¿Tienes que replantear tu concepto de éxito? (parte 2 de 2)

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Llegar a un acuerdo con el “éxito”

En la primera parte, replanteamos nuestra definición de “éxito” así como nuestros objetivos a corto y a largo plazo, y sus ganancias proyectadas, como forma de planificar nuestro “éxito” final. Ahora, ¿qué pasa cuando las cosas no van según el plan? ¿O cuando entra en acción nuestra mentalidad pesimista? ¿Qué podemos saber con certeza acerca de cómo conseguir el éxito?

Entender el “éxito” como está definido en el Corán

Sabemos por el Corán que esta vida está diseñada como una prueba:

{¿Acaso piensa la gente que se los dejará decir: “¡Creemos!”, y no van a ser puestos a prueba? Puse a prueba a quienes los precedieron, para que Dios hiciera evidente quiénes son los sinceros y quiénes los mentirosos} [Corán 29:2-3].

{Los pondremos a prueba con algo de temor, hambre, pérdida de bienes materiales, vidas y frutos, pero albricia a los pacientes} [Corán 2:155].

Es importante ser paciente frente a las pruebas y dificultades que encontramos, y recordar que la paciencia es la llave de la supervivencia. Esto requiere de esfuerzo y lucha diaria, y se puede necesitar la vida entera para dominarlo.

Los dos caminos

A través de adherirnos firmemente a nuestro Islam y de cumplir con él, podemos probar el verdadero éxito en este mundo y en el próximo, y aprender lecciones que nos beneficien en ambos.

Para un musulmán, las respuestas son claras en términos de su visión a largo plazo de alcanzar el Paraíso (objetivo a largo plazo con ganancia de largo término), y al mantenernos enfocados en el Paraíso, todos los demás asuntos caen maravillosamente dentro de este contexto. El Corán actúa como guía y criterio, es el mayor apoyo, enfocando nuestro entendimiento en explicaciones lógicas y racionales para cada tipo de problema que podamos enfrentar.

Los dos caminos del éxito y el fracaso son claros, y los métodos para lograr el éxito real están clara y bellamente delineados en muchos pasajes. Aquel que nos creó, que creó el mundo y la sociedad en que vivimos, conoce mejor los medios para que seamos exitosos, y esos medios han sido desvelados a los seres humanos una y otra vez a través de los libros revelados.

La revelación final, en la forma del Corán, brinda guía clara y métodos prácticos que nos entrenan para ser exitosos. Sin esa convicción, mucha gente va por la vida luchando por ganancias materiales, que eventualmente no les darán frutos ni felicidad. Los suicidios de celebridades y gente famosa son un testimonio del hecho de que incluso lo último en dinero y fama, no puede comprar la felicidad. Sin felicidad ni paz interior, el éxito financiero o material no significa nada.

El itinerario revelado en nuestro camino recto

Las cinco oraciones diarias nos enseñan muchas lecciones en la vida, incluyendo manejo del tiempo, autodisciplina, armonía y unidad. De hecho, se podría argumentar que cada aleya y método de adoración transmitidos a nosotros por el último Mensajero de Al‑lah, beneficia y mejora nuestra vida cotidiana, nuestro carácter, y nos lleva a una vida más integral y significativa.

Poner las cosas por escrito es la mejor forma de recordar y de enseñarnos a nosotros mismos y a los demás, y podemos ver que este método fue utilizado para preservar el Corán como libro. Se nos anima a su recitación, repetición y divulgación para aumentar nuestro entendimiento y fomentar la adquisición de conocimiento y verdad. Este esfuerzo de buscar la cercanía al Corán nos lleva a recordar que debemos permanecer en el camino prescrito.

Dar azaque (zakat, caridad obligatoria) y sádaqa (caridad voluntaria) purifica nuestra riqueza. También purifica nuestros corazones de muchos males, tentaciones, deseos y apegos a esta vida. El acto de dar caridad beneficia al que la da, así como al que la recibe.

