Una reflexión sobre el ‘Id

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Incluso con toda la chispa y el dinamismo de los que se rodean los no musulmanes en sus días festivos, ellos no se pueden comparar con el sentimiento del ‘Id.

Al salir del Salatul ‘Id en la madrugada del ‘Idul Fiter, mi esposo y yo comenzamos a hacer el Takbir del ‘Id (una serie de frases de exaltación a Al-lah) a lo largo del trayecto. Me sentía muy contenta, después de todo, era el ‘Id. Pero no era solo un ‘Id, había tenido muchos otros Salatul ‘Id antes… este era de alguna forma diferente para mí.

Desde que me convertí al Islam, hace casi 12 años atrás, me tomó bastante tiempo comenzar a comprender la grandeza de esta religión y estudiarla un poco más profundamente. Me ha llevado algo de tiempo comprender por qué y cómo hacemos ciertas cosas como musulmanes. También, me ha llevado cierto tiempo el que estas ocasiones religiosas tengan un profundo significado para mí, así como para crecer como musulmana.

Comencé a pensar en otra razón por la que este ‘Id era diferente para mí. Me di cuenta ahora que también era muy especial porque estaba yendo al Salatul ‘Id a donde conocía a casi todos, casi como si se tratara de mi familia cercana (y para muchos conversos al Islam esto significa mucho). Mi esposo y yo llegamos al lugar de la oración y vimos a un buen amigo de mi esposo dirigiendo el tráfico. Nos estacionamos y caminamos a través del área para el Salah, era una mañana muy tranquila. Entré al área de la oración, un par de hermanas me saludaron, a las que conozco por ser de buen corazón y musulmanas piadosas. Ellas dirigían a las otras hermanas hacia el área de oración, y les pedían que se quitaran los zapatos antes de ingresar en el gimnasio.

Mi trabajo consistía en entregar la hoja del Takbir a todos los que entraban. Yo estaba parada en la puerta de entrada diciendo: “As-Salamu ‘alaikum, ‘Id Mubarak y Taqabbal-lahu mina wa minkum (la paz sea contigo, feliz ‘Id y que Al-lah Acepte tus buenas obras y las mías)”, todos sonreían y estaban felices. Algunas hermanas me abrazaban con alegría y otras se acercaban a darme la mano con entusiasmo. Sub-han Al-lah, no podía evitar sentirme muy fuerte en mi fe. Esto provoca un sobrecogedor sentido de confianza y cercanía que no puedes experimentar de ninguna otra forma. Yo había sido cristiana antes, y había participado en las celebraciones cristianas y de todo el escándalo que las rodea, pero nunca existió ni siquiera un fragmento de una sensación similar a la del ‘Id.

 

 

Pensé en el hadiz del Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, donde nos dijo, después de ver que la gente de Medina celebraba dos días festivos antes del Islam: “Al-lah les Ha Dado algo mejor que esos (festivales): el ‘Id Al Ad-ha y el ‘Id Al Fiter [Ahmad y Abu Dawud].

Sub-han Al-lah, esto es muy cierto. Incluso con toda la chispa y el dinamismo de los que se rodean los no musulmanes en sus días festivos, ellos no se pueden comparar con el sentimiento del ‘Id. El ‘Id da una sensación de verdadero parentesco con los hermanos y hermanas en el Islam, y un absoluto sentimiento de paz.

Es algo sobre lo que hay que reflexionar, y siempre debemos tener en mente la gran bendición que verdaderamente es que Al-lah nos Ha Otorgado la misericordia más grande: nos Ha Hecho musulmanes. Que Al-lah, Sub-hanahu wa ta’ala, nos mantenga a todos por el Sendero Recto y nos bendiga con una fe fuerte.


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