10 maneras de ser el esposo musulmán ideal

Es común encontrar listas de consejos matrimoniales en la literatura islámica y conferencias para musulmanes. Sin embargo la información que allí se encuentra está casi siempre dirigida a las mujeres. Pero todos sabemos bien que se necesitan dos para bailar tango, y por esto aquí presentamos una lista dirigida son los esposos musulmanes con la esperanza de que ellos, también, se beneficien y puedan mejorar sus relaciones.

  1. Tener Taqwa e Ihsán

Sepa que usted es responsable por el final de su matrimonio, independientemente de cómo la otra parte lo trate. Cumpla con los derechos de su esposa sin pedir los de usted primero, y sepa que usted está buscando la complacencia de Al-lah sobre la de cualquier otro. Haga su trabajo con excelencia y no le ponga condiciones. Ihsán no se limita a la adoración en el sentido ritual, sino que implica una conducta personal que en general refleja una conciencia de que siempre Al-lah es Ar-Raqíb, (el Observador), y así realizar nuestras obligaciones de la mejor manera.

[Se relata en un hadiz:] “Entonces él (Yibríl) dijo: ‘Infórmame sobre lo que es Ihsán’. Él (el Mensajero de Al-lah) respondió: “Es que debes servir a Al-lah como si pudieras verlo; pues, aunque tú no puedes verlo, (sabe que) Él te ve” (Muslim).

  1. Respétela

Recuerde que Al-lah describe el matrimonio como una unión de amor y misericordia. El amor puede disminuir y ser fluctuante, pero la misericordia y el respeto siempre deben estar ahí, incluso –y especialmente– en tiempos de conflicto. Desafortunadamente, tendemos a presentar el respeto como una cualidad que los hombres necesitan (“los hombres necesitan respeto, las mujeres afecto”); sin embargo, la verdad es que se puede amar a alguien sin respetarlo… y eso es muy pero muy peligroso. Tener misericordia y respetar a la propia esposa es nunca asumir que ella existe únicamente como una extensión de usted mismo o para servir a sus necesidades. Respetarla es honrarla, defenderla del mal, del daño y acusaciones de los demás, y tener husn ad–Dann (pensar bien) de ella.

En caso de desacuerdo, este respeto se traduce en no forzar su propia opinión sobre la de ella cuando es islámicamente aceptable un margen de diferencias de opinión.

Debería obviarse sin palabras, pero desafortunadamente vale siempre la pena repetir, que respetar a su esposa significa nunca jamás abusar de ella, físicamente o de cualquier otro modo.

{Y de entre Sus signos está que creó para ustedes y de ustedes, cónyuges para que encuentren sosiego. Y dispuso entre ustedes amor y misericordia. Verdaderamente en ello hay signos para los que reflexionan} [Corán 30:21].

Incluso en tiempos de conflicto, Al-lah nos dice que nos comportemos de la manera más respetuosa y agraciada.

{Y no olviden la cortesía entre ustedes} [Corán 2:237].

Abu Musa Al Ashari (que Al-lah esté complacido con él) reportó: “Pregunté al Mensajero de Al-lah: ‘¿Quién es el de mayor excelencia entre los musulmanes?”. Dijo: “Aquel de cuya lengua y manos están protegidos los demás musulmanes”[1].

  1. Ser emocionalmente inteligente

Empatía, ser atinado con las preferencias del otro, aprender a comprender su personalidad y responder apropiadamente sin esperar cambiarlo o cambiarla por algo que no es, dar soporte y respetarse mutuamente como individuos y como equipo. El Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) era un esposo emocionalmente inteligente, que sabía de las diferencias de las personalidades de sus esposas e interactuaba con cada una de ellas de la manera más adecuada. Él daba alivio a Safiah cuando lloraba, tenía amenas pláticas con Aisha, y promovía el celo por adquirir conocimiento de Hafsa.

