Trabajando en el automejoramiento (parte 2 de 2)

  • A A A | Visto: 336 veces
  1. Autodisciplina / Autogobierno

La autodisciplina es la capacidad de comportarse en una forma que sirve a nuestros propósitos y metas. Es necesario cultivar la autodisciplina a fin de lograr salud, felicidad y éxito óptimos. La falta de autocontrol lleva a la indulgencia en las conductas impulsivas o comportamientos y actitudes habituales que hacen caso omiso del principio de causa y efecto. Darnos cuenta de que una acción tiene consecuencias y que podemos tomar decisiones en cada momento de nuestra vida diaria, es el primer paso hacia el deseo de luchar por el autogobierno. El autogobierno, o su ausencia, afecta cada aspecto de nuestras vidas, incluyendo la salud física y mental, las relaciones interpersonales –en particular, el matrimonio y las relaciones padre/hijo–, la carrera, la práctica del Islam, la escuela, etc. Controlar los impulsos y caprichos es una capacidad muy importante que puede ser aprendida a cualquier edad, y puede ser fortalecida en cualquier momento que uno haga la intención de mejorar esta capacidad. La paciencia y la perseverancia (Sabr) están en el centro de la autodisciplina y el autogobierno.

  1. Orden y organización

Ser ordenado y organizado con las pertenencias, prioridades y hábitos de vida propios, es esencial para sentirse en paz en la vida cotidiana. A menudo, el desorden es un reflejo de una forma de pensar desorganizada. Se ha dicho que “las mentes organizadas hacen gente exitosa”. La verdad es que sentirse relajado y cómodo, así como lograr los objetivos propios, es mucho más posible cuando el interior de uno (la mente) y su exterior (el ambiente) están limpios y ordenados. Cuando tu hogar, armarios, oficina o escritorio, por ejemplo, están sucios y desordenados, es muy difícil hacer las cosas de manera eficiente, y disfrutar del proceso es casi imposible. Ser ordenado y organizado es algo natural para algunas personas, pero es una habilidad que puede aprenderse y los beneficios son enormes, afectando positivamente todos los aspectos de la vida de uno.

  1. Habilidades de afrontamiento

La calma, la paz mental y el sentimiento de tranquilidad son resultado de nuestra capacidad de afrontamiento, de manera que la ansiedad, la preocupación y/o el temor son minimizados. Por lo general, las personas que disfrutan de este estado mental han hecho la intención de aprender cómo ser tranquilos y pacíficos. Ellos conocen el valor de la soledad y encuentran tiempo para experimentar la quietud y la ausencia de multitud de estímulos que pueden perturbar nuestras mentes, cuerpos y espíritus –como teléfonos celulares, computadores y el correo electrónico–. Encontrar un balance entre la tecnología moderna, el mundo ajetreado y el mundo de paz y quietud interior es un reto que vale la pena afrontar para cualquier persona que se esfuerce por salud, felicidad y éxito.

Buenas habilidades de afrontamiento también permiten a la persona lidiar constructivamente con sentimientos de ira o frustración. La ira es una emoción humana natural que es simplemente una respuesta al dolor, la frustración o el miedo. La forma como manifestamos nuestro enojo puede ser constructiva o destructiva para la salud física y psicológica y para nuestras relaciones con los demás. En pocas palabras, la ira es una fuerza poderosa que puede llevarnos a hacer el bien o el mal. El problema no reside en la ira en sí misma, sino en su enorme poder que puede, a veces, abrumarnos y comprometer nuestra capacidad de pensar con claridad y de hacer juicios correctos. Enojarse con frecuencia y “hacer escenas” es el resultado de tener unas habilidades de afrontamiento pobres. Desarrollar buenas habilidades de afrontamiento nos permite hacerle frente a los factores estresantes de la vida diaria. Ejemplos de técnicas saludables de afrontamiento son poner la confianza en Al-lah, evaluar cualquier dificultad de forma realista y ponerla en una perspectiva saludable, enfocarse en las cosas que uno puede agradecer, hacer ejercicio con regularidad, técnicas de relajación, y mantener una conversación interna positiva.

  1. Asertividad y confianza

La asertividad es la capacidad y la voluntad de expresar honestamente tus puntos de vista y opiniones, tus sentimientos y necesidades. Es importante distinguir entre la asertividad y la agresividad. La agresión involucra típicamente hostilidad y un sentido de coerción. El tono y la actitud de asertividad transmiten una confianza en sí mismo y un deseo de ser escuchado, considerado, reconocido. Ser asertivo significa que no escapas de las situaciones que te son incómodas, y que eres capaz de navegar o incluso negociar tu camino a través de la resolución y la comprensión. Esta habilidad es esencial en la relación marital para que cada cónyuge sea capaz de expresarse a sí mismo y articular sus necesidades.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *