Venciendo la ansiedad (parte 4 de 5)

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Los efectos negativos del estrés cuando la respuesta del individuo es la ansiedad y la preocupación

De acuerdo con el Dr. Herbert Benson, presidente y fundador del Mind/Body Medical Institute y profesor asociado de medicina en la Harvard Medical School, existen muchos síntomas que indican que uno no está enfrentando adecuadamente el estrés. Él divide estos síntomas en cuatro grupos principales:

  1. Síntomas físicos: dolores de cabeza, indigestión, palmas sudorosas, dificultades para dormir, dolores de espalda, tensión en el cuello y los hombros, entre otros.
  2. Síntomas conductuales: comer compulsivamente, fumar, ser autoritario, criticar a los demás, rechinar los dientes por la noche, incapacidad para hacer las cosas.
  3. Síntomas emocionales: llanto, nerviosismo, aburrimiento, sentimiento de impotencia para cambiar las cosas, ira, sentimiento de soledad, ser fácilmente irritable.
  4. Síntomas cognitivos: problemas para pensar con claridad, mala memoria, falta de creatividad, incapacidad para tomar decisiones, pensamientos fugitivos, incapacidad para concentrarse, pérdida del sentido del humor.

 De acuerdo con la Asociación Americana de Psicología:

  • Del 75 al 90 por ciento de todas las visitas a los consultorios médicos son por quejas relacionadas con el estrés.
  • El 43 por ciento de los adultos norteamericanos sufren alguna clase de efectos adversos del estrés sobre su salud.
  • El estrés cuesta a los negocios norteamericanos más de 300 billones de dólares cada año (cerca de 7.500 dólares por empleado), debido al ausentismo, disminución de la productividad y gastos en atención médica.

Además, hay muchas enfermedades relacionadas con el estés y enfermedades que se ven agravadas por un manejo inadecuado del estrés, tales como la presión sanguínea alta, angina de pecho periódica, problemas en el tracto digestivo –como úlceras, eccemas y psoriasis–, algunas formas de calvicie, asma, síndrome de colon irritable, etc.

¿Cómo podemos aumentar nuestra capacidad de manejar el estrés?

Ahora hemos llegado al corazón de la cuestión: ¿Cómo podemos aumentar nuestra capacidad para lidiar con el estrés crónico? Afrontamiento contraproducente (intentos de evitar sentimientos de ansiedad y preocupación), incluyendo descuido (es decir, comer en exceso, gastar en exceso, etc.), distracción (es decir, perder el tiempo en juegos o entretenimientos para evitar lidiar con el problema) o la exteriorización (es decir, culpar a otros o ser muy crítico hacia los demás). 

El afrontamiento constructivo incluye:

  • Enfrentarse evaluado realísticamente la situación y ponerla en una perspectiva balanceada y saludable.
  • Enfrentarse enfocándose sobre la dificultad como un problema para resolver.
  • Enfrentarse descargando y tranquilizando las emociones.

 Se puede ver mejor los tres pasos anteriores como un proceso de afrontamiento de forma trascendental. Tomemos el ejemplo de la segunda madre mencionado al principio.

  • Primeramente, ella evaluó la situación de forma realista: “Oh, mi Dios, no llevamos ni una hora despiertos y ellos ya están peleando. Está bien, solo déjame recordar que ellos simplemente se están comportando como niños. Esta es otra gran oportunidad para practicar la paciencia y la perseverancia (Sabr) y saber que Al-lah me ama y me recompensará por eso. La forma en que decido responder en esta situación estresante es la prueba que se me ha dado en esta vida”.
  • Luego, ella se centró en la situación estresante como un problema para resolver: “Enseñarles la mejor manera de divertirse en lugar de siempre estar molestándose mutualmente, y enseñarles que la resolución del conflicto es realmente un noble desafío. Alhamdu lil-lah, no puedo aspirar a nada mejor hoy día que estar en control de mí misma y encontrar algunas formas creativas de influenciar positivamente y enseñar a estos niños a quienes tanto amo”.
  • Y, finalmente, ventiló sus emociones y se tranquilizó: “Oh, Al-lah, dame la fuerza y la resistencia para permanecer en el camino y recordar estos nobles principios. Con tu ayuda no hay nada ni nadie que evite mi victoria. Oh, Al-lah, es Tu amor y cuidado lo que me permite continuar”.

