Sobre terrorismo: Reiteración de la posición de Al Jumuah

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Al Jumuah Magazine quiere reiterar su apoyo a la posición de la enorme cantidad de eruditos, juristas y organizaciones musulmanes en todo el mundo, que de manera enérgica condenan y rechazan todo acto de terrorismo, independientemente de la afiliación étnica o religiosa de sus perpetradores y de sus víctimas.

No cabe duda de que el Islam prohíbe de manera absoluta derramar sangre inocente de no combatientes, sin importar su relación o posición política. En particular, condenamos la matanza continua contra civiles inocentes e indefensos en Siria, Irak, Egipto, Yemen, Birmania, así como los ataques terroristas que han ocurrido recientemente en Pakistán, Turquía y Alemania.

 1) Estos actos de violencia indiscriminada contra los no combatientes son condenados totalmente en el Islam, y en esto no existe debate, diferencia de opinión ni iytihad.

Eruditos musulmanes confiables de todas las regiones y todas las escuelas de pensamiento islámico, condenan inequívocamente estos actos.

2) La ira y la venganza no justifican la injusticia.

Mientras que la matanza de musulmanes inocentes alrededor del mundo nos aflige más allá de toda medida, nuestra religión nos enseña que no podemos responder a una injusticia con otra injusticia. Según el Corán, la ira y la venganza no justifican ni siquiera un gramo de injusticia o trasgresión. Dice Al‑lah: {¡Oh, creyentes!… Que el descontento que tengan hacia quienes les impedían el acceso a la Mezquita Sagrada no los lleve a transgredir [la ley], sino que cooperen con ellos en obrar el bien e impedir el mal, pero no cooperen en el pecado y la enemistad. Y tengan temor de Dios; Dios es severo en el castigo} [5:2].

Al‑lah repite esta advertencia una vez más: {¡Oh, creyentes! Sean responsables con [los preceptos de] Dios. Sean justos cuando den testimonio. Que el rencor que sienten no les conduzca a obrar injustamente. Sean justos y equitativos, porque eso es lo más cercano a la piedad. Y tengan temor de Dios, porque Dios está bien informado de lo que hacen} [5:8].

No solo eso: la conducta ideal de los musulmanes es perdonar a sus enemigos, como lo hizo nuestro amado Mensajero de Al‑lah, Muhammad, cuando conquistó La Meca.

3) La vida es sagrada en el Islam, sea la de un musulmán o la de un no musulmán.

Matar a una persona es matar a toda la humanidad, y salvar un alma es salvar a toda la humanidad. Al‑lah dice: {Quien mata a una persona sin que esta haya cometido un crimen o sembrado la corrupción en la Tierra, es como si matase a toda la humanidad. Pero quien salva una vida es como si salvase a toda la humanidad} [5:32].

El término “alma” (nafs) en esta aleya es general, por lo tanto, aplica tanto a musulmanes como a no musulmanes por igual.

4) Matar a no combatientes no está permitido.

Incluso en una guerra legítima, los ataques que probablemente maten a no combatientes (mujeres, niños y otros), aunque sea accidentalmente, están enfáticamente prohibidos. Los ataques recientes contra civiles, tanto en Occidente como en sociedades musulmanas, no equivalen a guerra; al contrario, son diseñados para matar al azar. Además, sus métodos están injustificados en el Islam, que estipula que todo objetivo y los medios de cualquier combate deben ser sancionados por la Sharía. De hecho, estos ataques no traen nada más que fasad (sedición) y pérdida de vidas humanas a su paso.

5) En el Islam la paz es la norma, y la guerra es una excepción no deseada.

En la ocasión de Judaibia (6 d. H.), el Profeta Muhammad aceptó términos humillantes en un tratado de paz que firmó con el pueblo de Quraish, siendo la justificación para ello que el objetivo real de educar e invitar al Islam no podría alcanzarse con éxito sino solo en ambientes de paz. Incluso durante la guerra, Al‑lah les ordenó a los musulmanes jamás excederse (matando a no combatientes ni rompiendo los tratados) [2:190], y también: {Si [los incrédulos] se inclinan por la paz, acéptala tú también y encomiéndate a Dios} [Corán 8:61].

