Características de la fe (parte 2 de 4)

  1. La fe no es solo de la boca para afuera

‘Abdul-lah ibn Ubai ibn Salul, el jefe de los hipócritas, solía visitar al Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, alabarlo y declarar que creía en Al-lah y en Su Mensajero; sin embargo, después de salir, insultaba al Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, y les ordenaba a los hipócritas que desobedecieran a Al-lah, el Altísimo y a Su Mensajero. Los hipócritas mostraban el Islam exteriormente y fingían seguir al Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, pero ocultaban su incredulidad y su enemistad hacia Al-lah, el Todopoderoso, y hacia Su Mensajero. Al-lah, el Altísimo, dice sobre ellos:

  • {Los hipócritas estarán en el lugar más profundo del Fuego y no tendrán quien los salve} [Corán 4:145].
  • {Cuando los hipócritas se presentan ante ti [¡oh, Muhammad!] dicen: Atestiguamos que tú eres el Mensajero de Al-lah. Al-lah bien sabe que tú eres el Mensajero, y Él atestigua que los hipócritas son mentirosos} [Corán 63:1].
  1. La fe motiva al hombre a realizar los actos más justos

La fe y las obras justas son como hermanas gemelas, y Al-lah, el Altísimo, las menciona juntas en el Corán sesenta veces. Así como la fe se completa con obras justas, estas últimas son la prueba de la fe sincera. El Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “Si ves a un hombre rezando en la mezquita con regularidad, da testimonio de que es un creyente” [At-Tirmidhi].

Los compañeros del Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, nacieron en un ambiente preislámico en el que beber embriagantes y hacerse adicto a ellos era considerado parte indispensable de la vida. Sin embargo, cuando fue revelado el versículo en el que Al-lah, el Todopoderoso, dice: {¡Oh, creyentes! Los embriagantes, los juegos de apuesta, los altares [sobre los cuales eran degollados los animales como ofrenda para los ídolos] y consultar la suerte valiéndoos de flechas, son una obra inmunda de Satanás. Absténganse de ello y así tendrán éxito} [Corán 5:90]; y Al-lah, el Altísimo, les ordenó abandonar las bebidas embriagantes, ellos tiraron las botellas que tenían en sus manos y obedecieron a Al-lah, el Todopoderoso. Algunos de los compañeros, que Al-lah esté complacido con ellos, incluso tenían las copas tocando sus labios; pero cuando el versículo fue revelado, las derramaron con el fin de obedecer las órdenes de Al-lah, el Todopoderoso. Cada uno de ellos fue a casa y tiró todos los embriagantes que tenía, al punto de que las calles de Medina se llenaron con el olor de los embriagantes por un buen tiempo.

Por lo tanto, la fe consiguió lo que los imperios no pudieron lograr y en lo que ellos gastaron fortunas tratando de eliminar. Algunos imperios gastaron grandes fortunas con el fin de acabar con el alcoholismo, sin embargo, sus esfuerzos fueron en vano.

  1. La fe previene y disminuye los pecados

Los pecados no eliminan la fe, pero la afectan y la debilitan, mientras que la fe disminuye los pecados y los evita. Un hombre de una de las naciones del pasado viajó una vez con otros tres. Cuando llegó la noche, quisieron dormir, de modo que entraron a una cueva para pasar allí la noche. De repente, una roca enorme rodó de la montaña y bloqueó la entrada de la cueva. Ellos se dijeron (unos a otros): “Nada nos puede salvar de esta situación difícil sino invocar a Al-lah mencionando las buenas obras que hemos hecho (solo por la causa de Al-lah)”. Entonces, el primero invocó a Al-lah, el Todopoderoso, mencionando las mejores de sus obras, y la roca se movió un poco, pero aún no pudieron salir. El segundo invocó a Al-lah, el Altísimo, mencionando las mejores de sus sobras y la roca se movió otro poco, pero aún no pudieron salir de la cueva. El tercer hombre dijo: “¡Oh Al-lah! Tengo una prima que era la más querida por mí entre toda la gente y quería tener relaciones sexuales con ella, pero ella se negaba. Tiempo después, ella se encontró en una situación difícil y acudió a mí, y le di 120 dinares con la condición de que no se resistiera a mis deseos, y ella aceptó. Cuando yo estaba a punto de cumplir mis deseos, ella me dijo agitada y temblorosa: ‘¡Oh, siervo de Al-lah!, teme Al-lah y no rompas el sello sino con el debido derecho (es decir, es ilegal que violes mi castidad excepto a través del matrimonio legítimo)’. Entonces, me alejé de ella, aunque ella era la más querida de todas las personas para mí, y le dejé el dinero que le había dado. ¡Oh, Al-lah! Si hice esto solo por Tu causa, por favor líbranos de esta calamidad”. Entonces, la roca se movió completamente y pudieron salir.