En una famosa narración conocida como “el hadiz de Abu Dhar”[2], Aisha le contó al Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) la historia de once mujeres que se sentaron juntas a describir las cualidades y comportamientos de sus esposos. La onceava mujer, Umm Dhar, describió a Abu Dhar como un hombre extremadamente generoso con su esposa, llenándola de regalos, que cedía su parecer para complacerla, que nunca la reprendió ni la abusó verbalmente, que se aseguraba de que ella se sintiera confortable y satisfecha. Para Umm Dhar no había mejor esposo que Abu Dhar. Y el Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) le dijo a Aísha: “Y yo soy para ti como Abu Dhar lo era para Umm Dhar, excepto que yo nunca te divorciaré”.

  1. Ser un verdadero Qawám

Sepa que ser un Qawám se refiere de ser un buen líder, no autoritario ni un dictador, sino alguien que inspira amor y respeto, que trata a los demás con dignidad y respeto… El popular libro 7 Hábitos de la gente altamente efectiva es una gran fuente de entendimiento de lo que es un buen liderazgo. Hay varias y excelentes fuentes islámicas que tratan temas sobre liderazgo extraídas de la vida del Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él)[3]. Esforcémonos por personificar la Sunna en su carácter, no únicamente en cuántas rakas rezamos al día[4].

Aisha describió al Profeta así: “Su carácter fue el Corán”[5]. Sea el tipo de esposo que una esposa describe de dicha manera.

Y recuerde que, como un Qawám, usted es responsable y deberá rendir cuentas por el bienestar de su hogar y de quienes están bajo su cuidado.

El Mensajero de Al-lah dijo: “Cada uno de ustedes es un pastor y cada uno de ustedes es responsable por su rebaño. El Amir (gobernante) que es soberano sobre la gente es un pastor y es responsable por su rebaño; un hombre es un pastor encargado de los habitantes de su hogar y es responsable por su rebaño…”[6].

  1. Sean amigos antes de volverse esposos

Puede sonar extraño (o no), pero solemos poner demasiada presión en nosotros mismos por cumplir un rol (el de esposo o esposa) que olvidamos conocernos como amigos primero. Todo matrimonio pasará por altos y bajos, en la intimidad y en demás aspectos… y usted se sorprenderá al comprender lo mucho que puede contribuir en tiempos difíciles el tener con su cónyuge una amistad sólida y sincera.

Un ejemplo de la amistad de Rasúl Al-lah con sus esposas es su relación con Sauda Bint Zamá. Ella fue la primera mujer con la que él contrajo matrimonio después de la muerte de Jadiya, y aunque era considerada mayor y no tan bella como las otras mujeres con las que se casaría después, su relación era de camaradería, confianza y risas[7].

  1. No se sienta incómodo y no sea ignorante de la biología femenina

Instrúyase al respecto (desde la menstruación hasta la sexualidad femenina, hasta el embarazo y todo lo demás). Usted necesita conocer del tema. Será un impacto significativo en su vida, tanto en lo íntimo como en los demás aspectos. No lo tome a burla ni actúe como si no mereciera su tiempo y atención. La salud de la mujer no es comprendida a cabalidad, y tener un esposo desinteresado del asunto (o peor aún, que sienta repugnancia con el tema), puede hacer las cosas mucho más difíciles para las mujeres.

El Profeta no huía de estos asuntos, fuera como esposo o como el Mensajero de Al-lah, sino que constantemente invitaba a los hombres a ser conscientes y sensibles a las necesidades de sus esposas, del mismo modo que era él con las suyas.

Narró Umm Salama: “Mientras estaba recostada con el Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) bajo una misma cobija de lana, me llegó la menstruación. Me deslicé fuera y me puse la ropa de menstruación. Me dijo. ‘¿Tienes nifás (la menstruación)?’. Respondí: ‘Sí’. Entonces me llamó y me hizo recostarme junto a él bajo la misma cobija”[8].