6) Los musulmanes deben cumplir sus promesas y respetar las leyes de las tierras en donde viven.

Cuando un musulmán entra a un país no musulmán, firma un contrato legal con dicho país, lo que significa que debe respetar las leyes del mismo. El Corán dice: {¡Oh, creyentes! Cumplan con sus compromisos} [5:1].

Otra aleya [16:91] contiene una seria advertencia contra aquellos que incumplen los contratos, aún si la contraparte no es consciente de la violación.

En esta misma línea de mantener los contratos, el Islam instruye claramente a los musulmanes no cometer engaño bajo ninguna circunstancia. El Profeta Muhammad dijo: “No engañen a quienes los engañan” (Muslim).

7) La actitud preferida de los musulmanes hacia Occidente debe ser la de la dawa, la presentación del Islam y el diálogo, no la hostilidad.

Una mayoría abrumadora de eruditos musulmanes sinceros y reconocidos en todo el mundo está de acuerdo con esto, incluso quienes hablan fuertemente contra las políticas exteriores occidentales. Al‑lah se dirigió así a los musulmanes: {[¡Musulmanes!] Son la mejor nación que haya surgido de la humanidad porque ordenan el bien, prohíben el mal y creen en Dios…} [Corán 3:110].

Los musulmanes en Occidente pueden desempeñar un gran papel en llevar a la gente hacia Dios y construir puentes, lo que en los países democráticos significaría la eliminación de las políticas exteriores injustas hacia los países musulmanes y hacia otras naciones del mundo.

Es cierto que la agresión a menudo es iniciada por gobiernos occidentales, pero los musulmanes deben esforzarse por extinguir las llamas de la violencia, siguiendo el ejemplo del Profeta. El uso de la violencia en el mundo actual solo alejará a la gente de Dios, lo que es la mayor pérdida para la humanidad.

8) Los musulmanes no deben responder disculpándose, sino con un compromiso cívico positivo en Occidente.

Los musulmanes de todos los niveles, desde padres y líderes de mezquitas pequeñas, hasta líderes de organizaciones nacionales, deben alentar a los jóvenes musulmanes a establecer una identidad islámica fuerte, y a defender los verdaderos valores del Islam, así como a abstenerse de un comportamiento apologético o defensivo. Un mejor enfoque es reunirse y organizarse para servir a la humanidad en cualquier comunidad en la que vivan, siendo cívicamente comprometidos con los demás en proyectos filantrópicos positivos. Solo esto puede salvar a nuestra juventud del acoso, el desamparo, la depresión y la radicalización.

9) Los líderes musulmanes ahora deben hacer más para “decir la verdad”.

Las fatuas emitidas por importantes líderes musulmanes contra la violencia indiscriminada son una respuesta equilibrada y encomiable. Ahora bien, debe hacer más para establecer un modelo a seguir para los jóvenes musulmanes, mostrando valor al criticar el abuso de poder de Occidente y la agresión contra los musulmanes. De otro modo, nuestros líderes pueden perder credibilidad. Como dijo el Profeta en un hadiz auténtico, ligeramente parafraseado: “La mayor yihad es decirle la verdad en su cara a un líder opresor” (An-Nasai).

La expresión de indignación y preocupación no debe limitarse a las atrocidades cometidas por los terroristas contra civiles occidentales, sino que debe condenar también el dolor y el sufrimiento que aqueja a los pueblos musulmanes debido a las acciones injustas de algunos gobiernos occidentales. Los líderes musulmanes deben hacer más para exponer la dura realidad y el sufrimiento de muchos musulmanes en todo el mundo, debemos hacer más para presionar a los líderes políticos y a los líderes de la opinión pública, a fin de que aborden las raíces de la ira y la frustración que generan violencia.

Finalmente, todos los musulmanes debemos hacer más para presentar el mensaje del Islam a nuestros hermanos humanos, y dejar que su verdad y belleza hablen por sí mismas.


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