Los frutos de la confianza en Al-lah (parte 2 de 2)

Ibn Abi Ad-Dunia, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, en su libro At-Tawakul, relató que ‘Awn ibn ‘Abdul-lah reportó: “Un hombre apesadumbrado estaba sentado en un jardín en Egipto durante la Fitnah de Ibn Az-Zubair, que Al-lah esté complacido con él, raspando el suelo con algo. Un hombre con una pala pasó y le preguntó: ‘¿Por qué estás triste y deprimido?’. El hombre triste miró con desprecio al que le preguntaba y dijo: ‘Por nada’. El hombre insistió: ‘¿Estás triste por un asunto mundano? Esta vida, de hecho, es efímera. Las cosas pasajeras de esta vida son tanto para gente piadosa, así como para los impíos; pero el Más Allá es un día prometido cuando Al-lah, el Justo y Poderoso, juzgará entre la falsedad y la verdad’. Al hombre triste le gustaron sus palabras y respondió respecto a la condición de los musulmanes en el momento. Su interlocutor le respondió: ‘De hecho, Al-lah, el Exaltado, te salvará por tu compasión y tu amor por tus amigos musulmanes; implora a Al-lah, el Exaltado; pues, ¿quién le ha suplicado y su súplica ha sido rechazada? ¿Quién Le ha pedido y su petición fue negada? ¿Quién dependió de Él y enfrentó el fracaso? ¿Quién confió en Él y fue decepcionado?’. El hombre triste suplicó: ‘¡Oh Al-lah! Sálvame y salva a los demás de mí’. Al-lah, el Exaltado, los protegió a él y a su gente de la Fitnah y no fueron afligidos por daño alguno”.

  1. Ganar el amor de Al-lah Todopoderoso

Al-la, el Altísimo, también dice: {Al-lah ama a quienes se encomiendan a Él} [Corán 3:159].

  1. La entrada al Paraíso

El mejor de todos los frutos es entrar al Paraíso. Al-lah, el Todopoderoso, dice: {A quienes hayan creído y obrado rectamente los alojaremos en las mansiones del Paraíso, bajo las cuales corren los ríos, y donde morarán eternamente. ¡Qué placentera será la recompensa de los creyentes que fueron perseverantes y se encomendaron a su Señor!} [Corán 29:58-59].

Más aún, Ibn ‘Abas, que Al-lah esté complacido con él y su padre, narró que el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, dijo: “Fueron mostradas naciones ante mí, uno o dos Profetas pasaban con unos pocos seguidores. Un Profeta pasó sin acompañantes. Entonces, una gran multitud de personas pasaron ante mí y me pregunté: ‘¿Quiénes son? ¿Son mis seguidores?’. Se dijo: ‘No. Es Musa (Moisés) y sus seguidores’. Me fue dicho: ‘Mira al horizonte’. He aquí que había una multitud de personas que llenaban el horizonte. Entonces se me dijo: ‘Esta es tu Ummah, de entre los cuales setenta mil entrarán al Paraíso sin rendir cuentas’”.

Entonces, el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, entró a su casa sin contarle a sus compañeros, que Al-lah esté complacido con todos ellos, quiénes eran (los 70.000 que entrarán al Paraíso sin rendir cuentas). De modo que la gente comenzó a hablar sobre el tema y a decir: “Somos nosotros, los que hemos creído en Al-lah y seguido a Su Mensajero; por lo tanto, esas personas somos nosotros o nuestros hijos que han nacido en la era islámica, ya que nosotros nacimos en el período preislámico de ignorancia”.

Cuando el Profeta, sal-lal-lahu ‘alaihi wa sal-lam, escuchó esto, salió y les dijo: “Esas personas son aquellos que no buscaron Ruqiah, ni creyeron o vieron agüeros o presagios en las cosas, ni se hicieron marcas distintivas, sino que (solo) dependieron de su Señor” [Bujari y Muslim].

Se debe confiar solo en Al-lah

Uno puede decir: “Si no fuera por Al-lah, Glorificado sea, entonces esto y aquello…”, si alguna otra persona fue un medio para alcanzar tu objetivo. Sin embargo, no es permisible decir: “Confío en Al-la, el Exaltado, y luego en esto y demás…”. Por otra parte, es aún peor decir: “Confío en Al-lah, el Exaltado, y en esto y demás”; Al-lah, Glorificado sea, dice:

  • {No tomen fuera de Mí otro protector} [Corán 17:2].
  • {Es a Al-lah que los creyentes deben encomendarse} [Corán 3:122].

Por lo tanto, buscar ayuda de otro que no sea Al-lah, el Todopoderoso está permitido, como cuando pedimos que alguna persona nos ayude a logara algún objetivo o realizar una tarea. Pero confiar en otro distinto a Él no es permisible, sino que toda nuestra confianza debe estar depositada en Al-lah, ya que solamente de Su voluntad dependen los resultados que se obtengan. Por ello, debemos encomendarnos a Al-lah y suplicarle por lo que deseamos conseguir, teniendo la confianza de que lo que Él nos dará será lo mejor para nosotros.