  1. Sea responsable

Ser un buen esposo musulmán no se limita a simplemente cumplir con las obligaciones básicas de un esposo y dejar la cosa ahí. Ser un buen esposo musulmán significa actuar como un adulto responsable, ya sea que se trate de pagar las cuentas, sacar la basura, limpiar un desorden en la casa, o ser un padre comprometido (no “una nana”). Hacer estas cosas no es “un trato especial con la esposa” ni “echar una mano en el hogar”, no es “crédito extra” que merezca un elogio. Es parte integral de ser un hombre adulto responsable de su entorno, de su familia y de él mismo. Haga estas cosas con la consciencia de que Al-lah nunca desperdiciará sus esfuerzos por Su causa.

Narró Al Aswad: “Pregunté a Aisha qué solía hacer el Profeta en casa. Respondió: ‘Solía mantenerse ocupado sirviendo a su familia, y cuando era el tiempo de la oración, se levantaba para la oración’” (Bukhari).

Aisha reportó: “Me fue preguntado: ‘¿Qué solía el Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones sean con él, hacer en su casa?’. Dije: ‘El Profeta era un hombre entre los hombres. Quitaba pulgas de sus vestimentas, ordeñaba la oveja, y se servía (a sí mismo)’” (Musnad Ahmad 25662, autenticado por Al Albani).

  1. No persiga su nawáfil en detrimento del fará’id de su esposa

Una problemática en la que muchos hombres caen es su celo en comprometerse aún más en ‘ibadah. Terminan aumentando la carga de sus esposas hasta el punto que ella apenas puede rezar sus cinco salawat con jushu’. Ambos esposos deberían motivarse mutuamente y facilitar oportunidades para fortalecerse como musulmanes, pero especialmente las madres de niños pequeños necesitan que sus esposos les den una ayuda extra de modo que puedan tener el tiempo necesario para reconectarse con Al-lah y florecer espiritualmente. (Y no, esto no significa solo cinco minutos de vez en cuando.)

Ramadán es un tiempo cuando esto se hace más evidente que nunca. Por ejemplo, muchos hombres van al Salat At-Tarawih mientras que dejan a sus esposas lidiando con los niños, además de haber tenido que cocinar el iftar de antemano. Entonces, diariamente, usted debe encontrar la forma de facilitar la ‘ibadah de su esposa y su conexión espiritual.

Narró Abu Yuhaifa: “El Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) creó un lazo de hermandad entre Salmán Al Farisi y Abu Ad-Darda. Salmán hizo una visita a Abu Ad-Darda y encontró a Umm Ad-Darda vestida desprolijamente y le preguntó por qué estaba en este estado. Ella respondió: ‘Tu hermano, Abu Ad-Darda, no está interesado en (los placeres de) este mundo”.

Entretanto Abu Ad-Darda vino y preparó una comida para Salmán. Salmán pidió a Abu Ad-Darda que comiera (con él), pero Abu Ad-Darda dijo: “Estoy ayunando”. Salmán le dijo: “No comeré a menos que tú comas”.

Entonces Abu Ad-Darda comió (con Salmán). Cuando era de noche y (una parte de la noche ya había pasado), Abu Ad-Darda se levantó (para ofrecer la oración de la noche) pero Salmán le dijo que durmiera y Abu Ad-Darda durmió.

Después de cierto rato Abu Ad-Darda de nuevo se levantó, pero Salmán le dijo que durmiera. Cuando eran las últimas horas de la noche, Salmán le dijo que se levantara y juntos ofrecieron la oración.

Salmán dijo entonces a Abu Ad-Darda: “Tu Señor tiene un derecho sobre ti, tu alma tiene un derecho sobre ti, y tu familia tiene un derecho sobre ti; deberías dar sus derechos a todos los que tienen derechos sobre ti”.

Abu Ad-Darda se presentó ante el Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) y le narró toda la historia. El Profeta dijo: “Salmán ha dicho la verdad”[9].

