Una mirada a la historia de Meca (parte 1 de 2)

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La historia nos informa sobre lo que ocurrió en ciertos puntos específicos del pasado, así como los eventos que tuvieron lugar a lo largo del tiempo y nos da información relacionada con esto. Dicha información puede ser verdadera o falsa y todo musulmán está obligado a buscar la verdad y confirmar toda información que escucha, para que pueda diferenciar lo que es correcto de lo que es inventado. Además, todo musulmán debe remitirse a fuentes confiables para obtener información segura, auténtica y verificable.

Meca es la Ciudad Sagrada, así como el lugar más sagrado y definitivamente el más honorable sobre la tierra. Las fuentes más confiables de las cuales podemos adquirir información sobre su historia son el Sagrado Corán y las narraciones proféticas auténticas sobre este tema, y de ellos podemos conocer su historia antigua, así como la forma en que se encontraba antes del mensaje y la profecía de Muhammad, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam.

Antes del advenimiento del Islam, los eruditos e historiadores musulmanes se esforzaron por registrar las crónicas de Meca en los libros de historia general, así como en libros referentes, con las biografías de los eruditos musulmanes que vivieron en ella. Algunos eruditos escribieron libros que tratan principalmente de la historia de Meca y sus alrededores, uno de los más famosos es Crónicas de Meca y sus monumentos antiguos, escrito por Abu Al Walid Al Azraqi, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, que data del tercer siglo de la era hegiriana. Otro libro fue Crónicas de Meca en el tiempo antiguo y contemporáneo, escrito por Al Fakihi, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, quien también vivió durante el tercer siglo de la era hegiriana, y su libro fue más extenso que el escrito por Al Azraqi, pero las primeras partes de su libro se perdieron con el tiempo.

A partir de entonces, el registro de los asuntos y eventos de Meca cesó por un periodo de casi cuatro siglos. Después de esto se reanudó, y uno de los eruditos que es considerado el autor más prominente sobre Meca y su historia fue el Imam Taqiud-Din Al Fasi Al Makki, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, (775 H – 832 H). En su libro titulado La cura para aquellos que desean vehementemente conocer la historia de la Ciudad Sagrada, el Imam Taqiud-Din expresó su asombro ante el hecho de que el registro de la historia de Meca se había detenido después del Imam Al Azraqi y el Imam Al Fakihi.

 Esto lo incitó a escribir muchas publicaciones sobre la historia de Meca, que tuvieron diferentes tamaños: grandes, medianas y pequeñas. Uno de los libros más extensos que él escribió fue El collar atesorado: historia de la Ciudad Segura, que consiste de 8 volúmenes. El siguiente en tamaño es La cura para aquellos que desean vehementemente conocer la historia de la Ciudad Sagrada, que consiste en dos volúmenes y que él luego resumió en libros como El obsequio para el honorable: historia de la Ciudad Sagrada, y otros.

A partir de entonces surgieron muchos eruditos y escuelas de historia, los que contribuyeron al registro de la historia y las crónicas de Meca, tales como Al Fahd y At-Tabari, y esto ha continuado desde entonces hasta la actualidad.

El establecimiento de Meca 

La historia y la construcción de Meca está directamente conectada al Profeta Ibrahim (Abraham), la paz sea con él, ya que él fue la primera persona en establecer allí a su familia cuando dejó a su esposa Hayar (Agar) y a su hijo Isma’il (Ismael), la paz sea con él, en cumplimiento al mandato de Al-lah, quien le ordenó que hiciera eso.

El Imam Al Bujari, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, reportó bajo la autoridad de Ibn ‘Abbas, que Al-lah Esté complacido con él, en la extensa narración donde el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, nos informó que el Profeta Ibrahim una vez vino con su esposa Hayar y su hijo Isma’il, quien era aún un bebe lactante, desde la antigua Siria a Meca. En aquel tiempo, Meca no tenía nada de agua y nadie vivía allí. Ibrahim, la paz sea con él, los llevó a ambos bajo la sombra de un árbol y les dejó una bolsa con dátiles y un poco de agua, luego se dirigió de nuevo a la antigua Siria. Cuando se estaba yendo, su esposa Hayar lo llamó diciendo: “¿A dónde vas? ¿Cómo puedes dejarnos en este valle desierto que no tiene ni gente ni nada?”. Ella repitió esto unas cuantas veces, pero él no respondía; entonces ella preguntó: “¿Al-lah te Ha ordenado hacer esto?”. Ibrahim, la paz sea con él, respondió: “Sí”. Ella respondió: “Entonces Él nunca nos Abandonará”.

Ibrahim, la paz sea con él, caminó por un tiempo y luego se detuvo sobre una pequeña montaña, levantó sus manos en súplica y dijo, como nos lo Informa Al-lah: {¡Oh, Señor nuestro! Por cierto que yo he establecido parte de mi descendencia en un valle árido de poca vegetación [La Meca] junto a Tu Casa Sagrada, para que, ¡oh, Señor nuestro!, practiquen la oración. Infunde en los corazones de los hombres amor por ellos, y susténtalos con frutos para que sean agradecidos} [Corán 14:37].

 Al-lah Bendijo a Hayar y a su hijo con el pozo de Zamzam, y entonces la gente venía de todas las direcciones y residían en Meca. La primera tribu en vivir allí fue la tribu de Yurhum, entre quienes Isma’il, la paz sea con él, creció y más tarde se casó.


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