la pareja correcta, empieza asistiendo a más eventos, únete a más voluntariados, pon tu perfil en sitios webs matrimoniales y manda tu información a amigos que puedan tenerte en mente cuando interactúen con potenciales parejas para ti. Puede que hayas hecho lo mencionado y más aún; y tal vez estés emocionalmente exhausto por los fracasos constantes. Entonces, respira profundo, tómate un tiempo para ti mismo y desarrolla un plan para recuperarte y cuidar un poco de ti mismo; y cuando estés listo, reabre tu corazón enfrentando de nuevo el ser vulnerable.

  1. Ten certeza que Dios te escuchará

Dios dice: {Y si Mis siervos te preguntan por Mí [¡oh, Muhammad!, diles] que estoy cerca de ellos. Respondo la súplica de quien Me invoca…} [Corán 2:186].

El Profeta Muhammad nos enseñó: “Pide a Al-lah con certeza de que Él responderá tus plegarias” (At- Tirmidhi).

Puede ser que hayas rogado por años y sientes que Al-lah no está escuchando, pero nada más lejos de la verdad. ¿Cuál es el beneficio de rezar, llorar y rogar a Al-lah para luego pensar: “Al-lah no me escuchará. No me dará lo que deseo, Él me dará lo opuesto a lo que le pido”? ¿Dónde está la bendición en eso? ¿por qué debería Al-lah responderte si ni siquiera tienes a confianza que lo hará? Dios nos dice en un hadiz qudsi: “Yo Soy como Mi siervo piensa que Soy” (Bujari); en otras palabras: cuando ruegues, hazlo con la convicción de que Él te responderá y te dará lo que pides y más aún, ¡te dará lo mejor para ti! Siéntate y pon por escrito lo que vas a pedir en tu plegaria y a qué hora la harás.

Si aún no rezas las cinco oraciones (salat), ponte como objetivo realizarlas y ruega a Al-lah que te conceda una pareja bendita durante esas oraciones.

Si haces eso y más, empieza a despertar en el último tercio de la noche, cuando Al-lah se acerca a ti y dice: “Quién Me ruega para que le responda; quién Me pide para que le dé; quién Me pide perdón para que lo perdone” (Bujari). Traduce tu decepción, tu frustración, tu necesidad, tu adolorido corazón en fervientes, sinceros y apasionados ruegos (du’a). Pon tus emociones a trabajaren sumisión a Al-lah, cultiva tu relación con el Dador y Respondedor de tus ruegos y pedidos; y ten certeza de que responderá en el mejor momento y la mejor manera.

Honestamente, puede que todo eso no signifique matrimonio directo, y eso es algo difícil de aceptar. Pero confía en que Él conoce tu ser mejor y conoce tu futuro mejor de lo que tú lo puedas conocer. ¿Acaso no hubo momentos en que te has decepcionado solo para darte cuenta, cinco años después, de que el “fracaso” de ayer fue una de las más grandes bendiciones de hoy? Confía en Su decisión y ten esperanza de Su respuesta. Sin importar qué, Él elegirá lo mejor para ti.


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