Trabajando en el automejoramiento (parte 3 de 3)

Man jump through the gap. Element of design.
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  1. La orientación hacia el logro y la fijación de objetivos

Establecer objetivos y luchar por alcanzarlos es un aspecto de la vida diaria que proporciona motivación, una experiencia de vida “como proceso”, y la satisfacción que uno siente cuando un objetivo se logra. El Corán dice que {el ser humano no obtendrá sino el fruto de sus esfuerzos} [53:39]. Fijarse metas ayuda a la persona a determinar lo que le resulta importante, y cuáles son sus propósitos a corto y a largo plazo. El proceso de elegir, articular y seguir un plan de acción hacia un resultado concreto, trae consigo la recompensa de los logros y también incrementa la autoconfianza al saber que uno se está moviendo hacia adelante, enriqueciéndose, y dirigiéndose hacia la excelencia. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Todas las acciones son consideradas por su intención, y cada uno será recompensado (o castigado) de acuerdo a sus intenciones” [Bujari y Muslim].

  1. La felicidad

La felicidad tiene muchas facetas, como la alegría, la satisfacción y el optimismo. El diccionario nos dice que la felicidad resulta de la posesión o del logro de lo que uno considera bueno. Por lo tanto, en gran medida, la felicidad depende de aquello que uno valora. Si una persona encuentra placer en sentirse relajada, poniendo las cosas en perspectiva para que no le resulte estresante lo que sea que le ocurra, bueno o malo, fácil o difícil; si una persona encuentra incontables cosas, aunque sean pequeñas, por las cuales ser agradecida; si una persona logra los objetivos que le dan satisfacción, entonces la felicidad se convierte en un asunto práctico al hacer de estas experiencias un hábito placentero de vida.

La felicidad no es un estado de ánimo. Es más un acercamiento espiritual a la vida. Es una actitud que facilita, alimenta y aumenta la sensación de bienestar, una sensación positiva y agradable. La verdadera felicidad no viene con lo que uno ha adquirido –sea posesiones, prestigio o poder–, viene con lo que uno ha mejorado en su ser o alma. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “La verdadera riqueza es la riqueza del alma” [Bujari y Muslim]. La felicidad viene con la elección de lo esencial por sobre lo superficial; viene con limpiar el corazón de todos los disturbios, la mente de todo lo que la perturba y el comportamiento de toda necesidad de dominar a otros o de toda inclinación de victimizarse. Se ha dicho que la felicidad es “cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces está en armonía”.

La autoexploración con respecto a cada una de las anteriores ocho categorías es una forma profunda de aumentar el conocimiento de sí mismo. El Imam Ibn Al Qaiem dijo que quien no se conoce a sí mismo no conoce a Al-lah. Pero por supuesto, este debe ser un conocimiento de corazón, no de lengua. Hablamos de conocimiento que eleva y transforma el alma. Al Hassan Al Basri dijo: “Hay dos clases de conocimiento: el de la lengua y el del corazón, y este último es el conocimiento beneficioso. El verdadero autoconocimiento, el que involucra al corazón, eleva en rangos a la gente. Es el conocimiento interior que es absorbido por el corazón y lo hace recto. El autoconocimiento que es solo de palabra se toma a la ligera por la gente, ni quienes lo poseen ni nadie más actúa según este”.

Una historia ilustra esto. Abu Hamid Al Gazali (muerto en 505 H. / 1111 d.C.) solía viajar de villa en villa, su burro cargaba con los libros que él recopilaba orgulloso, evidencia de su vasto conocimiento según él creía. Un día, unos ladrones robaron su burro con todos los libros. Estaba agradecido de que le habían perdonado la vida, pero se dio cuenta de que cuando había perdido sus libros, había perdido también su supuesto conocimiento. Se dio cuenta de que nunca había tomado a pecho el conocimiento en los volúmenes de libros que llevaba de pueblo en pueblo. Se comprometió a partir de ese momento a no adquirir más que un solo libro, y cuando llegara a dominar y poner en práctica el conocimiento de ese único libro, solo entonces adquiría otro.

Podemos hacer lo mismo con cada uno de los ocho aspectos listados anteriormente. Podemos trabajar mejorando nosotros mismos respecto a ser abiertos a nuevas experiencias y al cambio (aspecto #1), autocuestionarnos a diario, leyendo e investigando más sobre lo que significa estar comprometido con el crecimiento y la transformación personales a lo largo de toda la vida, poner en práctica todo lo que aprendemos y asegurarnos de que nuestro autoconocimiento es sincero, y luego pasar al siguiente aspecto. ¡Esta es una forma magnífica de proteger la relación con uno mismo!


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