Ya soy musulmán… ¿y ahora qué? (parte 2 de 2)

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Continuamos con una breve lista de consejos para todo aquel que emprende el duro camino de la entrega a la voluntad de Dios y el sometimiento a Sus mandatos. Estas humildes sugerencias te ayudarán a sobrevivir en el agreste terreno que es el Islam en tierras donde los musulmanes son minoría.

  1. Debes “comprender” el Islam de forma práctica

Al-lah reveló en el Sagrado Corán preceptos cuyo conjunto conforman una doctrina de vida destinada a ser aplicada de forma práctica y extensiva en todos los campos de la vida humana. Estos preceptos son bastante elocuentes y claros, en unos casos están listos para implementarse una vez que los conocemos. Los podemos encontrar en el Corán y en la Sunna auténtica.

En otros casos, sin embargo, exigen un esfuerzo racional de investigación científica para poder aplicar tales preceptos a la vida humana. Los que tienen las herramientas científicas para realizar estos esfuerzos de investigación suelen ser llamados juristas o “alfaquíes” (del árabe Al Faqíh: “entendido, erudito en algo”; término derivado de Al Fiqh: “entendimiento racional y comprensión”). Tú también puedes y debes ser un Alfaquí por lo menos en proporción de los conocimientos que necesitas tener para aplicarlos en tu vida familiar, laboral o social.

Cuando te surja una duda o interrogante respecto a la aplicación práctica del Islam en tu vida y no sabes qué hacer, deberás consultar a un conocedor, un entendido, un erudito: a un Alfaquí. Tu comunidad local debe tener por lo menos un Alfaquí para que los asesore en los casos más complejos de la aplicación práctica de los preceptos islámicos.

La opinión del erudito no se impone sobre ti de modo vinculante y tienes derecho de consultar a un segundo o un tercero si te es posible. En los casos más complejos o ambiguos, los eruditos suelen tener diferencias de opinión. Para facilitar este proceso científico de investigación jurídica, los alfaquíes han creado a través de la historia metodologías de investigación científica que se suelen denominar “escuelas” (en árabe: madh-hab), cada una con un método propio.

Esto significa que te vas a encontrar con varios casos donde hay diferencias de opinión entre los alfaquíes y deberás elegir entre los más apegados al Corán y la Sunna. Las opiniones jurídicas de eruditos muy anteriores en el tiempo o muy lejanos geográficamente deben ser contextualizadas y cotejadas con tu realidad inmediata.

No olvides nunca que la revelación de Dios está dispuesta, palabra por palabra, para que nos oriente y nos conduzca en esta vida. Esto implica que debemos buscar aplicarla racionalmente a nuestras vidas lo más posible y no abrogarla y archivarla por la más mínima excusa.

Al-lah dice: {No envié antes de ti sino hombres a quienes les transmitía Mi revelación. ¡Consulten a la gente de conocimiento lo que no sepan! Los envié con evidencias claras y con libros revelados. Y a ti [¡oh, Muhammad!] te he revelado el conocimiento [de la Sunna] para que expliques a la gente la revelación [el Corán] que habían recibido, para que así reflexionen} [Corán 16:43-44].

{No envié antes de ti sino hombres a quienes transmití Mi revelación. Pregunten a la gente de conocimiento si es que no saben} [Corán 21:7].

{Que siempre haya entre ustedes un grupo que invite al bien, ordenando lo bueno y prohibiendo lo malo. Esos serán los bienaventurados} [Corán 3:104].

{… Que de cada región, algunos se queden para estudiar la religión y así puedan exhortar a su gente cuando regresen, para que de este modo se preserve [el conocimiento]} [Corán 9:122].

  1. Mantén tu identidad cultural

El Islam fue revelado como una misericordia de Dios para guiar a todos los seres humanos por igual. El Islam no está en contra de ninguna civilización o cultura humana. Cuando una persona se islamiza no está obligada a dejar de lado sus costumbres o cultura.

Cuando pronuncias tu testimonio de fe te comprometes a adorar solo a Al-lah y a seguir las enseñanzas del Profeta Muhammad, la paz y bendiciones de Al-lah sean con él; en ningún momento te estas comprometiendo a convertirte en un árabe o indostano.

El Profeta Muhammad, la paz y bendiciones de Al-lah sean con él, dijo claramente que él fue enviado para perfeccionar las buenas costumbres, no para eliminarlas ni suplantarlas. La cultura hispana o la anglosajona no es una cultura maligna o diabólica que deba ser abandonada completamente para adoptar una nueva artificialmente.

El musulmán cumple con las obligaciones del Islam, evita las acciones prohibidas, y trata de seguir las recomendaciones que establece la Sharía, y esto de ningún modo significa que no podamos jugar fútbol o compartir un asado o parrillada con nuestros amigos.

Debemos instruirnos islámicamente para poder reconocer los rasgos de nuestra cultura que son positivos y lícitos. El Islam se trata de crecer y mejorar en la adoración al Creador, no se trata de anular nuestra identidad y nuestras relaciones familiares o de amistad. Un musulmán mexicano no está obligado a abandonar sus comidas típicas y empezar a comer curry para poder ser musulmán. Un musulmán argentino no está obligado a vestir túnica y turbante o comer kebab para ser musulmán.

Es 100% posible ser musulmán sin dejar de ser hispano o latinoamericano o indígena. Esa es la belleza del Islam y su vigencia universal.

  1. Aférrate a la mezquita y la comunidad de la mezquita

El centro cultural de los musulmanes es la mezquita. En ella aprenden los rituales de adoración que expresan su entrega a Al-lah y los preceptos que rigen su vida diaria; en ella conocen a sus hermanos en la fe; en ella interactúan con los demás miembros de la comunidad musulmana. La mezquita es un edificio religioso, pero sobre todo es un espacio civil y público para la comunidad musulmana.

Dijo el Profeta Muhammad, la paz y bendiciones de Al-lah sean con él, que la persona que se aleja de la comunidad de los musulmanes, aunque sea un poco, comete un grave pecado. La actividad que suele definir a una comunidad musulmana es el rezo de los viernes en la mezquita principal de la ciudad. Por lo tanto, la persona que es negligente y falta sin excusa a los rezos en comunidad, especialmente el del viernes, se está alejando de su comunidad[1].

Mantenerse aferrado a la comunidad tiene sus beneficios, pues la riqueza de las comunidades musulmanas te da una visión reducida de la riqueza del Islam a través del mundo.

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[1] N. del E.: No es obligatorio para la mujer rezar en la mezquita, pero es recomendable su asistencia si tiene las posibilidades de hacerlo, ya que es una excelente oportunidad para aprender más sobre el Islam, en especial si es nueva en la comunidad.


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