El ayuno limpia y beneficia nuestro cuerpo y nuestra alma. Nos enseña la habilidad de controlar nuestros deseos, y hacer esto únicamente por la causa de Al‑lah nos enseña la importancia de la intención sincera en todos nuestros actos.

La peregrinación (Hayy) nos enseña habilidades invaluables, incluyendo autodisciplina, humildad, unidad, paciencia, valor, y la importancia de planificar y preparar. La planificación y la preparación son claves para realizar un Hayy exitoso, y ambas son habilidades claves para el éxito general en muchos aspectos de la vida diaria. Planear y organizar nuestro tiempo y pensar sobre lo que queremos y cómo lograrlo, nos puede brindar la reafirmación que tanto necesitamos.

Planeación y organización para el éxito último

Entender la vida en un contexto más amplio y con mente abierta, puede desentrañar nuestras confusiones y desenterrar más fuerza emocional y combustible para ayudarnos a lograr nuestros objetivos. Puede ayudar a poner nuestras mentes en reposo, sabiendo que hay un propósito mayor hacia el que estamos trabajando.

Enfocar y visualizar nuestro objetivo final es el primer paso para alcanzarlo. Esta vida es temporal y los seres humanos no somos inmortales. Vivir para una gratificación instantánea y temporal, no solo es ilógico y nada productivo, sino que también nos distrae de nuestro verdadero objetivo último que es el Paraíso, que necesita un esfuerzo y una lucha diarios. Cuando nos volvemos perezosos en nuestra adoración, y con respecto a nuestro verdadero propósito en la vida, nos encontramos fuera del camino.

Mantener una visión correcta

Priorizar todo en términos del contexto más amplio, nos impide llegar a estar demasiado apegados a las muchas tentaciones y deseos en la vida.

Somos responsables de nuestros actos, por lo tanto, tendremos que rendir cuentas de ellos. Recordar que toda acción está siendo monitoreada por nuestro Creador y registrada por Sus ángeles, puede ayudarnos a motivarnos, de modo que nuestros actos no se conviertan en nuestro peor enemigo y al final testifiquen contra nosotros en el Día del Juicio.

Poner la vida en perspectiva es crucial para estar contentos y satisfechos con nuestras propias vidas. Esto ayuda a tomar las decisiones correctas y a sentar nuestras bases individuales para el éxito.

La vida está llena de ciclos de dificultad y facilidad

Como enseña el Corán: {Luego de toda dificultad viene la facilidad. Realmente, luego de toda dificultad viene la facilidad} [Corán 94:5-6].

Esta aleya implica que hay una dificultad con dos alivios, en consecuencia, una dificultad no puede superar dos alivios. Ser agradecido por lo que uno tiene y paciente durante las dificultades, puede ayudar a través de los altibajos en la vida. Una vez que conocemos y reconocemos que hay alivio luego de cada dificultad, esto puede darnos esperanza, fortaleza y valor para luchar en los malos tiempos.

La gratitud y el agradecimiento para con nuestra provisión asignada

En los buenos tiempos debemos estar agradecidos y apreciar las muchas bendiciones con las que hemos sido dotados. El Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, dijo: “Si al hijo de Adán se le diera un valle lleno de oro, desearía tener otro; y si le fuera dado un segundo valle, desearía un tercero, pues nada llena el vientre del hijo de Adán excepto el polvo (algunos narradores añadieron que con esto se refería a la tumba). Y Al‑lah perdona a aquel que se arrepiente ante Él” (Bujari).

Esto demuestra que, por naturaleza, somos codiciosos y queremos más, a menos que luchemos por perfeccionar nuestro carácter purificando nuestras almas y refrenando nuestros deseos. Debemos reconocer esto para evitar caer en esta trampa.

Recordar, nuestro boleto al éxito

Se nos ha advertido: “La similitud entre quien recuerda a su Señor y quien no lo hace, es como la semejanza entre los vivos y los muertos” (Bujari y Múslim).