  1. Aprender de resolución de conflictos

Una de las grandes razones por las que las parejas terminan buscando consejo donde los Shuyúj es porque simplemente no han aprendido a comunicarse y a resolver conflictos de manera saludable. No es ni siquiera por una u otra problemática específica; es aprender a hacer frente a cualquier problemática que se presente de la manera más respetuosa y apropiada posible[10].

El Corán y la Sunna instan a una positiva reconciliación entre los creyentes, y especialmente entre esposos y esposas.

{Y convivan con ellas amablemente. Y si algo de ellas les llegara a disgustar, quizá les disguste algo en lo que Al-lah ha puesto mucho bien} [Corán 4:19].

{Y si una mujer teme de su marido maltrato o rechazo, no incurrirán en una falta si ambos llegan a un acuerdo. Pues un acuerdo [justo] es lo mejor. El alma es propensa a la avaricia, pero si hacen el bien y tienen temor de Al-lah, sepan que Al-lah sabe bien cuanto hacen} [Corán 4:128]

  1. Ame a su mujer por quien es

No porque sea la persona que le cocina o le lava la ropa. No porque sea la madre de su(s) hijo(s). No porque usted haya caído en la rutina y se siente confortable teniéndola cerca, pues ella sabe cómo funciona la cafetera y dónde se llena la documentación familiar. Ámela por ella misma. Por los rasgos de su personalidad, sus talentos, sus hobbies, las cosas de ella que la hacen única.

Esté atento a esas cosas que la hacen única, aprécielas, felicítela por ellas. Déjele saber que usted no la ve únicamente como una esposa o una madre, sino como un individuo en sí misma. Sepa que mucho antes de casarse con usted y, de hecho, mucho antes de que naciera de sus padres, fue creada como un alma independiente, un ser humano cuya primera identidad es ser una sierva de Al-lah. Y lo más importante, déjele saber que usted la ama, con todo el orgullo y franqueza con que Rasúl Al-lah (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) demostró cuando le preguntaron: “¿A quién amas más?”, y él respondió simplemente y con belleza: “A Aisha”[11].

Obviamente hay muchos otros consejos que pueden darse sobre este tema, que pueden ir desde el arte de dar regalos hasta cómo resolver conflictos con la familia política, o cómo organizar noches románticas y demás ideas posibles. Sin embargo, más importante que los comportamientos específicos, son los principios detrás de estos, y son esos principios los que hemos recalcado aquí.

En pocas palabras, los hombres musulmanes deben esforzarse por alcanzar los criterios establecidos por Rasúl Al-lah (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) cuando dijo: “Los mejores de entre ustedes son aquellos que son los mejores con sus esposas, y yo soy el mejor de entre ustedes con mis esposas”[12].

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[1] http://sunnah.com/riyadussaliheen/18/2

[2] http://sunnah.com/bukhari/67/123

[3] http://muslimmatters.org/2014/10/28/lessons-in-leadership-from-the-prophet-muhammad-saw/ and http://muslimmatters.org/2014/11/04/21-lessons-in-leadership-from-the-prophet-part-2/

[4] https://theislamicworkplace.com/2006/11/15/the-leadership-process-of-muhammad-s-from-hadith/

[5] http://sunnah.com/urn/2203080

[6] http://sunnah.com/abudawud/20/1

[7] http://thesalafifeminist.blogspot.ca/2014/08/his-laughter-her-love.html

[8] http://sunnah.com/bukhari/6/5

[9] http://sahaba.net/salman-farisi-rights/

[10] http://aljumuah.com/cooling-the-fires-of-marriage-part-1-an-approach-to-conflict-resolution/

[11] http://sunnah.com/bukhari/64/384

[12] Narrado por At-Tirmidhi, 3895; Ibn Mayah, 1977; clasificado como Sahih por Al Albani en Sahih At-Tirmidhi.