Ya soy musulmán… ¿y ahora qué? (parte 1 de 2)

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Mis más sinceras felicitaciones por haber llegado tan lejos en tu viaje buscando la verdad universal y existencial. Ruego a Dios que te mantenga firme y bien encaminado mientras transitas por Su senda en este viaje de vida, de amor y de entrega a la voluntad del Creador, el Señor del universo.

Ya sea que hayas pronunciado tu testimonio de fe en la formalidad de un grupo de musulmanes en una mezquita o lo hayas hecho en la intimidad de tu hogar a solas con tu Señor y Creador, creo que unos cuantos consejos te ayudarán en esta nueva etapa de tu vida.

  1. Lee y aprende más sobre el Islam

Cuando entramos al Islam lo hacemos con el corazón abierto, listos para aprender sobre la nueva fe que hemos elegido. Es una necesidad y una buena señal de sinceridad el leer vorazmente todo lo que podamos para enriquecer nuestra personalidad musulmana. La búsqueda del conocimiento islámico es una obligación del musulmán.

Lee en lo posible, textos generales sobre el islam de autores reconocidos, textos que tratan temas como la fe y la teología, libros de jurisprudencia y de hadices… parte de lo básico y fundamental hacia lo complejo; y trata de conseguir un erudito de confianza que te asista en el camino del conocimiento.

Lee todo lo que puedas, tu alma se está moldeando cada día; la lectura objetiva y crítica lleva a dotar de firmeza a tu personalidad, y cuando lees libros islámicos se abre ante ti un panorama sobre la generalidad del Islam. Los libros que contienen conceptos sustentados por aleyas del Corán o hadices auténticos y rastreables son mejores para comenzar que los que son meras meditaciones personales de autores controversiales.

Al-lah dice en el Corán: {¡Lee! [¡oh, Muhammad!] En el nombre de tu Señor, Quien creó todas las cosas. Creó al hombre de una célula embrionaria. ¡Lee! Que tu Señor es el más Generoso. Enseñó la escritura con la pluma y le enseñó al hombre lo que este no sabía} [96:1-5].

  1. No aceptes opiniones ni puntos de vista sin analizarlos críticamente

Ningún texto u opinión está libre de error, excepto el Corán y las enseñanzas auténticas del Profeta Muhammad. Sin embargo, incluso la palabra de Dios puede ser malinterpretada o distorsionada en una cita, como vemos que hacen todo el tiempo autores hostiles al Islam o extremistas islámicos.

El mundo islámico vive una situación caótica y lamentable por la ignorancia de sus adeptos o la mala intención respecto al Islam. Teniendo esto en cuenta, debes analizar críticamente cada opinión o consejo que alguien te dirija. Ningún musulmán tiene más razón solo por ser árabe, turco o indostano.

Sobre todo, debes tener cuidado con musulmanes que no practican el Islam, pues es probable que sus consejos o puntos de vista sean simples justificaciones y excusas de su comportamiento rebelde para con su Creador. Como dice el refrán: “Desgracia compartida duele menos”. Estas personas que no son leales ni a su Dios ni a sí mismos, no tienen por qué ser leales a ti. Existen casos documentados de mujeres que no usan el hiyab y tratan de ahuyentar a las nuevas musulmanas de la aplicación de este código de vestimenta; lo mismo sucede con hombres que incurren en el consumo de embriagantes o son negligentes en la práctica del rezo (salat), que recurran a “consejos” u “opiniones” para justificar su negligencia para con su Señor.

Tampoco debes dejar que otros te arrastren a disputas políticas solo porque ellos las disfrazan de Islam. La mayoría de los conflictos del mundo islámico son económicos o políticos, grupos organizados que desean acceder al poder, retenerlo o apropiarse de recursos económicos. No dejes que te recluten para sus disputas disfrazadas de cruzadas religiosas. Lo mismo que sucede a nivel macro en la política internacional en el mundo islámico, sucede también a nivel micro en nuestras comunidades latinoamericanas.

Cuando nos islamizamos buscamos liberarnos de todo vasallaje mental y sometimiento a élites que nos exploten y manipulen en nombre de un clero o un “pueblo elegido”; por lo tanto, no debemos reproducir estos modelos de manipulación en las comunidades musulmanas. Cada concepto que se atribuye al Islam debe estar sustentado en evidencias textuales del Corán o de la Sunna (práctica viva) del Profeta Muhammad, la paz y bendiciones de Al-lah sean con él.

Cuando tú te integras a una comunidad musulmana no empiezas tu vida en cero. Tu cuenta de pecados pasados será borrada y perdonada por AL-lah si te arrepientes sinceramente; pero tus conocimientos teóricos y experiencias científicas o técnicas no se anulan. Tu personalidad no debe reducirse sino crecer conforme te entregas a la voluntad de tu Creador. Recuerda que el Islam es la liberación de toda servidumbre a las criaturas a través de la entrega y servidumbre para con el Creador.

  1. Nombre “musulmán”

¿Qué es un nombre musulmán? ¿Cómo lo defines, identificas o categorizas? ¿Un nombre musulmán es el nombre que lleva un musulmán? ¿Juan Carlos sería un nombre musulmán después de que Juan Carlos se islamiza? Según algunos hermanos musulmanes, un nombre musulmán debe ser un nombre árabe, de preferencia uno usado por algún Profeta, la paz sea con ellos, o alguno de los discípulos de un Profeta. Estos hermanos bien intencionados te obligarán a buscar un nombre como “Abdul-lah” o “Muhammad” si eres varón, o “Aisha” si eres mujer…

Si bien muchas personas buscan un renacimiento personal absoluto en la religión, debemos tener en claro que el Profeta, la paz y bendiciones de Al-lah sean con él, solo cambió de nombre a la persona que tenía un nombre cuyo significado implicaba un atributo exclusivo de la divinidad. Si Juan Carlos no tiene un significado que implique un atributo exclusivo de Al-lah o un significado ofensivo, pues no tienes ninguna obligación de cambiarlo. Llamarte Abdul-lah o Aisha no te hace mejor musulmán y tampoco te ayuda a mantener tus lazos familiares.


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