La analogía aquí presentada significa que, para estar vivos espiritualmente, debemos recordar a nuestro Señor. Este recuerdo (díker), en sus muchas formas (abarcando todos los momentos del día y todos los actos de todo tipo), nos ha sido enseñado con todo detalle a través del Profeta: desde las muchas y hermosas duás para la mañana y la noche, y aquellas en nuestras cinco oraciones diarias, hasta las específicas que recitamos cuando comemos, nos vestimos o viajamos.

Nuestro Creador, Quien nos ha bendecido con muchas bendiciones conocidas y desconocidas, merece ser recordado, y es para nuestro propio beneficio que Lo recordamos siempre. Este recuerdo y esta actitud de agradecimiento purifican nuestros corazones y nos ayudan a ver el mundo en una perspectiva más amplia, al hacerlo, podemos priorizar de forma efectiva, así como recordarnos a nosotros mismos esforzarnos para lograr nuestro objetivo último de alcanzar el Paraíso.

{Y hazlos recordar, porque el recuerdo beneficia a los creyentes. No he creado a los yinnes y a los seres humanos sino para que Me adoren} [Corán 51: 55-56].

“Recuerda a Al‑lah en tiempos de facilidad, y Él te recordará a ti en tiempos de dificultad” (Tirmidhi).

Hay ala al falah

Antes de cada oración obligatoria, se hace un recordatorio audible de que la oración es el camino hacia el éxito. Se nos invita: “Vengan al éxito” (hay ala al falah). Esta frase significa que, al responder cinco veces diarias el llamado a la oración a nuestro Creador, estamos en el camino hacia el éxito.

Este recordatorio y proclamación, una y otra vez, implica también que, sin obedecer Su mandamiento de realizar las oraciones, no podemos ser exitosos. La oración (salá) es un ingrediente vital de la esencia de nuestra fe. Esta orden dada directamente al Profeta Muhammad sin que ni siquiera estuviera presente el ángel Gabriel, la paz sea con él, muestra la importancia de ella.

Por lo tanto, abandonar o dejar de lado la oración es un asunto grave. La principal diferencia en términos de adoración (que distingue a los musulmanes de los no musulmanes) es la oración que nos fue enseñada a través del último Mensajero, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Ella completa nuestra fe, de modo que somos capaces de conectarnos por completo y de forma directa con nuestro Creador.

Nuestro éxito solo puede provenir de nuestro Señor, así que la conexión constante con Él es un ingrediente vital para ser exitosos.

Qué hacer para lograr el éxito (de acuerdo a lo que podemos saber con seguridad)

El Corán hace énfasis en la importancia de mencionar y recordar a Al‑lah: {¡Será de los bienaventurados quien se purifique [de la idolatría y los pecados], recuerde el nombre de su Señor y cumpla con sus oraciones! Pero [muchos] prefieren la vida mundanal, aunque deben saber que la vida del más allá es superior y eterna} [Corán 87:14-17].

{Los corazones de los creyentes se sosiegan con el recuerdo de Dios. ¿Acaso no es con el recuerdo de Dios que se sosiegan los corazones?} [Corán 13:28].

Con respecto al verdadero éxito, sabemos que este solo puede provenir de nuestro Señor: {Cuando sean congregados para el día de la reunión, ese será el día del desengaño [para los incrédulos]. A quien crea en Dios y haya obrado correctamente, Él le perdonará sus faltas y lo introducirá en jardines por donde corren ríos, donde vivirá eternamente. ¡Ese es el triunfo grandioso!} [Corán 64:9].

{Dios conoce el pasado y el futuro, y ante Dios regresan todos los asuntos. ¡Oh, creyentes! Inclínense y prostérnense [durante la oración], adoren a su Señor y hagan el bien, que así alcanzarán el triunfo} [Corán 22:76-77].

El verdadero éxito que se extiende desde esta vida hacia la próxima, solo viene por la misericordia y la voluntad de Al‑lah. Que todos podamos lograr la satisfacción, la prosperidad y el verdadero éxito en esta vida y en la última. ¡Amín!


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