El trabajo de Albert Ellis, un psicólogo y teórico, es particularmente interesante con respecto a la afrontación constructiva, ya que está muy sintonizado con la perspectiva islámica. Él afirma que el estímulo o el evento estresante no causa, en muchos casos, el daño, sino más buen nuestra interpretación del elemento estresante. Es decir, la forma en que vemos y nos explicamos a nosotros mismos la situación estresante es lo que causa el daño. El esfuerzo más significativo que podemos hacer en el primer paso para un afrontamiento constructivo es trabajar en disciplinar nuestro diálogo interno, para que estemos conscientes de cuán negativa y catastrófica puede ser esta conversación interna. El valor de las enseñanzas islámicas en evaluar de forma realista la situación y ponerla en una perspectiva positiva, no puede ser subestimado. Si vas hacia atrás y revisas la breve descripción de la perspectiva de un creyente con respecto a la adversidad, el sufrimiento y el alivio, verás que se nos ha dado todas las herramientas para poner cualquier situación en una perspectiva saludable, para así estar enfocados en practicar la paciencia (ambos aspectos del Sabr, la perseverancia y la paciencia) para lidiar con nuestras dificultades, para sentir gratitud por las bendiciones que se nos ha dado, y buscar la ayuda de Al-lah mediante la oración. De hecho, es muy fácil que nos pongamos ansiosos y preocupados ante las frustraciones, los conflictos y los cambios, a menos que recordemos la naturaleza de esta vida y que es una prueba. Si mantenemos esto en mente diariamente, estaremos en una posición de utilizar las herramientas de afrontación con las que hemos sido bendecidos.

Considera la diferencia cualitativa en las experiencias de la persona que se dice a sí misma ante una dificultad: “Bueno, pudo haber sido mucho peor; he pasado por situaciones difíciles antes y estoy seguro de que sobreviviré a esto”, y la persona que recita el verso: {¡Oh, creyentes! Socorreos con la paciencia y la oración; en verdad, Al-lah está con los pacientes. Y no digáis que quienes cayeron por la causa de Al-lah están muertos, al contrario, están vivos, pero no lo advertís. Y por cierto que os probaré con algo de temor, hambre, pérdida de bienes, vidas y frutos, pero albricia a los pacientes [que recibirán una hermosa recompensa]. Aquellos que cuando les alcanza una desgracia dicen: “Ciertamente somos de Al-lah y ante Él compareceremos”. Estos son a quienes su Señor agraciará con el perdón y la misericordia, y son quienes siguen la guía} [Corán 2:153-157], y luego se dice a sí mismo: “Esto pudo haber sido mucho peor y, Alhamdu lil-lah, tengo a Al-lah como testigo de que mantengo en control y la calma durante esta situación difícil. Tengo que recordar que todo está en Sus Manos y nada sucede sin Su permiso. Esta es la oportunidad para demostrar mi creencia en Él y la verdad de Su religión. ¡Oh, Al-lah! Mantenme bajo Tu protección, guíame para ser una mejor persona, y mantenme a salvo de los susurros de Satanás y de mis bajas inclinaciones”.

 Habiendo puesto la situación de estrés en una perspectiva saludable, el siguiente paso es tomar algunas acciones para resolver el problema, aliviar el sufrimiento, esforzarse para alcanzar una meta que pueda mejorar la situación. Esto activa el aspecto de perseverancia del Sabr, cuando uno pretende utilizar las leyes de causa y efecto para resolver cualquier problema que sea causante de estrés.

Veamos otro ejemplo. Imagina que tu hijo de 7 años estaba comenzando a mojar la cama. El problema empeoró y él moja la cama por lo menos 3 o 4 veces por semana:

  1. Pones este problema en una perspectiva saludable, es decir, esto no será para siempre, no es cáncer, muchos otros han superado este problema.

Entonces, tomas una acción. Vas a la biblioteca, buscas en internet, consultas a tu médico; consideras llevar a tu niño a un consejero para descubrir si existe un problema emocional de fondo que esté causando el problema, y luego realizas un plan de acción basado en lo que has encontrado. Todo esto es parte del concepto islámico de la intencionalidad, porque la intencionalidad no es solo plantearse una meta en la mente; es también conocer el propósito detrás de tu meta y desarrollar un plan de acción. El Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo en este sentido: “Sé entusiasta y apasionado en tu búsqueda de todo lo que te beneficie, busca la ayuda de Al-lah y no te vuelvas débil, incompetente o fracasado” [Bujari y Muslim]. Este paso en la afrontación constructiva (tomar una acción, establecer una meta e incrementar la intencionalidad), garantiza un tratamiento más extensivo, y un artículo futuro podría centrarse en la intencionalidad y el establecimiento de metas.


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